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    El 30 de diciembre del 2017 se jugó en Glasgow, Escocia, uno de los clásicos más vibrantes que existen en el mundo. Nos estamos refiriendo al cruce entre Celtic Football Club y Rangers Football Club. Una rivalidad futbolística que va más allá del juego, ya que no sólo hay 22 jugadores defendiendo el color de su equipo, sino además el choque de dos visiones de mundo, con un elemento adicional: el extremismo –producto de la actitud sectaria- de dos comunidades (católica y protestante), con implicancias políticas y religiosas. Desde ya tal extremismo, en efecto, podría resumirse en: ideológico –es decir en el ámbito meramente especulativo-, y político –con hechos de violencia que han cobrado vidas de aficionados de ambos equipos-, que vive Glasgow (aunque no con la radicalidad de Belfast en Irlanda del Norte), con los encuentros del Rangers (mayoritariamente protestantes, leales a la Corona Británica y de los colores azul, blanco y rojo), y del Celtic (mayoritariamente católicos, con ideas socialistas, de separación del Reino Unido, partidarios de la incorporación de Irlanda del Norte a la República de Irlanda y de la independencia de Escocia del Reino Unido, con los colores verde y blanco).

    A nuestro juicio, esta separación o segregación social –apartheid- en Glasgow se reproduce culturalmente a través del fútbol, deporte que promueve una violencia lúdica, catalizadora de un ambiente cargado de sectarismo religioso que las autoridades escocesas pretenden detener, pero que al final impera la “tradición” de los dos equipos junto a sus respectivas comunidades.

    Digamos, entre paréntesis, una encuesta de febrero de 1998, que señalaba que el 89% de los escoceses consideraba que la intolerancia constituía un problema social real (citado en Duclos, 2015).

    En las líneas que siguen intentaremos explicar este complejo fenómeno en Glasgow.

    I

    Antes que todo, cabe recordar que existe una larga tradición de beligerancia entre católicos y protestantes en esta zona de Europa, que se remonta al siglo XVI, cuando el rey Enrique VIII introdujo la reforma protestante en Inglaterra. En ese marco los católicos sufrieron persecución, discriminación y muerte, que se agudizaron en los tiempos de Oliver Cromwell (1599-1658), que amainaron en los tiempos de Jacobo II, que profesaba el catolicismo, liberando de la opresión a la comunidad católica a finales del siglo XVII. Sin embargo, una vez destronado Jacobo II por Guillermo de Orange volvieron los conflictos políticos y religiosos, donde las leyes prohibían a los católicos ocupar cargos políticos y religiosos. Posteriormente con el surgimiento del movimiento independentista irlandés, el parlamento inglés decidió incorporar a toda Irlanda al Reino Unido de Gran Bretaña en 1801.

    La lucha de los irlandeses por su independencia terminó con la ratificación del Parlamento inglés – en 1948- de la independencia de Irlanda del Sur, con el nombre de República de Irlanda, con capital en Dublín, pero mantuvo los seis condados del norte (Ulster), mayoritariamente protestantes, con capital en Belfast. La minoría católica quedó fuera del poder político y económico, cuestión que resultó fundamental para la formación del grupo paramilitar IRA (Irish Republican Army), brazo armado del Sinn Fein (partido católico independentista), con una larga lista de atentados y muerte en nombre del separatismo católico irlandés.

    Pese al Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, entre los principales líderes políticos protestantes y católicos, y la disolución de los grupos paramilitares de ambos bandos, la división en Belfast aún no ha acabado, e incluso los barrios católicos y protestantes están separados por un muro para evitar las hostilidades.

