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    El 25 de septiembre de 1828 el Libertador, Simón Bolívar, estaba enfermo, permanecía acostado en la cama de una habitación del palacio de San Carlo en Bogotá, Colombia, preso de un terrible refriado.

    No obstante, el Jefe de Estado y sus más fieles acompañantes, no podían imaginar que esa noche el mayor malestar no sería la gripe.

    Un grupo de seguidores de Francisco de Paula de Santander, a quien Bolívar había sustituido como vicepresidente de la Gran Colombia (el sueño de gran país suramericano de Bolívar), interrumpieron violentamente en el palacio, para asesinar al Libertador.

    Simón Bolívar y Manuel Saenz. Imagen Web.

    Los sujetos estaban dirigidos por el colombiano Florentino González y el militar venezolano Pedro Carujo. Bolívar, ayudado por su compañera Manuela Saenz, huyó por la ventana y se refugió debajo del puente San Agustín, hasta que fue rescatado por tropas fieles a su causa, que repelieron la embestida.

    El atentado, que se recuerda este 25 de septiembre como el “septembrino”, es uno de al menos veinte planes ejecutados para  intentar quitar la vida a Simón Bolívar, que lideró la independencia de seis naciones suramericanas: Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú y Panamá.

    El historiador venezolano Ramón Urdaneta, en sus libros y artículos, señaló que solamente entre agosto y septiembre de 1828, además del “septembrino” bogotano, se planificaron seis atentados contra la vida del Libertador.

    Siete atentados en dos meses

    Relató que el 7 de agosto de 1828, en el aniversario de la Batalla de Boyacá, a la salida del entonces Teatro Coliseo, en Bogotá, se iba a registrar un ataque con arma blanca, pero lo frustró una rápida intervención de Manuela Sáenz, que “con una mascarada tragicómica que realiza en el lugar impide tan vil asesinato”, indicó Urdaneta en su artículo “Los 20 atentados mortales contra Simón Bolívar” (2017).

    El otro, a punto de ejecutarse en la medianoche del 10 de agosto, en un baile de máscaras, estuvo involucrado un sujeto disfrazado de conquistador español, que atacaría a Bolívar con un puñal.

    Simón Bolívar. Foto Web.

    Un tercero planificado en la casa del representante diplomático mexicano, el 15 de septiembre, pero que queda apenas en proyecto. El cuarto, con ocasión de una fiesta organizada en Bosa, cerca de Bogotá, estuvo a punto de concretarse.

    El quinto, proyectado cerca de Soacha el 20 de septiembre, en las afueras de la capital colombiana, cinco conjurados estaban listos para ejecutarlo, pero se detiene por órdenes de Santander, esperando una mejor oportunidad.

    El sexto, ideado en el Teatro del Colegio San Bartolomé por los llamados “bartolinos”, queda en simple ensayo y el séptimo, el  más grave, el ejecutado el 25 de septiembre de 1828, en el que estuvieron comprometidos 38 conjurados de forma directa y otros 21 de forma indirecta, 14 fueron condenados a muerte, Bolívar se salvó por la valentía de Manuela Sáenz.

    Ese día, cuentan que Bolívar le dijo a su compañera de amores y luchas, “Manuela, eres desde ahora la Libertadora del Libertador”.

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