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    Desde este martes, grupos contrarios al Gobierno venezolano iniciaron la operación comunicacional de guerra llamada “fórmula Arria” que permitirá posicionar ante la opinión pública, la conveniencia de que el Consejo de Seguridad tome una decisión definitiva contra Venezuela, reveló Sputnik.

    La supuesta “fórmula” está destinada a mantener en el clímax mediático la situación venezolana y lograr la intervención militar del país surcaribeño.

    Lo que vendrá para la población venezolana serán drogas de alta pureza para que causen daño severos en la población.  Los sabotajes en los servicios públicos se incrementarán, habrán más operaciones psicológicas para deteriorar la moral de la sociedad y también las maniobras de bandera falsas.

    Es probable que hayan atentados a las bombas de gasolina para sembrar el miedo y terror, así como la desesperanza.

    Estados Unidos busca como echar manos a Venezuela

    EE.UU. esperará su tiempo

    La embajadora Claudia Salerno, consideró que está arremetida comunicacional “fórmula Arria” no tendrá efectos prácticos.

    A esto se suma que en la oposición venezolana no se encuentra unida, tampoco existe consenso entre los altos mandos militares colombianos y estadounidenses sobre una agresión directa.

    Parece que a Iván Duque le temblaron las piernas y reconsideró hacer una solicitud a Estados Unidos para repensar una acción unilateral, porque cree que una invasión “no es el camino” para tratar el caso venezolano.

    Esta decisión del gobernante neogranadino no está guiada por el altruismo, sino por la falta de entrenamiento del ejército colombiano, que no aguantaría una guerra de un mes y esta formado para una guerra de guerrillas, y no de profundidad o de largo aliento.

    Norteamérica se encuentra contra la espada y la pared

    También pone en desventaja al país colombiano que la FARC se ha dividido y que no se ha logrado un diálogo con el ELN, cuyo deterioro de la situación fronteriza se ha agudizado y podría generar una crisis humanitaria mayor para los colombianos.

    Otro aspecto, a tener presente es que sostener en el tiempo que podría haber una agresión del tipo militar contra Venezuela, hará que los ciudadanos de ese país y los movimientos sociales de izquierda en Suramérica se unan en una sola fuerza.

    Renacerá el nacionalismo

    La concreción de un escenario  de guerra contra el pueblo venezolano, traerá consigo la eliminación de los estigmas “chavistas u oposición”, todos entrarían en el combate para defender su soberanía.

    A Estados Unidos y menos a Colombia le conviene la repotenciación de un nacionalismo profundo como el impulsado por Hugo Chávez. Tampoco a las mafias del contrabando en la frontera ni a los operadores cambiarios en Cúcuta les interesa una escalada del conflicto.

    En ese sentido, desangrar al pueblo venezolano mediante el contrabando de alimentos, medicinas y combustible es el negoción para los colombianos. Pero, los anuncios de Nicolás Maduro, tiene a las mafias con dolores de cabeza por los controles a la venta de gasolina a través del Carnet de la Patria y elevar su precio a los estándares internacionales.

    El nacionalismo crece cada vez que se está a la puerta de la amenaza

    ¿Qué está en juego para las mafias del narcotráfico colombiano?, la gasolina a bajo costo les permitía ser el ingrediente principal para la producción de la pasta de cocaína en Colombia.

    “Un kilogramo de cocaína demanda unos 10 galones (unos 37,8 litros) de gasolina para su producción. Esto quiere decir que la producción de cocaína en Colombia, el año pasado, demandó unos 9 millones 210 mil galones de gasolina, unos 34 millones 813 mil litros de combustible que seguramente provenían desde Venezuela”, dijo la embajadora Salerno.

    Dos estrategias de EE.UU.

    En la Casa Blanca, hay dos estrategias de cómo tratar a Venezuela, una de ellas es la del “martillo” la deseada alocadamente por Trump. Y la otra, la llamada “anónima Resistencia” que actúa bajo la doctrina de “no interrumpas al enemigo cuando se esté equivocando”.

    Entre las acciones que adelantan los organismos de seguridad del Gobierno de los Estados Unidos contra el país suramericano, están las “operaciones negras y psicológicas” y la doctrina de “destrucción del Estado-Nación venezolano”.

    Los funcionarios de la Casa Blanca saben que para la intervención se necesitaría actuar de forma relámpago y contar con una fuerza militar y política que garantice la gobernabilidad del “día después”. Pero, esto no existe, pues la oposición fuera de Venezuela no posee legitimidad, ni vínculo en la Fuerza Armada Bolivariana.

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