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    Un nuevo estudio sugiere que los niños y niñas que comen pescado una vez a la semana duermen mejor y tienen coeficientes intelectuales más altos.

    Investigadores de la Universidad de Pensilvania, en EEUU, dijeron que los padres deberían considerar simplemente cambiar las dietas de los hijos en vez de suplicarles u obligarlos a que se acuesten, puesto que se asocia el buen dormir con una mayor inteligencia.

    Estudios previos han demostrado que los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el pescado graso, pueden mejorar la inteligencia y el sueño, y que un mejor sueño mejora el coeficiente de inteligencia (CI). Pero esta es la primera vez que estos efectos se han vinculado entre sí. El estudio fue publicado en la revista Scientific Reports.

    Los científicos creen que es posible que la mejor calidad del sueño producida por los omega-3 sea lo que impulse el coeficiente de inteligencia, en lugar de los ácidos grasos en sí.

    “[Cambiar el menú] podría ser mucho más fácil que luchar con los niños para que se acuesten”, dijo el profesor Adrian Raine de la Universidad de Pensilvania.

    “Si el pez mejora el sueño, genial. Si también mejora el rendimiento cognitivo, como hemos visto aquí, incluso mejor. Es un doble golpe”.

    Para el estudio, los investigadores pidieron a 541 escolares de entre 9 y 11 años que completaran encuestas sobre la cantidad de pescado que comían. Luego midieron su CI y se les preguntó a sus padres sobre la calidad del sueño de sus hijos.

    El equipo encontró que los niños que informaron haber comido pescado semanalmente obtuvieron 4,8 puntos más en los exámenes de CI que los que dijeron que comían pescado rara vez. Aquellos cuyas comidas a veces incluían pescado, obtuvieron 3,3 puntos más.

    Además, el aumento en el consumo de pescado se asoció con menos alteraciones del sueño, lo que según los investigadores indica una mejor calidad general del sueño.

    Los investigadores recomiendan criar a los niños con un gusto por el pescado a partir de los dos años, por lo menos, e ir aumentando gradualmente la cantidad de pescado en la dieta.

    “[esto] se suma al creciente cuerpo de evidencia que muestra que el consumo de pescado tiene beneficios de salud realmente positivos y debería ser algo mucho más publicitado y promovido”, dijo la Dra. Jennifer Pinto-Martin, coautora del estudio. “Los niños deberían ser iniciados desde el principio. Introducir el sabor temprano lo hace más apetecible”, agregó.

    El Ciudadano, vía The Telegraph

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