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  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
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    Los escenarios de ahora dan cuenta de los modos en que Estados Unidos y China, buscan establecer posiciones de predominio, para marcar, y si fuese posible, estremecer la historia con un gobierno central y global.

    La caída de “los muros”, la desarticulación de la Unión Sovietica, las guerras, la crisis del sistema financiero en los Estados Unidos; forman parte de un contexto que junto con informar del cierre de un ciclo, parece al mismo tiempo anunciar los inicios de algo nuevo, que esperamos sea bueno y no igual o peor que lo que hemos vivido.

    Han sido tiempos de guerras, errores y de avances de la ciencia y la tecnología. Tenemos conciencia y necesidad de interdependencia entre los pueblos y sus economías.

    La tarea es ser actores y no observadores, de lo contrario seremos masa dominada, uniforme, sin diversidad. El objetivo es recuperar la conciencia y el ser individual, construir una sociedad para hacer vida en comunidad, solidaria, colaboradora, libre y justa.

    Los Estados Unidos dejan una huella profunda, que señala etapas duras, como las de su Guerra Civil de 1861-1865 con un saldo de 600 mil muertos, la Primera Guerra Mundial 1914-1918,cundo tras el hundimiento de un submarino alemán, en que fallecieron unas 1200 personas, entre ellas unas 200 estadounidense y que se considera como un “acto de inteligencia”, para que USA se hiciese parte de la guerra. En la Segunda Guerra Mundial, en que el ataque a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941,con la muerte de más de 2400 personas y la destrucción de numerosas naves, es un nuevo acto que “justifica” la intervención en ese conflicto. Esa guerra finaliza en 1945,se usan armas atómicas contra la población civil y se suman casi 300 mil “bajas” de USA.Luego las guerras de Corea, en 1950 y 1953; Vietnam 1961-1975; las guerras preventivas de ahora, primero en Kuwait e Irak.

    Latinoamérica forma parte de los objetivos en disputa, la construcción de un movimiento propio que genere idenetidad y sentido de pertenencia, debe ser apoyado por movimientos sociales abiertos, sin los sectarismos que han actuado como termitas para destruirlos desde dentro, facilitando una “verdadera industria de derrotas”. La militarización de los movimientos y partidos no ha sido buena, las “líneas correctas”, las purgas, marginaciones y expulsiones, han sido malas experiencias, que han dejado al desnudo el peso de dogmatismos e intolerancia. Fue necesario que Nikita Krhusev denunciara los crímenes de Stalin, desmoronando una verdad absoluta. Es necesario evitar que la convicción de lo correcto, haga que los dirigentes de izquierda se equivoquen como lo hicieron con Fidel Castro en 1959,definiendolo como aventurero, pequeño burgués y agente de la CIA, para terminar reconociendo su valor años más tarde. La defensa de la “primavera de Praga”, la autoridad inconsulta para determinar que las condiciones no están dadas o que lo correcto es siempre lo que dice “la directiva”, son todas acciones que han impedido la formación de un acuerdo de trabajadores y productores, que asegure la construcción de nuevas realidades. Han sido los fanatismos, el narcisismo “intelectual” lo que explica la dependencia, han sido los errores del dogmatismo, un factor que determina la marginación que viven la mayoría. Ha sido así, y aún es posible un nuevo mundo, después de todo.


    Por Samuel Jiménez Moraga

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