• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    El dolor y el placer son dos sensaciones que aunque parezcan ser totalmente opuestas y que relacionamos con algo malo o bueno, están muy relacionadas desde el punto de vista cerebral. A pesar de que muchos lo asocian con el ámbito sexual, también tienen un uso como terapia médica.

    Está comprobado científicamente que ambas sensaciones, primariamente físicas y que son muy intensas, activan el mismo circuito cerebral y liberan dopamina, un químico que proporciona al cuerpo una sensación agradable, similar a la de las drogas.

    En el caso del placer, la dopamina genera esa sensación de relajamiento y bienestar y, cuando hablamos de dolor, lo disminuye. El dolor en sí no es adictivo, pero sí la sensación de liberarse de él. No por nada se produce adicción a medicamentos opioides para el dolor.

    Por muy extraño que parezca, quienes sufren de fuertes dolores crónicos, pueden utilizar actividades que causan un dolor menor como forma de buscar alivio.

    El placer del dolor viene de la experiencia emocional que provoca y no de la física: un dolor poco o medianamente intenso, puede ser interpretado como una señal de placer. El sentir que el dolor disminuye o que podemos tolerarlo, genera bienestar y, un dolor que se puede manejar, puede convertirse en parte del juego sexual.

    Aquí entra la práctica llamada sadomasoquismo, una de las parafilias sexuales más comunes basada en la obtención de placer mediante el dolor, siempre controlado a un nivel soportable pero sensorialmente plausible.

    Quienes participan en prácticas de sadomasoquismo, tiene un umbral de dolor mucho más alto. La idea de sentir un dolor que para ellos es leve y, el alivio de este mediante la acción cerebral, provoca una reacción que se traduce como placer sexual, publica el portal web VIX.

    Cuando el dolor, causado por otra persona o auto infringido, siempre consentido, es considerado como beneficioso, se redistribuye a las zonas específicas donde suele concentrarse el placer.

    A.L.

    Alarga el placer: Usa limón si quieres durar más tiempo en la cama con tu pareja

    ¿Sadomasoquismo? Amarrar, nalguear y azotar genera increíbles beneficios para la salud, asegura investigación

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...