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    Los dos últimos grandes festivales televisados de nuestro país, el del Huaso de Olmué y el de Viña del Mar, han destacado por incluir temáticas asociadas a la inclusión e igualdad, tanto de mujeres como de la población inmigrante. Respecto a esto último, las oberturas de ambos eventos repasaron con bailes y cantos la relación chilena con otras culturas como la haitiana, colombiana y boliviana.

    Además de una especie de toma de posición respecto a la integración inmigrante, el Festival de Viña incluyó entre sus artistas a tres humoristas que tocaron en sus rutinas temas relacionados al feminismo. De esta manera hacen eco de demandas sociales, presentes hace bastante tiempo entre los chilenos, y de las cuales el público se hizo parte con críticas bastante exigentes al rendimiento de los representantes masculinos del humor (exceptuando algunos intocables). ¿Cuáles son los motivos que llevan a las producciones de estos eventos a tomar parte en estos debates? ¿Responde al oportunismo asociado al rating o realmente surge desde la necesidad de un cambio cultural?

    Al respecto se refirió el publicista y académico de la Universidad Diego Portales, Cristián Leporati, quien en entrevista con El Ciudadano repasó los aspectos más importantes de esta tendencia que parece tomarse la televisión por estos días.

    ¿A qué responden las temáticas escogidas de ambos festivales?

    Ambos festivales son productos televisivos por lo tanto obedecen la lógica de la televisión. En ese contexto, lo que hace la tv regularmente es empatizar con las tendencias, lo que está ocurriendo en la sociedad en que esta inserta. En eso no son ajenos ninguno de estos canales, por lo tanto, incluyen en la parrilla contenidos que le hagan sentido a la gente. Eso puede sonar como oportunismo, es verdad. Pero también es bueno porque vas concientizando a la gente, a los ciudadanos y la opinión pública, respecto  de temas relevantes. Los vas poniendo en agenda y manteniendo, lo que es bueno.

    En relación que a la relevancia social que podría tener esta elección. ¿Cuál es el impacto de festivales con ese nivel de visibilidad?

    Este año hubo muchas mujeres humoristas en el Festival de Viña y eso de alguna forma te cambia la forma del discurso y contenido del humor de festival y claramente eso también te va a alterar la forma de operar de los humoristas hombres. Ya no van a poder decir lo mismo que antes y esa contención, ese cambio cultural, esa educación es importante porque va permeando hacia otros estamentos de la sociedad y eso se agradece, son cambios no menores.

    Este año pudimos ver un público mucho más presente en cuanto a las críticas que se hizo al contenido, principalmente del humor masculino. La audiencia adoptó un rol muy crítico respecto a las temáticas machistas principalmente. ¿Existe una evolución por parte del público?

    Las personas se van educando. Finalmente lo que hace la televisión y su importancia es que va creando roles. Va generando cultura, masiva, industrial o lo que quieras, pero es cultura. En ese sentido no hay nada más relevante y más impactante que la tv para generar cambio cultural. Por lo mismo es importante que los hombres tomen conciencia, que si bien lo piensan ya no lo pueden decir como antes y en un tiempo más ni siquiera lo van a pensar. Eso es un hecho importante para el país. Es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en general.

    Haciendo un contraste respecto al tema del feminismo y la inmigración, los canales decidieron en el caso de ambos festivales tomar una postura clara en relación a la población migrante. Distinto es el caso del feminismo donde las temáticas fueron canalizadas a través de los artistas. ¿Por qué te parece que existe esta diferencia en el trato?

    En general son decisiones de contenido de los festivales. Ahora, en el tema de la migración tú ves, por ejemplo, la cantidad de artistas de color que vinieron y ya sabes la cantidad de inmigrantes que hay en el país. Cuando las cosas empiezan a ser comunes, naturales y visibles para la ciudadanía, para el chileno común y corriente, pasa a ser parte del paisaje. En un tiempo más vas a ver como en las teleseries van a aparecen colombianos, por ejemplo. De alguna forma la tv va absorbiendo los cambios culturales, lo que pasa en un país y lo va poniendo en la parrilla programática, en los contenidos, en lo que van desarrollando. Se ve por ejemplo mujeres en el “tiempo” que son de Bolivia, han llegado argentinas, colombianas. Se ve un país que es mucho más multicultural que antes y en eso no pueden estar ajenos los festivales.

    Las decisiones (de contenido – obertura-) no son super pensadas y no tienen que ver con las estrategias de gobierno. Son cuestiones que se van dando en algo mucho más liviano y sin tanta profundidad.

    ¿Te parece que la presencia de estos contenidos pueda ser un impulso significativo hacia un cambio social?

    El festival es un evento de cierre de verano para los chilenos histórico y en el tiempo, pero no es más que eso. Pero esta temática se junta con otros programas similares y se van sumando en el tiempo y van generando al final del día una mirada de país distinta. No es que esto vaya a generar un gran impulso. Los impulsos los generan las políticas públicas y otras propuestas. Esto simplemente es algo cotidiano y temporal.

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