    En vista de lo dicho se podría sostener que, en el fondo, lo acontecido en Irlanda del Norte se replicó también en Escocia, y en particular en Glasgow. Desde ya es necesario destacar que el sectarismo tiene sus orígenes en el siglo XIX, donde muchos irlandeses arribaron a Escocia desde finales de la década de 1840. Ello como consecuencia de la Gran Hambruna (producida por el fracaso de la cosecha de la papa, alimento vegetal de gran importancia) que afectó a Irlanda, entre los años 1845-1849, provocando la emigración de más de un millón de irlandeses a diversas partes del mundo, en particular a los Estados Unidos. En la llegada a Escocia –ya lo decíamos- arribaron cerca de 200.000 irlandeses, entre 1850 a 1870, que representaba una décima parte de la población total escocesa (cerca de un 7%) (Vaughan, 2003).

    Teniendo a la vista estos hechos se puede afirmar que el nacimiento del Celtic FC, ocurrido en noviembre de 1887, estaría dentro del interés de los sacerdotes católicos, en particular de Andrew Kerins, el “hermano Walfrid” -un marista nacido en Irlanda- para ayudar a la comunidad católica recién llegada a Escocia, minoritaria, empobrecida, y sin aun adaptación a las nuevas circunstancias de una ciudad industrial mayoritariamente protestante. En ese marco las parroquias católicas en los barrios del este de Glasgow –junto a entusiastas laicos- tomaron la iniciativa para la creación de un equipo de fútbol, y así continuar ofreciendo comida a los niños pobres católicos (Vaughan, 2003).

    De lo dicho lo que interesa destacar es que Celtic tiene una base religiosa en su origen. Vale decir, se fundó gracias a la iniciativa de un miembro del clero para ayudar a ciertas organizaciones benéficas católicas (Hermanitas de los Pobres, Sociedad de San Vicente de Paul, etcétera) en razón de socorrer a los pobres católicos del East End de Glasgow.

    El nacimiento del Rangers, en cambio, no tiene un origen religioso como Celtic. Probablemente porque su fundación fue anterior al de su archirrival (1872), lo que no constituía una amenaza para ellos, tan solo había interés por el fútbol. El Rangers surgió de la iniciativa de los hermanos McNeil. En 1887 Rangers construyó su propio estadio: Ibrox, ubicado en la zona oeste de la ciudad. De modo adicional se podría añadir que el Rangers ha tenido como política –aunque más adelante veremos que hubo una excepción-, de no contratar a ningún católico escocés en su club (incluyendo desde miembros de la Junta Directiva hasta el personal de la limpieza).

    II

    Por su parte se podría adicionalmente sostener que el clásico tiene –incluso- su propio nombre: “The Old Firm” (La Vieja Firma), un apodo de la prensa de finales del siglo XIX, que dice relación con la frecuencia de sus enfrentamientos (actualmente cuatro veces durante la temporada) de los dos únicos equipos dominantes del fútbol escocés, que realizan un negocio muy lucrativo, por lo demás.

    Así entonces, el primer encuentro entre ambos equipos fue en el estadio del Celtic, Parkhead, en un amistoso el 28 de mayo de 1888, triunfando los celtas por 5-0 (Vaughan, 2003). Sobre este punto se podría decir que en un comienzo el enfrentamiento entre ambos equipos no constituía un problema, aunque ello no quiere decir que no hubiera rivalidad. Todo se mantenía dentro de los marcos de la deportividad. Sin embargo la violencia acontecida en Irlanda del Norte durante la década del 60’ y 70’ se trasladó a Glasgow, “alcanzando –hasta nuestros días- una extraordinaria dimensión política y sectaria” (Alonso, 2014:331). Agréguese a ello el primer triunfo internacional del Celtic obteniendo la Copa de Europa (hoy Champions League en 1967) y sus nueve títulos consecutivos de la liga (1966-1974) generaron un sentimiento anticatólico en la sociedad escocesa protestante. Los triunfos del Celtic animaron a la militancia católica a insertarse en los asuntos locales y de Irlanda del Norte. Ello sería un punto de inflexión que tendría consecuencias en los futuros enfrentamientos entre ambos.

