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    Un irresistible magnetismo ejerce sobre la fotógrafa naturalista Daisy Gilardini las regiones polares.

    “Es casi una dependencia o una obsesión. El hecho de estar aislada de la civilización y sus innumerables distracciones me obliga a concentrarme y a apreciar los ritmos simples de la naturaleza”, declaró para el portal de noticias swissinfo.ch.

     La profesional de la imagen emigró del Tesino, Suiza, a Canadá. Este año, la artista cumple 50 primaveras y qué mejor regalo para celebrarlo que haber sido seleccionada por la revista ‘Canadian Geographic’ como “fotógrafa residente”.  Desde hace años se dedica a tomar espectaculares fotografías de los animales de polares y del entorno glacial que les rodea.

    Daisy Gilardini. Foto Web.

    “En 2006 me convertí en fotógrafa profesional especializada en naturaleza y temas medioambientales, con énfasis en las regiones polares y en los osos norteamericanos”, precisó en la entrevista.

    Cuenta que su amor por la especie animal se remonta muy lejos. Cuando tenía 4 años, sus padrinos le regalaron una pequeña foca de peluche. Su madre le explicó, entonces, que este animal vivía en una región muy fría, en ocasiones, bajo el hielo polar.

    Se sintió tan cautivada por estas historias, que desde ese momento empezó a soñar con estos animales, imaginándolos en su entorno natural.

    Foto: Daisy Gilardini .

     “Ahorré durante siete años para poder ir por primera vez al Antártico -recordó Gilardini- Un viaje que transformó mi vida por completo. Fue en 1997. Desde ese primer viaje, he realizado unas 70 expediciones a las regiones polares”.

    “Frecuentemente he intentado comprender la irresistible fascinación que ejercen sobre mí las regiones polares. Es casi una dependencia o una obsesión. El hecho de estar aislada de la civilización y sus innumerables distracciones me obliga a concentrarme y a apreciar los ritmos simples de la naturaleza”.

     Confesó la fotógrafa que redescubrir el lazo original con la naturaleza y la interrelación que hay entre las especies, despertó en ella un profundo respeto y conciencia sobre la importancia de estos frágiles ecosistemas.

    “Si la humanidad quiere sobrevivir y prosperar en este planeta, debemos actuar de manera responsable. Debemos entender que la naturaleza no depende de nosotros; nosotros dependemos de ella”, advirtió.

    “Como fotógrafa medioambientalista, yo debo capturar la belleza de estos lugares y de sus especies en vías de extinción para sensibilizar a la gente gracias al poder universal de las imágenes”.

    “La ciencia se dirige al cerebro; la fotografía, al corazón”, aseveró Gilardini.  Foto Web.

    Mientras la ciencia ofrece la información necesaria para explicar los problemas y para desarrollar soluciones, la fotografía transforma esos problemas en símbolos.

    “La ciencia se dirige al cerebro; la fotografía, al corazón. Mi desafío es tocar el corazón y el espíritu de las personas para hacerlas reaccionar. Por el bien de la naturaleza y por el nuestro propio”.

    Más fotos de Daisy Gilardini:

    El extenso e impresionante trabajo fotográfico de esta profesional puede apreciarse en toda su dimensión en el enlace: http://www.daisygilardini.com

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