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    El artista chileno Alfredo Jaar (1956) fue galardonado con el 11° Premio de Arte de Hiroshima, reconocimiento que se entrega desde 1989, cada tres años, con el objetivo de destacar a los artistas que han contribuido a la paz de la humanidad en el campo del arte contemporáneo.

    Algunos de sus ganadores fueron el pintor Robert Rauschenberg y el arquitecto Daniel Libeskind, ambos de EEUU; la artista libanesa Mona Hatoum, la escultora colombiana Doris Salcedo, y la japonesa Yoko Ono, entre otros artistas.

    En ese sentido, para que siga contribuyendo con su obra, el premio considera una muestra individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Hiroshima para el año 2020.

    Radicado en Nueva York desde 1982, Alfredo Jaar ha recorrido el mundo con su obra, llena de reflexiones políticas y referencias a los desastres y conflictos sociales que se han vivido en la historia reciente del planeta.

    Esta lenguaje, catalogado por muchos como rupturista y contracultural, se han reflejado en cada una de las instalaciones que Jaar ha realizado en Norteamérica, Europa y Asia. De hecho, de ahí proviene su vínculo con Japón y su trabajo en torno a las catástrofes de Hiroshima y Fukushima.

    Alfredo Jaar

    “Me siento enormemente privilegiado pero también profundamente humilde ante esta responsabilidad. En estos tiempos oscuros, el ‘espíritu de Hiroshima’ es más necesario que nunca”, expresó Jaar, a través de un mensaje en la web del Museo de la ciudad.

    Nacido en 1956, Jaar se formó como arquitecto y cineasta. “A mí me mueve la curiosidad. Yo soy artista porque no entiendo el mundo, y quiero entenderlo”, señala Jaar en el documental “El lamento de las imágenes” (2017), el cual profundiza en su proceso creativo.

    En Chile, Jaar también ha realizado varias acciones, principalmente en torno a la dictadura y las violaciones a los derechos humanos. En el Museo de la Memoria, por ejemplo, se encuentra La geometría de la conciencia, obra permanente en la que el espectador entra en un espacio cerrado para desde la oscuridad enfrentarse a 500 siluetas que recuerdan los rostros de los detenidos desaparecidos.

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