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    A cientos de kilómetros al este de lo que hoy es Ciudad del Cabo, Sudáfrica, se encuentra una de las galerías de arte más antiguas del mundo, la cueva de Blombos, conocida por inscripciones antiguas. Pero una pieza de arte descubierta en 2011 se destaca del resto.

    Consiste en un puñado de líneas rojas que se cruzan en el costado de una piedra, parecidos al omnipresente símbolo hashtag, también llamado almohadilla, numeral o gato. Lo que sea que haya expresado su creador cuando lo hizo hace 73.000 años, ahora representa el ejemplo más antiguo de un dibujo humano y está hecho en crayón.

    Los antropólogos han estado cavando en la cueva de Blombos desde principios de la década de 1990, descubriendo huesos, cuentas de conchas, pedazos de ocre y otras piedras pequeñas grabadas con líneas paralelas y en zigzag.

    El sedimento en la cueva representa 100.000 años de historia, lo que significa que aquellos que inscribieron las líneas existieron en un momento en que se cree que estaba emergiendo la cultura humana moderna a través del arte y el complejo ritual social.

    Existen objetos más antiguos, rayados por humanos, que datan de hace 300.000 años, pero a diferencia del complejo de grabados de la cueva de Blombos, simplemente no hay suficientes detalles para realmente obtener una idea de las intenciones de aquellos artistas previos.

    Por lo tanto, se considera que los grabados de la cueva de Blombos son los ejemplos más antiguos de marcas simbólicas, raspadas con propósito y significado. Independientemente de que no sepamos cuál era ese significado.

    Otros ejemplos de arte en roca de hace decenas de miles de años en África presentan otra técnica, el grabado.

    Sin embargo, todos fueron hechos más o menos de la misma manera; cortando líneas finas de material con un objeto más duro.

    Todo esto cambió con el descubrimiento de una única cuña de arenisca unida por sílice, una roca conocida como silcreta.

    La lámina de silcreta se había trabajado para lograr una superficie plana y lisa, formando el lienzo para marcar un patrón rayado que hoy podríamos reconocer como parecido a un #.

    La cuadrícula de seis por tres líneas no fue grabada, sino que parece haber sido dibujada en ocre rojo, lo que lo convertiría en el ejemplo más antiguo de un símbolo producido utilizando un medio transferible.

    Para determinar exactamente cómo se inscribieron las líneas, un equipo internacional de antropólogos, que publicó su trabajo en Nature, realizó un análisis detallado que determinó que el supuesto dibujo era probablemente parte de un patrón más grande y complejo, que se extendía lejos del fragmento de silcreta.

    Se propusieron replicar las características exactas de las marcas en nuevas piezas de silcreta de la zona, utilizando trozos de ocre con puntos estrechos o bordes planos, o bien una “pintura” ocre.

    Comparando sus propias piezas de arte con el original, el equipo determinó que era poco probable que las marcas estuvieran pintadas, sino que habían sido dibujadas con un crayón de ocre afinado a un punto de solo 1 a 3 milímetros de ancho.

    La gloriosa cueva sudafricana de blombos ha proporcionado innumerables muestras de arte en roca, que dan cuenta de una nueva era de comprensión humana y social.

    Este descubrimiento hace retroceder en alrededor de 30.000 años la era Homo sapiens del arte simbólico basado en pigmentos.

    Hay evidencia de que los neandertales podrían haber usado el ocre para dibujar en las paredes de las cavernas hace aproximadamente 64.000 años, pero hasta ahora los primeros ejemplos de nuestra propia obra datan de hace poco más de 40.000 años.

    Se sospecha que el ocre se procesó en la cueva de Blombos con algún tipo de propósito ritual o artístico durante al menos 30.000 años antes de la inscripción de este signo.

    Este simple diseño representa un hito para la cultura humana y proporciona evidencia concreta de que hemos estado creando piezas de arte menos permanentes durante casi todo el tiempo en que han existido las piezas grabadas.

    En cuanto al significado del símbolo, realmente nadie lo sabe. El símbolo numeral, que hoy llamamos hashtag, en realidad tiene una larga historia y ha representado de todo, desde una cantidad numérica hasta un movimiento de jaque mate en el ajedrez.

    No se puede determinar si esas inscripciones arcaicas denotaron propiedad, tenían un significado supersticioso o eran estéticamente agradables.

    Sea como fuere, son líneas que hemos estado garabateando durante mucho tiempo.

    Fuente: Science Alert

     

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