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    Esta semana se han discutido en la Cámara de Diputados los tratados de libre comercio con Argentina, China e Indonesia. Mientras, en el Senado, el polémico TLC con Uruguay fue aprobado el pasado martes 7 de agosto con 29 votos a favor y 2 en contra.

    Sobre estos acuerdos internacionales, uno de los asuntos más cuestionados por la sociedad civil es la falta de estudios que demuestren quiénes son los verdaderos beneficiados por los acuerdos comerciales suscritos por el Estado chileno. Lucía Sepúlveda, de la Plataforma de Chile Mejor Sin TLC, explicó que estos tratados solo beneficiarían a capitales privados avasallando los derechos sociales.

    “Se necesitan evaluaciones integrales de lo que ya ha pasado, de los más de veinte tratados que Chile tiene vigente. Tratan de hacer pasar un simple tratado inofensivo, pero solamente trata aspectos regulatorios en áreas económicas claves, en favor de los inversores, pero que no avanza en temas propiamente comerciales y derechos sociales”, explicó Sepúlveda.

    Es sabido que los Tratados de Libre Comercio aspiran a establecer sus propias reglas en el comercio entre países, independientemente de las jurisdicciones nacionales propias de cada nación. Por ello, desde la plataforma Chile Mejor Sin TLC exponen que en realidad esto avanza en la desregulación y liberalización de actividades económicas que antes han estado en manos de los Estados, como los servicios públicos, la educación, la salud, el sistema de pensiones y otros.

    Por su parte, Julián Alcayaga, miembro de la ONG Chile Cobre, se refirió a los avances para presentar como un tratado inconstitucional el suscrito con Canadá: “Estamos en reuniones con algunos diputados del Frente Amplio, buscando un apoyo para presentar un requerimiento de inconstitucionalidad del tratado con Canadá, que es más dañino que el tratado con Estados Unidos en cuanto a la nacionalización de empresas extranjeras, sobre todo mineras que en gran parte son canadienses”, afirmó Alcayaga.

    Asimismo, el representante de Chile Cobre advirtió la existencia de una política proteccionista, pero para las inversiones extranjeras: “Uno de los efectos de estos tratados es que los inversionistas están protegidos, capitalizan a su antojo. Entonces los tratados de libre comercio no tienen nada de libertad de comercio, son imposiciones reglamentarias internacionales hacia Chile, coartan la soberanía en aspectos comerciales, políticos y legislativos. Se está reforzando un sistema mundial de las grandes corporaciones en países pequeños”, puntualizó Alcayaga.

    En esta línea, el especialista recordó que a pesar de que un Estado pueda establecer restricciones medioambientales a las empresas extranjeras, si firma el tratado, las empresas pueden apelar a tribunales internacionales: “Esto ocurrió en México donde las municipalidades impusieron condiciones medioambientales a inversiones extranjeras, y perdieron el juicio”.

    Finalmente, Lucio Cuenca, miembro del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales -OLCA-, también argumentó la falsa realidad de los tratados de libre comercio y a la posibilidad de que tribunales internacionales subordinen la soberanía nacional a empresas transnacionales.

    “Los tratados de libre comercio son sólo un nombre, porque se establecen figuras en que protegen las inversiones extranjeras. Chile presta soberanía para asegurar las ganancias extranjeras, si no se cumplen, los capitales extranjeros pueden elevar una demanda en tribunales internacionales privados”, declara Cuenca.

    El representante de OLCA añade un ejemplo de los efectos negativos de los tratados de libre comercio: la inestabilidad que otorga a los trabajadores chilenos, como fue el caso de Maersk, firma danesa instalada en el Puerto de San Antonio, cuyo rubro es la fabricación de contenedores refrigerados, y cuyo cierre, hace algunos meses, dejó 1.209 desempleados.

    “Esto tiene una incidencia directa en lo que está pasando en los territorios chilenos, las empresas van cerrando por muchos motivos, pero que tienen que ver con la mecánica y la estructura de los tratados que los amparan”, dice Cuenca.

    Así, ante la manifestación civil disconforme con las políticas abordadas en los TLCs, este jueves se aprobó en la Cámara de Diputados la solicitud al Gobierno de revisar detalladamente cada tratado suscrito por Chile, como también el estudio minucioso de futuros acuerdos.

    “Es el reflejo de la postura de las organizaciones sociales, para enfrentar a tratados comerciales en que no hay resultados que beneficien a la ciudadanía. El estudio detallado es vital para aceptar o rechazar un tratado. Chile tiene 26 tratados de libre comercio, es una oleada sin control en sus graves consecuencias” concluyó Lucio Cuenca.

    Fuente: Resumen

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