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    Múltiples son las problemáticas de diversa índole a las que se enfrenta actualmente la República Bolivariana de Venezuela, que abarcan los ámbitos político, económico y social.

    La crisis coyuntural representa un desafío no solamente para el Gobierno sino también para la población, y es que de nada sirven las estrategias que se puedan implementar por parte del Ejecutivo sin el empoderamiento y protagonismo del pueblo.

    No obstante, existe un elemento al que se le ha restado importancia, que ha sido apartado de la agenda gubernamental y desatendido desde los más altos hasta los más bajos niveles de los poderes que conforman el Estado.

    Se trata del área territorial, específicamente de la disputa por la Guayana Esequiba, la cual la historia le concede la posesión a Venezuela. Aunque hoy en día pasa desapercibido, es un tema al que se le debe otorgar la relevancia e interés que requiere, para que la lucha que lleva más de 200 años no haya sido en vano.

    Estatus

    A pesar de que las últimas acciones emprendidas han mantenido estático el nivel en el que se encuentra el conflicto territorial, dada las circunstancias lo mejor que se puede hacer por el momento es mantener los Buenos Oficios, debido a que lamentablemente “no tenemos representantes preparados”, ni el país se encuentra en el mejor momento para poner en práctica políticas más activas.

    Así lo consideró el presidente de la fundación Mi Mapa de Venezuela Incluye Nuestro Esequibo, Jorge Fuguett, quien apuesta al mecanismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para resolver la controversia, que debe contar con la mediación de personas neutrales que no tengan ningún tipo de interés detrás por ninguna de las partes.

    En su opinión, desde el año 1947 hasta el 1966 hubo una excelente actuación diplomática por parte del Estado venezolano. Sin embargo, “hemos retrocedido en cuanto a las acciones diplomáticas”, debido a que el papel que ha jugado el Gobierno ha sido escaso, porque falta de conocimiento sobre el tema y “porque se ha tomado como partidista, un tema político”.

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    “No ha habido una conglomeración de venezolanos, no ha habido un accionar por parte de las autoridades para un equipo multidisciplinario para tomar planes tanto internos como hacia la ONU”, puntualizó al remarcar la importancia del papel que deben asumir los ciudadanos.

    Señaló que uno de los errores que se han cometido es responder acciones que ha hecho Guyana, así como la ausencia de ofensivas diplomáticas ya que quien reclama es Venezuela no Guyana. Otro factor clave, ha sido el escaso apoyo regional a través de organismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac) y Petrocaribe.

    “Venezuela no ha sabido cómo hacer para frenar eso y si pausamos esperando que ellos actúen, no lograremos nada”, añadió al tiempo que alertó que hoy en día en el sector “hay presencia irregular, no se sabe si paramilitares o guerrilleros, hay minera ilegal, hay muchos intereses, tráfico de combustible, prostitución”.

    En este sentido, alertó que el territorio se encuentra en abandono, es una especie de tierra de nadie, porque no hay un accionar, ni asistencia médica o política de atención, elementos que han sido aprovechados por el gobierno guyanés, que he hecho uso de una constante campaña formativa y mediática, catalogando a Venezuela como una nación expansionista.

    “El 90% de la población no tiene idea de qué es el reclamo. Allá no hay leyes. Esas personas necesitan verse atraídas atendidas por los gobiernos nuestros”, agregó al mencionar que hace falta recuperar y sembrar en las nuevas generaciones el sentido de pertenencia de este territorio que poco a poco se ha ido desconociendo.

    Para Fuguett, “las caídas nuestras que son fáciles de ver” le han dado ventaja al Estado guyanés, por lo que destacó la necesidad de acciones contundentes. “Esto es un asunto de Estado (…) Es importantísima la reacción de la población, del venezolano común”, sin involucrar ideologías políticas, consideró.

    Durante una entrevista concedida a El Ciudadano, alertó sobre la demanda interpuesta desde hace cuatro meses ante la Corte Interamericana de Justicia, donde Guyana solicita validar el Laudo Arbitral y para lo que han emprendido un gran movimiento para “dañar y tergiversar nuestra imagen para cuando vayamos a la corte y usarlo en nuestra contra”.

    Ante esto, exhortó a los organismos gubernamentales a dejar el conformismo a un lado y asumir esto como un asunto bastante serio, que debería estar en primera línea de acciones, “no es una moda, no es partidista, es un asunto de Estado”.

    Laudo Arbitral de París

    El 3 de octubre de 1899 se emitió una sentencia que consumó uno de los ataques más nefastos contra la nación, promovido por los imperios de Gran Bretaña y Estados Unidos, con la intención de despojar de 159.542 kilómetros cuadrados, cuya intención hegemónica era apoderarse de las riquezas naturales de la zona, además de su importancia geoestratégica.

    La decisión estuvo a cargo de un tribunal (viciado) arbitral reunido en París, Francia, conformado por cinco jueces, donde Venezuela fue colocada al margen, excluida y estuvo ajena del proceso.

    Posteriormente, Venezuela denunció en el año 1962 ante la ONU el hallazgo de unos documentos en los cuales se comprometía la legalidad del Laudo Arbitral, así como los vicios de forma y de fondo, la nulidad de su contenido, debido a: la falta de argumentos, explicación o exposición de motivos que fundamentara la decisión, los árbitros fueron coaccionados y los alegatos demostraron la intencionalidad única de llegar a una decisión unánime, en lugar de investigar y cerciorarse de la línea de derecho de Venezuela.

    Acuerdo de Ginebra

    Firmado después de varias reuniones el 17 de febrero del año 1966 en la ciudad de Ginebra, Suiza, es un documento transitorio hasta lograr una solución definitiva que detalla los pasos a seguir para lograr la resolución del problema en la frontera que se creó después de haber sido considerado nulo el Laudo Arbitral de París de 1899.

    Denominado “un acuerdo para llegar a un acuerdo”, establece la creación de “una Comisión Mixta, con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido surgida como consecuencia de la contención venezolana de que el Laudo arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y Guayana Británica es nulo e írrito”.

    El texto señala que “si dentro de un plazo de cuatro años contados a partir de la fecha de este Acuerdo, la Comisión Mixta no hubiere llegado a un acuerdo completo para la solución de la controversia, referirá al Gobierno de Venezuela y al Gobierno de Guyana en su informe final cualesquiera cuestiones pendientes. Dichos Gobiernos escogerán, sin demora uno de los medios de solución pacífica previstos en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas”.

    “Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección”, refiere en uno de sus artículos.

    En resumen, si bien es un tema de amplia cobertura con cientos de años de trayectoria, múltiples acciones de los diferentes gobiernos que han pasado por ambas partes, es un asunto que debe ser asumido con la seriedad y compromiso que requiere, ya que se trata de un problema de Estado, sin distinción política.

    Es necesario recuperar el sentir patrio y retomar desde las nuevas hasta las más antiguas generaciones, el significado de reconocer y asumir este territorio verdaderamente como propio y más allá de las palabras pasar a los hechos. Para ello, es importante la formación, desde las instituciones educativas hasta el aprendizaje que se genera en el seno del hogar.

    Cada venezolano debe dejar de mantenerse de brazos cruzados ante esta lucha histórica y aceptar el papel que le corresponde en la defensa de la nación y soberanía, en el marco de la Constitución y las leyes, por la vía pacífica y cívica.

    A.L.

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