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    Una denuncia realizada bajo reserva de identidad a la Contraloría General de la República daba cuenta de que se estaban extrayendo áridos en un Área de Preservación Ecológica, donde habitaba una población de árboles nativos, específicamente de ciprés de cordillera, especie endémica de los bosques subantárticos de Chile y Argentina. Causó gran daño ambiental, incumpliendo normativas ambientales y municipales. El ente fiscalizador responsabilizó al ex alcalde de San José de Maipo, Miguel Márquez Olivares, a la actual administración, y estableció la clausura de la actividad de extractiva en el sector Piedras Coloradas.

    Luego de la denuncia, la Contraloría investigó que Miguel Márquez Olivares otorgó permisos para la extracción de áridos entre noviembre de 2014 y noviembre de 2015 en la Parcela N°4, de Piedras Coloradas, sector El Romeral, entregando una patente provisoria mediante un decreto alcaldicio. Según información entregada por la concejala de San José de Maipo, Maite Birke, las rocas, que eran unos bloques gigantes, eran vendidas a la austriaca Strabag, empresa contratada por Aes Gener para la construcción de los túneles del proyecto Alto Maipo.

    La patente entregada no era para el uso de suelo que tenía la zona, por lo que la Contraloría aclaró que en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago tal sector está considerado como Área de Preservación Ecológica. Esto quiere decir que las actividades deben asegurar la permanencia de los valores naturales, restringiéndose los usos a fines culturales, científicos, educativos, recreacionales, deportivos y turísticos, y en todos los casos se debe pedir permiso al Ministerio de Vivienda o, derechamente realizar un estudio de impacto ambiental. Para extraer y procesar rocas, el permiso debió haber sido visado por la Secretaría Metropolitana de Vivienda y Urbanismo, además de haberle presentando un plan de recuperación de suelos.

    Con esos antecedentes, la Contraloría determinó que “la Municipalidad de San José de Maipo no se ajustó a derecho al otorgar una patente provisoria” (…) “por cuanto con antelación a ello debió adoptar las medidas con el objeto de verificar que dicha actividad se ajustara al uso del suelo permitido en ese sitio”.

    Pero además, las faenas de extracción continúan, aún cuando la patente otorgada expiró el 6 de noviembre de 2015, por lo que la Municipalidad deberá “decretar la clausura del negocio” y decretar un procedimiento disciplinario que “establezca las eventuales responsabilidades funcionarias comprometidas”, establece el informe emitido el 23 de noviembre de 2017 con el rol 017712.

    Asesinando cipreses milenarios

    Maite Birke, actual concejala de la Municipalidad de San José de Maipo, llevaba varias semanas exigiendo la entrega del informe de Contraloría, y recién este lunes 8 de enero fue entregado a la autoridad en el Concejo Comunal. Expresó a El Ciudadano que están evaluando los pasos a seguir, pero por lo pronto, lo claro es que la Municipalidad debe hacer los sumarios correspondientes y clausurar las faenas de la empresa que destruyó el cerro.

    En el Área de Preservación Ecológica existían poblaciones de ciprés cordillerano (Austrocedrus chilensis) que tenían unos mil 500 años de edad y que son bosques muy escasos, pues crecen entre los 1500 y 1800 metros sobre el nivel del mar, en zonas abruptas de hasta 90 grados.

    La especie de ciprés cordillerano están consideradas en un estado de gran vulnerabilidad, especialmente en las regiones de de O´Higgins, Valparaíso y Metropolitana, que son las zonas más al norte en que se encuentra. De hecho, la del Cajón del Maipo sería la segunda población más al norte que existe en el país, después de los de San Felipe, según una “Ficha de antecedentes de especie”, de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza Departamento de Silvicultura y Conservación Universidad de Chile, disponible aquí. Además, en dicho documento se aclara que tiene un crecimiento lento comparado con otras especies del bosque esclerófilo de la zona central de Chile, por lo que “se debe tener especial consideración para su conservación y gran vulnerabilidad”. Una de sus características es que habita preferentemente en los faldeos de la Cordillera de los Andes entre los 250 a los 2.200 msnm, pero ocasionalmente también entre los 100 y 500 msnm en la Cordillera de la Costa.

    Según los primeros antecedentes, el permiso municipal otorgado por el ex alcalde era para extraer en una zona de 4,5 hectáreas, sin embargo, destruyeron 18 en tres años afectando irreversiblemente el invaluable bosque de cipreses.

    La concejala facilita a El Ciudadano la siguiente fotografía para observar la destrucción:

    Izquierda: Año 2007; derecha, año 2016.

    La imagen de la izquierda corresponde al año 2007 y la de la derecha, al triste desastre ambiental del 2016 que ha significado la muerte de la gran mayoría de esos milenarios árboles nativos.

    Ahora se esperan  reacciones de las autoridades respectivas, tanto de la Seremía de Vivienda, de la Municipalidad, del Concejo Municipal y también de la ciudadanía tendientes a reparar el daño ambiental ocasionado.

     

    Por Javier Karmy Bolton

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