    Digamos, por otra parte, que en la historia de los partidos entre ambos equipos han ocurrido algunos incidentes importantes. El primero fue en 1931 cuando John Thompson, portero del Celtic, durante un encuentro frente al Rangers en Ibrox, chocó con la rodilla del jugador Sam English, fracturándose el cráneo. Thompson –quien fuera sacado en camilla- murió en el Hospital Victoria a los 22 años producto del choque. El segundo fue el 2 de enero de 1971, ganaba Celtic 1-0 al minuto 89, y algunos hinchas de Rangers se retiraban de Ibrox, cuando Colin Stein anotó el empate para los Rangers. Tal anotación provocó una avalancha en una de las gradas provocando 66 víctimas mortales, muchos por asfixia, entre los que se cuentan niños. Tercero, la llegada de un ex jugador del Celtic al Rangers, Mo Johnston, quien fue el primer católico en vestir la camiseta del equipo protestante en la década de los 80. Ello provocó un odio profundo tanto de los aficionados del Celtic (acusado de traidor) como del Rangers. Finalmente Johnston, después de dos temporadas, terminó por jugar en el Everton de Inglaterra. Cuarto, el caso del portero polaco del Celtic, Arthur Boruc, quien se santiguó en dirección a los aficionados del Rangers en un “Old Firm”, y luego, después de la victoria de su equipo, lució una camiseta con la foto de su compatriota el Papa Juan Pablo II que decía: ‘Dios bendiga al Papa’, mientras celebraba el triunfo. Quinto, Neil Lennon, entrenador del Celtic, norirlandés, católico, republicano y ex jugador y capitán del equipo, quien al acabar un partido de Copa ante el Rangers (3 de marzo 2011) se enzarzó en una pelea con Alain McCoist, entonces segundo entrenador. En el partido, tres jugadores del Rangers habían sido expulsados, lo que provocó incidentes en las gradas, con 34 detenidos (Luengo, 2016).

    Cabe, por último, señalar que muchas peleas dentro del campo se han trasladado fuera de él. Incluso más: algunos jugadores como el inglés Paul Gascoigne, jugador del Rangers, quien al convertir un gol fue a la tribuna rival a celebrar simulando tocar una flauta (como lo hacen los manifestantes orangistas protestantes en Escocia e Irlanda del Norte) recibió amenazas de muerte de seguidores del Celtic en 1998 (Jačisko, 2015:37). También el mencionado Neil Lennon recibió pintadas amenazantes fuera de su casa por parte de hinchas del Rangers.

    III

    De este modo, los enfrentamientos entre el Celtic y Rangers son momentos de mucha tensión. Cuestión que ha llevado a la preocupación de autoridades tanto futbolísticas como políticas para frenar diversos casos de sectarismo entre los hinchas de ambos equipos. A este respecto cabe destacar algunos hechos de extremismo político, que no sólo se trataría de vandalismo: los asesinatos de Mark Scott en Glasgow, el 7 de octubre de 1995, por usar la camiseta de Celtic, por un seguir del Rangers, y de –también seguidor del Celtic-, Thomas McFadden, de 16 años, a la salida de un pub en Glasgow, por dos seguidores del Rangers, el 31 de marzo de 1999. Todo ello llevó a la creación de la más importante organización (Nil by Mouth) contra el odio sectario en Escocia (Duclos, 2015).[i]

    Ante la gravedad de estos hechos, un escándalo sacudió al Rangers que de alguna manera apunta a que el odio tiene connotaciones a todo nivel, no sólo entre hooligans o vándalos de clase trabajadora de Glasgow. En efecto, en mayo de 1999, la prensa reveló que Donald Findlay, vicepresidente del club, había cantado The Sash My Father Wore (canción tradicional de la Orden de Orange) en una recepción para celebrar la victoria de los Rangers contra el Celtic en la final de la Copa de Escocia. Este incidente, por cierto, ocurrió justo en el día en que moría apuñalado el seguidor del Celtic, McFadden (Duclos, 2015).

