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    Aunque las personas viven en el siglo XXI, uno de los temas tabúes y del que se habla poco es el autoamarse, práctica que tanto a los hombres y mujeres permite autocomplacerse y a conocer el cuerpo. Pero, cuándo esta satisfacción viene acompañada de porno se desconoce cuánto es demasiado y se puede convertir en un problema.
    Para otras personas y según su cultura, el porno no tiene una receta de cantidad adecuada y puede ser genial, debido a  que resultaría una herramienta estimulante para la pareja o una autoayuda para conciliar el sueño. Algunos creen que la necesidad de visualizar porno en demasía podría deteriorar las   relaciones o causar problemas de erección o derrochar dinero.
    Si es demasiado o poco porno dependerá del equilibrio de cada persona. Para lo que a alguien le resulte extremo para otro es algo usual o cotidiano. Lo que si  estamos seguros es que las experiencias son diversas.
    Les invitamos a leer lo que piensan algunas personas de las porno:
    “Tenía 14 años. Mis padres se habían ido de viaje todo el fin de semana y hacía poco que nos habían cambiado la conexión de Internet a banda ancha. Embriagado de independencia y de las hormonas propias de la pubertad, me puse a ver GIFs de Britney Spears y de Stacey Dash y luego empecé, feliz de la vida, a masturbarme,  Después de limpiarme, me di cuenta de que todavía faltaban dos días para volver a estar bajo la supervisión de mis padres, así que volví a Internet y protagonicé una sesión de masturbación en la que pasé literal horas, viendo imágenes de porno hardcore una detrás de otra. Cuando terminé estaba exhausto, irritado y avergonzado. Le había entrado un virus a mi computadora y no dejaba de pensar en lo que acababa de hacer”, relató el autor del artículo.
    Para Mark Akiman, Buddies in Bad Times no deja de seguir sitios web porno y en una de esas visitas quedó sorprendido por apreciar a un tío que protagonizaba una de las películas. “Yo todavía no he llegado al punto del exceso de porno. Lo he intentado. Eso sí, tengo que dejar de seguir sitios porno en Tumblr. No porque sea demasiado, en cuanto a volumen, pero una vez estaba mirando uno, con la cabeza en otro sitio, y de repente vi un GIF de un tío con el brazo metido hasta el hombro en el culo de otro. Eso sí que fue demasiado”, dijo Akiman.
    “Soy una chica bastante erótica. Creo que las veces que pienso que es demasiado es cuando estoy follando con alguien pero no puedo dejar de pensar en una frase concreta de una escena, cuando la chica entra con los jeans desgastados y… de repente ya estoy proyectando mis fantasías pornográficas, manifestándolas como si fuera realidad virtual o algo así. Con esto quiero decir que hay que disfrutar el presente y, si ves que el porno está empezando a afectar a tu vida sexual, haz algo para arreglarlo”, manifestó Claire Burns, artista.
    Sabah Haque, productora piensa que sabrá si es mucho o poco porno dependiendo de su estado de ánimo, pero no suele ver más de dos tramas.
    Depende del estado de ánimo y del tipo de porno. Con el tiempo me he juntado con un buen repertorio. Soy muy especial con lo que me gusta ver. El sexo consensuado me prende, pero en cualquier caso, no suelo ver más de 20 minutos. Mi media son 7 minutos, a veces más porque no encuentro lo que busco. Antes leía narrativa erótica y me bastaba con una o dos historias. El resto lo dejo a la imaginación, porque llega un punto en que el porno resulta aburrido, y cuando no es divertido, entonces empieza a ser demasiado. Pero bueno, yo no vuelvo a ver porno hasta que me lo pide el cuerpo, así de sencillo”.
    En cambio, Erin Pim de Bedpost Sex Show aseguró que el porno es lo mejor para entretenerse y cuestiona que jóvenes lo vean, sin tener su primera experiencia sexual y termina siendo una mala herramienta educativa.
    “Por desgracia, hay muchos jóvenes que se están educando en la sexualidad con el porno y toman de ahí referentes sobre cómo se supone que son los orgasmos y los cuerpos sexis y deseables”, comentó Pim al reiterar que ver porno con demasiada frecuencia acaba influyendo en tu visión del mundo.
    “Si todos pagáramos por el porno que vemos, como debería ser, y apoyáramos a los actores, actrices y productoras independientes que realmente queremos ver prosperar, esto dejaría de ser un problema. Por otro lado, si siempre ves lo mismo cuando te masturbas, vas a acabar generando un orgasmo de nicho. Al cuerpo le gusta desarrollar hábitos. Tus orgasmos serán mucho más versátiles si vas cambiando de estilos de porno de vez en cuando o consumes otro tipo de erotismo, o te tocas de formas distintas, o usas un nuevo juguete o el mismo de siempre pero en un entorno distinto”, resaltó.
    Todo dependerá del gusto de cada persona, y la inclinación a este tipo de productos, si usted cree que no es necesaria en su vida, haga caso a esa creencia.

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