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    En el corazón de la moderna Ciudad de México descansa el gran templo azteca conocido como Templo Mayor, que alguna vez sirvió como centro sagrado de la imperial ciudad precolombina Tenochtitlán. Con el reciente descubrimiento de una plataforma ceremonial y dos cámaras cerradas debajo de la famosa construcción, los arqueólogos creen que tienen la oportunidad de desentrañar un misterio que los ha intrigado por siglos y que por fin les dejará revelar las tumbas de grandes reyes aztecas.

    Los investigadores habían descubierto un túnel secreto en 2013 y ahora, en la continuación de esa exploración, se develó un pasadizo hacia una estructura circular que se asemeja al Cuauhxicalco, un espacio ritual que, de acuerdo a antiguos relatos, fue usado para quemar los cuerpos de gobernadores aztecas. A esto se suman dos entradas selladas, las cuales se supone que podrían guardar las cámaras fúnebres de estos soberanos.

    Al anunciar el hallazgo, el investigador Leonardo López Luján explicó que “de acuerdo a lo que se muestra, el Cuauhxicalco fue una estructura de carácter funerario, por lo que podemos especular que detrás de estos muros puede haber dos pequeñas habitaciones que contienen los restos incinerados de varios líderes”. A juzgar por la data del templo, los excavadores creen que cualquier tumba que se descubra ahí pertenecerá a algunos de los primeros gobernantes aztecas, incluyendo a Montezuma I, quien reinó desde 1440 hasta 1469.

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    Los arqueólogos advierten que no se puede cantar victoria aún, pues las excavaciones de éstas cámaras sólo comenzarán el año próximo, por lo que su contenido seguirá siendo objeto de especulación. Las costumbres funerarias de los reyes aztecas aun son desconocidas, porque en décadas de trabajos arqueológicos ha sido muy difícil encontrarse cara a cara con los restos que verdaderamente ayuden a desentrañar este misterio.

    Registros históricos y excavaciones han entregado detalles acerca de una serie de actividades que ocurrieron en Tenochtitlán, la mayoría concernientes a sacrificios humanos. De acuerdo a algunos informes, más de 20.000 personas fueron muertas allí cada año. Se les sacaba el corazón latiendo y se lo exhibía como ofrenda a los dioses.

    Sin embargo, sin pruebas de reyes muertos ni descorazonados, los historiadores aún no saben, a ciencia cierta, cómo es que ellos fueron honrados a su muerte; si quemados o enterrados.

    CCV

    Fuente: IFLScience

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