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    Este domingo unos 150 millones de electores están convocados a las urnas para la elección presidencial y legislativas nacionales. Apenas 900.000 de estos brasileños pertenece a alguno de los trescientos pueblos originarios y ancestrales que viven dentro de las fronteras del país más grande de Latinoamérica .

    El más grande temor para la mayoría de los indígenas brasileños es la posibilidad de triunfo del líder de la ultraderecha, Jair Bolsonaro, quien ha insistido durante toda la campaña en que acabará con los derechos de los indígenas sobre las tierras.

    “No voy a dar ni un centímetro a las reservas indígenas”, declaró el favorito en las encuestas quien no tiene los votos suficientes para triunfar en la primera vuelta y deberá realizar alianzas para concretar su triunfo en la segunda vuelta.

    “Entiendo que un eventual Gobierno de extrema derecha, con Bolsonaro, o una ampliación del poder conservador en el Congreso Nacional los próximos cuatro años sería extraordinariamente peligroso y amenazador para la vida y los derechos de los pueblos indígenas de Brasil”, El español Luis Ventura, miembro del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).

     

    Las comunidades indígenas ocupan 118 millones de hectáreas (dos veces la extensión de España). La demarcación de sus territorios es una de las principales fuentes de conflicto con el Estado. A pesar de su proyección internacional, los pueblos indígenas siguen contando muy poco en el país y, una vez más, han vuelto a ser los grandes olvidados durante la campaña electoral.

    “Son 305 pueblos diferentes, con sus lenguas y culturas propias, que apoyan a muy distintos candidatos. La mayoría se aproximan a la izquierda que defiende sus intereses, pero también los hay que apoyan a Bolsonaro”, explica Lola Campos, cooperante española con más de 25 años de experiencia en el acompañamiento de estos pueblos.

    “De los 13 candidatos a Presidencia del Gobierno, solamente dos de ellos (Boulos, del PSOL y Marina Silva, de REDE) traen en sus programas de gobierno medidas relacionadas con pueblos indígenas y con demarcaciones de tierras indígenas”, explica Luis Ventura, miembro del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).

    “Otros dos candidatos (Haddad, del PT y Ciro Gomes, del PDT) traen algunas referencias generales sobre los pueblos indígenas. El resto de candidatos, o no contemplan los pueblos indígenas en su posible gobierno o directamente piensan actuar de forma contraria a los intereses de los pueblos indígenas, como es el caso de Jair Bolsonaro”, analiza este español experto en políticas indígenas y miembro del organismo oficial de la Conferencia Episcopal Brasileña para el acompañamiento de los pueblos originarios.

    Candidatos indígenas: 0,46%

    Las estadísticas del Tribunal Superior Electoral (TSE) señalan que más de la mitad de los candidatos son de raza blanca (52,4 %), los afrodescendientes (que incluyen negros y mulatos) suman un 46,57 % y los indígenas apenas llegan a un 0,46 %.

    Un porcentaje que se ha incrementado porque en estas elecciones el número de candidatos indígenas ha pasado de los 85 candidatos en las elecciones de 2014 a los 129 de las de este domingo. Los retrocesos del gobierno Temer y la lucha por la demarcación de sus tierras ha movilizado la participación de más líderes indígenas en espacios políticos.

    “De las 129 candidaturas, 75 han construido el “Frente Parlamentario Indígena” por primera vez debido a que ven un riesgo enorme si sale elegido el ultraderechista Bolsonaro”, explica Campos. “La idea de estos 75 candidatos indígenas es dialogar y coordinarse para ganar protagonismo en el Congreso con algunas propuestas comunes a todos los pueblos ancestrales”.

    Aumenta la violencia contra los indígenas

    Según el informe Violencia contra los Pueblos Indígenas referido al año 2016 y elaborado por el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), las violaciones contra los pueblos originarios se incrementaron el año de la crisis de gobierno que acabó con la sustitución de la presidenta Dilma Rousseff por el vicepresidente Michel Temer. Al menos 110 indios fueron asesinados en Brasil. Pese a la reducción del número de muertes en comparación con los años 2016 y 2015, el informe alerta sobre el continuo y sistemático aumento de la violencia contra los pueblos indígenas.

    “Los datos de 2017 indican que hubo un aumento en 14 de los 19 tipos de violencia analizados, principalmente de los casos de expulsión de los indios de sus tierras”, denuncia el informe del CIMI. Temer es el presidente con el peor desempeño de demarcaciones de territorios ancestrales.

    El organismo católico señala en su informe que existen 530 territorios reivindicadas por las poblaciones indígenas, pero que aún se encuentran sin ninguna providencia administrativa. Otros 53 han sido identificados y reconocidos por la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y están a la espera de que llegue la homologación del Ministerio de Justicia. Por último, 62 de estos territorios aguardan únicamente la firma del presidente para su reconocimiento definitivo.

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