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    “Huachicoleo” para México y “bachaqueo” para Venezuela, estos son los términos con los que se identifica coloquialmente el robo y contrabando de combustible  en ambas  naciones.

    Los dos países enfrentan la extracción ilegal de combustible, lo que se traduce en perdidas millonarias, en el caso de México 60.000 millones de pesos anuales, unos 3.000 millones de dólares. Y  en Venezuela el Gobierno Nacional denuncia 18. 000 millones de dólares en perdidas cada año.

    ¿Quiénes están involucrados?

    • En México: empresarios, militares, policías, paramilitares, alcaldes e incluso empleados de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

     

    • En Venezuela: Militares venezolanos, el Estado colombiano y  organizaciones criminales integradas en su mayoría por neogranadinos, así como en menor medida un sector del pueblo  general venezolano y  colombiano, también forman parte de este flagelo  quienes operan las bombas de combustible.

    Cómo operan en cada nación

    En México las personas que se dedican a este ilícito, abren boquetes  en la red de ductos que transportan gasolina y diesel a las diferentes entidades, y de esa manera “ordeñan” -roban- los hidrocarburos en complicidad con empresarios, militares, policías, alcaldes y empleados de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

    En diciembre de 2018 el Estado denunció a un grupo criminal dentro de Pemex, que extraía diariamente el equivalente a 600 carros cisternas, con capacidad de 15.000 litros cada una.

    La estatal de crudo cuenta con un sistema para evitar el robo de combustible, sin embargo, la alarma era omitida.  Cuando se registra una baja en la presión del flujo de hidrocarburos, es señal de una posible extracción ilegal y los protocolos internos señalan que deben cerrarse las válvulas. Ese procedimiento no se ejecutaba, por la complicidad de algunos empleados.

    80% del robo de combustible en la nación azteca es responsabilidad de Pemex,  y el 20 % a través del  “ordeño de ductos”, según información ofrecida por AMLO.

    El mandatario mexicano, Manuel López Obrador, ha resaltado que esta red interna de la estatal de petróleos  se complementaba con una red de distribución de gasolina robada, donde participan también propietarios de gasolineras y grandes empresas.

    Venezuela

    La nación caribeña cuenta con la gasolina más económica del mundo. Por lo que se vuelve un negocio atractivo para las bandas delictivas neogranadinas, quienes operan desde hace 40 años.

    Contrario a México en el país suramericano el contrabando de combustible se ejecuta directamente en las bombas de gasolina frontera con Colombia.

    El procedimiento  para la extracción ilegal consiste en llenar el tanque de vehículos o  bidones en las estaciones de servicio venezolanas, luego en el caso de los grandes envases son trasladados en carretilla o en camiones  por los denominados “bachaqueros” hasta Colombia, para ser vendidos a precios internacionales o por encima de estos.

    En el caso de los automóviles son equipados  con doble tanque, con el objetivo de tener mayor capacidad.

    Estas acciones se ejecutan en complicidad con militares venezolanos quienes permiten el traslado hacia la nación neogranadina.

    La acción ilícita no culmina con los efectivos del cuerpo castrense,  en el año 2006 el entonces mandatario colombiano, Alvaro Uribe Vélez, legalizó la venta de gasolina  proveniente de su vecina. La formalización de este negocio se registró con la autorización de los “puntos de recolección”.

    Al llegar al punto de recolección pasa a un centro de acopio en el que toma parte la Dirección de Impuestos y Aduanas (Dian), organismo que legaliza el combustible después de ser sometida a una serie de químicos para evitar que ésta se distribuya en el interior del país. Con este procedimiento el Dian  cobra los impuestos de rigor, lo que aumenta su valor.

    Luego el producto pasa a las estaciones de servicio de La Guajira, Arauca, y a Cúcuta.

    Otro aspecto es que en los puntos de recolección  también se vende una parte del combustible  y  no es  considerado ilegal, pero si se comercializa en la calle, es contrabando.

    Un portal del Gobierno venezolano explica que a la llegada del comandante Hugo Chávez, en 1999, los cálculos del propio gobierno neogranadino decían que el 70% de los conductores cucuteños llenaban los tanques de sus coches en los centros de expendio de Venezuela. Situación que generaba  5 mil pimpineros en las calles de Cúcuta, quienes en promedio vendían a diario entre 20 y 25 galones cada uno, es decir, que se comercializaban diariamente más de 100 mil galones de combustible venezolano en la mencionada ciudad producto del bachaqueo.

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