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    Un reportaje realizado por radio Bío Bío reveló los métodos empleados por el Grupo Laureate para extraer desde el país cuantiosos recursos a través de contratos con las tres universidades bajo su control en Chile: Andrés Bello, de Las Américas y de Viña del Mar. Todos los antecedentes aparecen en tres informes elaborados por el Ministerio de Educación (Mineduc), lo cuales concluyen que el quehacer universitario sirvió de excusa para que sus controladores puedan lucrar.

    Uno de los contratos bajo la lupa fue suscrito por Laureate Trademark BV, firma radicada en Holanda, y por cada una de las universidades chilenas pertenecientes al conglomerado. El acuerdo establece que, por cada uno de los 76.359 estudiantes matriculados en 2017 a una carrera de pregrado, las casas de estudio deben pagar al holding 250 dólares al año, es decir, solo  el año pasado salieron del país más de US$ 19 millones de dólares.

    De acuerdo a la investigación de Bío Bío, otro de los mecanismos de Laureate para sacar dineros del país consiste en cobrar por servicios de propiedad intelectual, exigiendo a las casas de estudio bajo su control el pago del 2% de sus ingresos netos anuales.

    A esto se añade la vieja fórmula de las sociedades inmobiliarias relacionadas, las cuales arriendan su infraestructura a las universidades. Según los informes revisados por Bío Bío, entre las universidades Andrés Bello, de las Américas y de Viña del Mar, se gastaron más de $ 71 mil millones de pesos entre transacciones con empresas relacionadas.

    Como si los mecanismos no bastaran, el ex director del Servicio de Impuestos Internos durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, Ricardo Escobar, habría sido –según fuentes reservadas contactadas por la emisora– quien consiguió una interpretación favorable en el SII para que los recursos transferidos a sociedades extranjeras salieran bajo la exención de impuestos que gozan las universidades reconocidas por el Estado. Así, fueron más de $ 35 mil millones los que salieron desde la U. Andrés Bello y desde la U. de Viña del Mar, entre 2013 y 2015, sin pagar impuestos.

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