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    Un envase envuelto en papel de regalo con una ranura en la parte superior que simula una alcancía o una figura de un “cochinito” con similar alcance, es uno de los elementos que sobresale en estos días decembrinos, en la mayoría de los locales comerciales o prestadores de cualquier tipo de bienes y servicios de algunos pueblos y ciudades de Venezuela.

    Cada vez que nos percatamos de estos dispositivos de fabricación doméstica y observamos a otras personas introducir una moneda o billete, estamos en presencia del tradicional juego decembrino venezolano “Dame mi aguinaldo”, de ampliación difusión en el país caribeño.

    Los  envases de aguinaldos, en algunos locales, son decorados de la manera más atractiva posible para llamar la atención de los clientes. Foto Web.

    El portal Aguinaldos.org indica que “pedir el aguinaldo” es una de las costumbres típicas de la Navidad más populares desde hace décadas” que “hoy todavía perdura en ámbitos rurales y ciudades” venezolanas.

    La costumbre se practicaba cuando niños y jóvenes iban a visitar las casas de familiares y vecinos, llamaban a la puerta y cantaban villancicos navideños u aguinaldos, géneros musicales folclóricos característicos de las fiestas propias del mes de diciembre en algunos países de América Latina, especialmente Venezuela.

    Los dueños de la casa tras escuchar las los aguinaldos y villancicos les dan una pequeña contribución monetaria a los niños y jóvenes que cantan y tocan.

    El aguinaldo se suele pedir durante la Nochebuena, o incluso en algunos sitios el día de Navidad. No obstante, en Venezuela se pide desde principios de diciembre en diversos espacios públicos de pueblos y ciudades.

    Jonathan López es bombero en la estación de servicio Bracamonte, situada en la avenida del mismo nombre con la Venezuela de Barquisimeto, ciudad del centro-occidental estado Lara.

    Junto a la venta de los productos navideños está el “cochinito” del aguinaldo. Foto Web.

    Explicó que “ésta es una tradición navideña que cumplimos todos los años en nuestro puesto de trabajo”, mientras atiende uno de los automóviles.

    Contó que el pote o envase de aguinaldo de este año “lo colocamos el pasado 15 de diciembre. Lo hizo uno de mis compañeros”.

    Dijo: “El dinero recibido es la compensación económica solidaria que recibimos de nuestros cliente más fieles, por la atención que han obtenido de nosotros durante el año”.

    Jean Carlos Fonseca es vigilante privado en la urbanización Valle Hondo de Cabudare, en el municipio Palavecino.

    “Colocamos el pote con el permiso de la Junta de Condominio”, advirtió. Destaca: “A mí me parece muy simpática esta tradición. Más que dinero es una demostración de afecto, de agradecimiento de los residentes y visitantes de la urbanización por el trabajo que cumplimos”.

    Acotó que al final del año los aguinaldos serán distribuidos entre los dos vigilantes que laboran en esa urbanización.

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