• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Las guerras tienen sus víctimas y cada una de ellas vive la tragedia a su manera. Algunas de estas historias trascienden en el tiempo y no tienen fronteras, otras no corren con tanta suerte, como es el caso de un ciudadano sirio llamado Hassan Al-Kontar, el hombre que lleva cuatro meses “refugiado” en la terminal de llegadas del Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur, Malasia.

    No se trata de una película más de Hollywood, como en su tiempo protagonizó Tom Hanks en “La Terminal” (2004), es una parte de la vida de este hombre árabe que padece la tragedia de los refugiados sirios que empezó en 2011 con la guerra emprendida contra su país.

    Según cuenta a la BBC, su problema comenzó hace siete años, cuando estaba trabajando con los Emiratos Árabes Unidos (EAU). En esa fecha, “empezó la guerra Siria y me rehusé a unirme al Ejército, porque no creo en la guerra”. Con esta premisa, literalmente huyó, pero ahora está “condenado” a la espera.

    Dice que el Gobierno sirio lo comenzó a perseguir y las autoridades de EAU quisieron deportarlo, “pero después de protestar e insistir para que me llevasen a cualquier otro sitio, me mandaron a Malasia, uno de los pocos países que da visado a los sirios en cuanto llegan, pero no acepta refugiados.

    Pasados los tres meses que legalmente puede estar en Malasia, buscó una solución en Ecuador, y tropezó con algunos impedimentos, Turkish Airlines no le permitió embarcar en el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur, por lo que se quedó “atrapado”, sin dinero ni posibilidades.

    Aparte de las amistades que ha logrado hacer durante su estadía, Hassan Al-Kontar utiliza las redes sociales para documentar su vida en el aeropuerto y para pedir asilo.

    Ha pasado por estados emocionales de optimismo, rabia y depresión. “Dignidad, derechos humanos, amor, paz, un lugar de trabajo y ser legal”, eso es lo que demanda este personaje desde el terminal aéreo.

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...