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  • Las plantas pueden carecer rostros, pero el hecho de que no tengan ojos, oídos o narices no les ha impedido desarrollar formas de ver, oír y oler las posibles amenazas a su alrededor. Si bien los procesos sensoriales de las plantas son complejos y misteriosos, un nuevo estudio que traza las interacciones de las proteínas ha proporcionado a los investigadores una nueva perspectiva.

    En lugar de cultivar órganos sensoriales como los mamíferos, las plantas usan proteínas que están estacionadas en las membranas externas de sus células para detectar sustancias químicas a su alrededor, las proteínas de patógenos u hormonas liberadas de otros organismos. Estas detecciones activan en ellas una señal de advertencia.

    Existen cientos de variedades de quinasas receptoras de LRR que contribuyen al desarrollo, crecimiento e inmunidad de la planta, así como a su capacidad para responder a diferentes tensiones. Nuestra comprensión de cómo todas estas proteínas trabajan juntas ha sido muy limitada, pero esta nueva investigación de un equipo internacional ha mapeado las interacciones de 200 de estas proteínas.

    “Este es un trabajo pionero para identificar la primera capa de interacciones entre estas proteínas”, dijo uno  de los investigadores en un comunicado de prensa. “La comprensión de estas interacciones podría conducir a formas de aumentar la resistencia de una planta a los patógenos u otras tensiones como el calor, la sequía, la salinidad o el choque de frío. Esto también puede proporcionar una hoja de ruta para futuros estudios de científicos de todo el mundo”.

    Los investigadores generaron el mapa clonando los dominios extracelulares de las quinasas receptoras de LRR (las partes que detectan las moléculas fuera de la célula), luego las probaron en pares para ver si interactuarían. Cuando las proteínas interactuaron, agregaron la información a la red de proteínas, que reveló que unas pocas proteínas críticas actuaban como “nodos maestros” para la interacción de proteínas sensoriales. También sacó a la luz varias quinasas receptoras de LRR previamente desconocidas que parecen ser clave para las vías sensoriales de las plantas.

    Esta nueva comprensión de los sistemas de plantas podría ayudarnos a generar plantas genéticamente más eficientes e incluso plantas que los militares podrían utilizar como sensores remotos. Además, dado que los seres humanos tienen proteínas que son estructuralmente similares a las quinasas receptoras de LRR, la nueva información sobre los mecanismos biológicos de las plantas también podría proporcionar una idea de ciertas enfermedades humanas.

    Fuente: Futurism

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