    Digamos, por último, que el extremismo ideológico se expresa durante el partido donde miles de seguidores de ambos equipos cantan canciones provocando a su rival, incluyendo el himno nacional irlandés y cánticos a favor del IRA por un lado, o el himno británico (God Save The Queen) o Rule Britannia, cánticos xenófobos y racistas (por ejemplo utilizar el término despectivo fenian a los seguidores del Celtic), por otro. Además puede verse tanto en Celtic Park como en Ibrox banderas irlandesas, insignias del IRA, del “Che Guevara” y la hermanada con otras aficiones de izquierdas como la del St. Pauli, el Livorno y el Liverpool. También se pueden ver banderas de Cataluña, Palestina y Euskadi, en apoyo a la autodeterminación de esos pueblos. Mientras que los hinchas del Rangers portan símbolos del Reino Unido, ‘The Union Jack’, y está hermanada con el Chelsea, que a su vez tiene unos hooligans (The Headhunters), vinculados a grupos paramilitares de extrema derecha en Belfast, y en Inglaterra estuvieron aportando con miembros a organizaciones terroristas como Combat 18.[ii]

    IV

    En conclusión, a partir de todo lo dicho es posible afirmar que el nacimiento del Celtic en la comunidad católica en Glasgow tuvo un efecto importante en la sociedad escocesa. Teniendo en cuenta que los orígenes del Rangers no fueron en ningún caso religiosos, la entrada de Celtic permitió la definición (y reacción) política y religiosa de un sector de la población protestante derivando –posteriormente- en la construcción de “The Old Firm” hasta nuestros días. Además es interesante destacar que cuando se menciona sectarismo religioso siempre se asocia a Belfast, donde evidentemente hay una tensión permanente entre las comunidades católicas y protestantes, pero se excluye a Glasgow dentro de ella. Cuestión que, por cierto, no debemos pasar por alto, puesto que hemos visto que el fútbol desencadena pasiones (violencia lúdica, en otros casos no), pero por sobre todo –como hemos visto aquí-, a una sociedad escocesa que vive un apartheid religioso, político y cultural hasta nuestros días.

     

    Fabián Bustamante Olguín

    Historiador

    Profesor del Área de Humanidades, FCFM-U de Chile

     

     

    Bibliografía

    Alonso, Rogelio (2014), La Paz en Belfast.

    Duclos, Nathalie (2005), « L’Exécutif écossais en guerre », Études écossaises [En línea], 10 | 2005, publicado el 31 de marzo, visitado el 10 de enero de 2018. URL: http://journals.openedition.org/etudesecossaises/209

    Luengo, M.J (2016), “Celtic vs Rangers, la rivalidad más religiosa del mundo”. Extraído desde la siguiente página web: https://as.com/futbol/2016/12/14/mas_futbol/1481746227_942841.html

    Jačisko, Jan (2015), Religion in Scotland and its influence over the Celtic vs. Rangers Rivalry. Bachelor Thesis, Department of English Language and Literature, Masaryk University Brno. The Czech Republic. Extraído de la siguiente página en web: https://is.muni.cz/th/396927/pedf_b/Bachelor_Thesis_-_Jan_Jacisko.pdf

    Vaughan, Géraldine (2003), “Football, guerre de religions, politique et argent en Écosse”. Bulletin n°16, Sports et relations internationales, p. 19-35. Extraído desde la siguiente página web: https://www.univ-paris1.fr/autres-structures-de-recherche/ipr/les-revues/bulletin/tous-les-bulletins/bulletin-n-16-sports-et-relations-internationales/geraldine-vaughan-football-guerre-de-religions-politique-et-argent-en-ecosse/?no_cache=1&print=1

    [i] Puede consultarse la página de la organización en http://nilbymouth.org

    [ii] Al respecto, véase la carta al director del autor en El Mostrador, 15 de junio de 2016. http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/06/15/hooligans-y-la-extrema-derecha/

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