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    En Venezuela, el país más septentrional de Suramérica, algunas ciudades son famosas por sus antiguos techos rojos, otras por sus largos y majestuosos puentes, o por la producción de ricas naranjas.

    En el corazón de Venezuela, el centro occidente del país caribeño, se encuentra la ciudad de Barquisimeto, capital del estado Lara, situada a 365 kilómetros de Caracas, famosa por sus atardeceres encendidos de colores. Poemas, canciones, historias, cuentos, lienzos y fotografías han inmortalizado sus tardes.

    Esta urbe, conocida en Venezuela como la “ciudad de los crepúsculos” por lo anteriormente expuesto, cumple este 14 de septiembre 466 años de fundada. Se trata de más de cuatro siglos y medio pintando sus cielos de hermosos crepúsculos, para la contemplación conmovedora de sus habitantes y de sus amables visitantes.

    Un museo a cielo abierto

    Desde el punto de vista científico, el crepúsculo se produce cuando la luz del sol ilumina las capas altas de la atmósfera. Debido a este fenómeno la luz se difunde en diversas direcciones por las moléculas del aire, lo que permite iluminar todo su entorno.

    Para la especialista en eco-turismo y ambiente, Laura Ávalos, más allá de las explicaciones científicas, “todos los días los crepúsculos en esta ciudad son distintos. Es un espectáculo visual digno de sentarse a contemplar como lo haría cualquier persona con una obra de arte. Esta experiencia se asemeja a estar en un museo a cielo abierto”.

    “Podemos decir que los crepúsculos son un patrimonio natural de esta ciudad porque, no en todas partes puede observarse diariamente, un fenómeno natural de tan rara belleza”, explicó Ávalos

    “Todos los crepúsculos son distintos, unos más espectaculares que otros”, comentó. Félix Peña, aficionado a fotografiar crepúsculos.

    Cada barquisimetano y barquisimetana tiene su experiencia personal con los crepúsculos. Los que viven en el Oeste de la ciudad, lugar donde se oculta el sol, salen casi todas las tardes a los patios de sus casas o al balcón de sus apartamentos a apreciar la puesta crepuscular.

    También están los aficionados que con sus celulares o cámaras fotográficas siempre listas, para fotografiar los atardeceres y publicarlos en sus cuentas de las redes sociales.

    Félix Peña es uno de ellos. “Todos los crepúsculos son distintos, unos más espectaculares que otros”, comentó. Peña aseguró que los meses previos a finales de año son los más hermosos. “Se mezclan todos estos colores y se refleja un cuadro natural que ninguna pintura es capaz de mostrar”.

    La capital del estado Lara cumple este viernes 14 de septiembre, 466 años de vida bajo un cielo iluminado que solo la naturaleza es capaz de mostrar y cada quien capaz de admirar.

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