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    El taller y encuentro nacional “Cierre de las termoeléctricas a carbón en Chile: desafío para los territorios y prioridades de incidencia en políticas públicas” fue la oportunidad para que dirigentes territoriales compartieran sus experiencias.

    La conclusión fue clara: se deben “cerrar todas las termoeléctricas a carbón que operan en nuestros territorios al 2030, comenzando en forma inmediata el retiro de las más antiguas y contaminantes que superan los 40 años de operación”.

    La crisis socioambiental en Quintero-Puchucaví ha repuesto en la discusión pública los impactos de la termoelectricidad, particularmente a carbón, en la salud de las personas, las actividades productivas locales y los ecosistemas.  A la vez, ha permitido visibilizar con mayor fuerza la inequidad de destinar territorios a producción industrial para sostener el modelo de desarrollo del resto del país.

    Fueron precisamente estos tópicos los que se abordaron en el taller y encuentro nacional “Cierre de las termoeléctricas a carbón en Chile: desafío para los territorios y prioridades de incidencia en políticas públicas” organizado a principios de mes en Santiago, con presencia de representantes de distintas comunas que cuentan con este tipo de parques energéticos.  Junto con Quintero y Puchuncaví, la cita reunió a representantes de Mejillones, Tocopilla, Coronel, Huasco, junto con ONGs que abordan estos temas desde una óptica de la justicia ambiental.

    El taller abordó el estado del arte de la termoelectricidad en Chile y sus impactos en la salud, la precaria normativa nacional que regula al sector y acuerdos para elaborar una estrategia de incidencia para lograr avanzar en el cierre de estas instalaciones en todo el país.

    Fue en este contexto que los testimonios de los participantes fueron una oportunidad para poner en común las experiencias de las comunidades.

    Doris Zamorano, integrante del Consejo para la Recuperación Ambiental y Social de Huasco, explica que la vida con termoeléctricas en esa zona ha sido dramáticamente asimilado.  “Cuando uno llega a Huasco lo primero que uno ve son las chimeneas.  Es parte del paisaje ver las chimeneas, de Guacolda en este caso, de AES Gener” relata.

    Doris Zamorano

    Uno de los principales impactos es en la salud de los habitantes, donde “tenemos muchos problemas.  De hecho somos una comunidad muy pequeña y los chicos sobretodo en la parte respiratoria, los adultos mayores en la parte cardíaca, incluso ha habido casos de niños con problemas cardíacos a corta edad” puntualiza la dirigenta. Y en el ámbito cognitivo de los pequeños, “es como que truncan la vida de una persona que recién está empezando la vida”.

    El concejal de Coronel Ariel Durán apunta que “las industrias contaminantes han degradado la ciudad de Coronel generando graves impactos en la salud de la gente, especialmente de los más niños y los adultos mayores”.   Aclara que “ya se ha verificado a través de distintos estudios que existe presencia de metales pesados en los organismos de los pequeños y la verdad que las termoeléctricas afectan la calidad de vida y han degradado también la sociedad en la comuna de Coronel”.

    Ariel Durán

    Mejillones es un caso paradigmático. Su barrio industrial es siete veces más grande que el propio pueblo. Claudio Rojas, representante de la Coordinadora Despierta Mejillones, recuerda que en la ciudad “antiguamente no se hablaba de cáncer. Pero hoy habla de esto es como una herencia, porque si tu naciste en Mejillones vas a tener cáncer”.  Por ello, “es preocupante tanto desde el punto de vista emocional como laboral, porque por más que sea el parque siete veces más grande que el pueblo esto no significa que toda la gente va a tener trabajo” indica.  Incluso “antiguamente era una zona pesquera, pero hoy se han eliminado las fuentes de trabajo de pescadores y buzos, porque el barrio industrial ha contaminado el mar de Mejillones y ha extinguido una labor artesanal de años”.

    Claudio Rojas

    Han estado en el ojo de la opinión pública por ya varios meses.  El área de Quintero-Puchuncaví se ha transformado en el territorio símbolo de la injusticia socioambiental.  En esta lucha de visibilización, la agrupación Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia ha sido fundamental.    Para Cristina Ruiz, quien forma parte del colectivo, el día a día en la zona es un drama.  “Es de terror. Estamos claros que estamos frente a un Estado genocida, que ni ellos mismos saben determinar ni tener un plan de acción y de emergencia para la comunidad.  No existe, no lo conocen” aclara.

    Cristina Ruiz

    Y esta es su cotidianeidad: “Nosotros vivimos día y noche con termoeléctricas funcionando. Cuando no es el ruido, cuando no es el despiche, cuando no es el carbón, las lluvias ácidas.  Tenemos mil quinientos problemas con las termoeléctricas a carbón” relata Ruiz.

    El ex alcalde de Tocopilla, Fernando San Román, dio una larga batalla por la salud y vida de su comunidad. Creó la Oficina Municipal de Medio Ambiente y junto a otros municipios conformó la Asociación de Municipalidades en Zonas de Sacrificio Ambiental, además de dictar una Ordenanza Especial de Aseo Periódico, que por primera vez cobró a las termoeléctricas un derecho por la suciedad provocada por sus emisiones contaminantes.

    Fernando San Román

    La contaminación en Tocopilla es histórica. Desde 1915 que hay centrales en la ciudad y actualmente, con relación a las termoeléctricas, las más antiguas del país están en Tocopilla con 57 años de antigüedad, que pertenecen a la empresa Engie” recalca San Román.  Es por esto que “lamentablemente la contaminación ha sido parte de la historia de Tocopilla, y eso se traduce en altas cifras de cáncer, enfermedades respiratorias, un polvillo negro que contamina la ciudad diariamente, una serie de impactos en el día a día en la ciudad”.

    Y concluye: “Se ha reducido en parte las emisiones producto del Plan de Descontaminación, aún hoy los impactos son visibles, en la noche se ve mucho más contaminación que en el día ya que las empresas la aprovechan para emitir más contaminación. Y tenemos verdaderas tortas de cenizas, que son los desechos de las termoeléctricas, a metro de una población, muy cerca del mar”.

    Esto relatos fueron el marco para la declaración pública que se emitió al finalizar el encuentro realizado los días 5 y 6 de octubre en Santiago, organizado por Chile Sustentable .

    En ella, uno de los principales planteamientos fue la necesidad de “cerrar todas las termoeléctricas a carbón que operan en nuestros territorios al 2030, comenzando en forma inmediata el retiro de las más antiguas y contaminantes que superan los 40 años de operación. Asimismo, elevar los pésimos estándares de calidad del aire para lograr los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud”.

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