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    En su afán por perjudicar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el titular de la Asamblea Nacional en desacato de ese país, Juan Guaidó, cayó redondito en una trampa de los ya conocidos “bromistas rusos”.

    En declaraciones a Sputnik, Vovan (Vladímir Kuznetsov) y Lexus (Alexéi Stoliarov) relataron cómo embaucaron al autoproclamado “presidente interino” de la nación sudamericana el mes pasado.

    Antes, engañaron al representante especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, y al encargado de negocios en Washigton designado por Guaidó, Carlos Vecchio.

    En los tres casos, la broma consistió en hacerse pasar por el presidente de Suiza, Ueli Maurer, y hablar sobre los inexistentes “activos” de Maduro en bancos y fondos suizos.

    Los bromistas primero engañaron a Elliott Abrams. Imagen: Sputnik.

    Así fue el engaño

    De acuerdo con el relato, la charla telefónica con Guaidó ocurrió después de que su “encargado de negocios”, Carlos Vecchio, se comunicara con Maurer para proporcionarle los datos de contacto del diputado opositor y acordar la hora en la que conversarían.

    Vovan y Lexus contaron que Guaidó insistió en que el diálogo se llevase a cabo a través de WhatsApp o Skype, para evitar que fuera escuchado por alguien más.

    La conversación tuvo lugar el 20 de febrero y en ella los bromistas le aseguraron que el Gobierno suizo estaba dispuesto a bloquear las cuentas de Maduro en los bancos de ese país, pero para ello haría falta una solicitud oficial, refirió Sputnik. 

    Seguidamente, le enviaron a Guaidó un borrador del documento en el que incluso mencionaron un banco ficticio cuyo nombre está compuesto por sus apodos: “Lexus Vovanial Bank Ltd“, pero el diputado venezolano como estaba enfocado en derrocar a Maduro ni cuenta se dio.

    Otra pista del engaño fue la referencia que hicieron a la entidad ficticia Tender First Nurlan Baidilda Ltd.

    La metida de pata

    Ese mismo 20 de febrero, en una entrevista con Televisa, el diputado venezolano contó que acababa de conversar con el presidente de Suiza.

    “Tuvimos una conversación con el presidente de Suiza y nos informó que había un manejo irregular con las cuentas de la República y algunas de funcionarios públicos en ese país, donde trataban de hacer movimientos irregulares. Estamos en búsqueda de congelar todos esos activos que son de la República”, expresó.

    Al día siguiente, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Suiza, Pierre-Alain Eltschinger, lo desmintió en declaraciones a un medio local. “No hubo contacto entre el señor Guaidó y el presidente (Ueli) Maurer”, dijo.

    La historia siguió

    La aclaratoria del Gobierno suizo no detuvo a los bromistas: “Para no perder el control de la situación le escribimos a Abrams que Guaidó cometió un error al comunicárselo todo a la prensa. Al fin y al cabo, la investigación de las cuentas acababa de comenzar y los miembros del clan de Maduro podrían asustarse y sacar todo el dinero de Suiza. Supuestamente por eso hemos desmentido las palabras de Guaidó sobre la conversación telefónica”.

    Abrams les respondió que desde entonces todo se mantendría en secreto y que le comunicaría a Guaidó “que su comentario fue un error que no debe repetirse”.

    Después, contactaron nuevamente a Vecchio quien les prometió que eso “no volvería a ocurrir” y le aseguró al “presidente suizo” que ya Guaidó estaba elaborando el documento. De hecho, se lo envió esa misma noche con la firma del diputado.

    Un historial de “travesuras”

    Estas no son las primeras “travesuras” de los bromistas rusos. En 2016 engañaron al presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, y al actual mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan.

    El año siguiente, llamaron a la entonces ministra de Defensa de España, María Dolores de Cospedal, en nombre de su homólogo de Letonia y le aseguraron que el expresidente del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, era un agente del Kremlin.

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