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    La Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco (UPTAEB) del estado Lara, en el Centro-Occidente de Venezuela, es una de las universidades del país suramericano con mayor matrícula de estudiantes con alguna discapacidad física.

    Esta particularidad y otras vinculadas con la diversidad humana,  le plantean interesantes retos al cuerpo docente de dicho centro de estudios, vinculado con la forma como deben abordar estos  aspectos en los espacios académicos, así como el contacto con los estudiantes en los entornos de aprendizaje.

    Para dotar a los profesores del conocimiento y las herramientas necesarias, se creó el Modulo de Formación Docente para el Abordaje Pedagógico-Didáctico de la Diversidad Humana y la Inclusión, que se imparte en la UPTAEB mediante la articulación con la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL).

    Hacer de las instituciones de educación universitaria un espacio inclusivo,  representa todo un desafío para la comunidad educativa. Foto Web.

    Maria Josefa Graterol, docente de la UPTAEB responsable de dictar la actividad formativa, apuntó que esta experiencia académica surgió de una construcción colectiva entre diversos actores de la comunidad universitaria.

    Allí resalta la participación de los estudiantes con discapacidad, quienes -como sujetos protagónicos- a través de sus vivencias, recrearon las prácticas pedagógicas que han tenido lugar en esa institución, así como sus expectativas respecto a la formación de los docentes sobre temas como la diversidad humana y la inclusión, desde el reconocimiento del otro como un igual.

    Precisó Graterol que hacer de las instituciones de educación universitaria un espacio inclusivo,  representa todo un desafío para la comunidad educativa, porque esas instituciones están enlazadas con una política de Estado para la transformación de la educación.

    “Lo primero que hicimos fue entusiasmar a la gente y buscar los aliados internos que agudizaran su mirada sobre el complejo tejido a ser atendido desde esta casa de estudios”, expresó la docente universitaria.

    “La tarea nunca fue fácil con una población estudiantil tan diversa que incluye a los estudiantes locales y algunos que llegan a través de los convenios internacionales. Desde esa perspectiva, la situación exige una reflexión más allá de aplicar estrategias pedagógicas adecuadas a la discapacidad, porque en los espacios de la UPTAEB conviven grupos de diversidad sexual, religiosa, política y  cultural, sin perder de vista a los jóvenes con algún tipo de conducta que interfiere en el desarrollo de su aprendizaje”.

    La presencia de estudiantes con discapacidad física, diversidad sexual, religiosa, política y cultural demanda un enfoque pedagógico y didáctico distinto. Foto Web.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    A esas voces, explicó la profesional de la enseñanza, también se unen los aportes de los docentes, cuyas experiencias durante el proceso formativo de los estudiantes, les permite abordar el tema desde una perspectiva que clama por un proceso de aprendizaje cónsono con los cambios sociales, donde se les proporcionen nuevas herramientas y metódicas para comprender a esa diversidad humana y asumir, con mayor propiedad, el reto del educador humanista y transformador.

    “Dificultades, hemos tenido muchas, como todo lo que hace el ser humano con la intención de transformar sus prácticas, a partir de la convicción de cambiar sus esquemas y ser parte de la  liberación del otro, para que pueda alcanzar su realización plena en esa convivencia en comunidad”.

    Dentro del marco de esta experiencia formativa,  se certificaron los primeros docentes. En la actualidad, estos profesionales buscan conformar un equipo académico y de investigación que permita avanzar en la formación de los docentes y demás integrantes  del colectivo universitario, desde la necesidad de sentirnos como iguales.

    “De esas acciones transformadoras que paulatinamente se despliegan para hacer más humanizada la  atención del estudiantado, emerge la universidad inclusiva. La UPTAEB nació como una universidad inclusiva porque todos sus documentos oficiales así lo sustentan. Pero, es su gente, sus prácticas de convivencia con y para el otro, desde el enfoque de la educación para todos, las que pueden acreditarla con ese título”, manifestó María Josefa Graterol.

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