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    ¿Se privilegia en Chile la maternidad? Esta pregunta es recurrente en el ámbito laboral. Si bien hoy se cuenta con un posnatal de 6 meses que favorece el apego con los hijos, aún existen ciertos costos para las mujeres que optan por la maternidad. Uno de ellos afecta directamente a las profesoras que trabajamos en sector municipal y subvencionado.

    En el año 2006 nace la Ley 20.158, según la que, bajo ciertos requisitos, el Estado entrega un Bono de Reconocimiento Profesional (BRP), que no se paga cuando las madres están con pre y post natal, situación que las perjudica económicamente en lo concreto, pero que también, por supuesto, tiene consecuencias emocionales al incrementar las preocupaciones que en ese estado ya son suficientes.

    Este bono tampoco se paga a un profesor que se ausenta justificándose con licencia médica. Es por todos conocidos que esta labor tiene muchas recompensas en lo referido a la participación que tenemos en la formación de muchos niños y adolescentes, pero también se pasa por situaciones complejas y estresantes por nuestro trabajo. Muchas de estas licencias se relacionan con aquello. En esta situación nuestros sueldos se ven disminuidos, lo que agrava los ya altos costos de los tratamientos, medicamentos y los eventuales -y no poco frecuentes- rechazos de licencias por parte de isapres y Fonasa, sobre todo si son de índole sicológica, un tipo de enfermedad muy infravalorada aún en nuestro país.

    Interpelado el MINEDUC sobre esta extraña medida, me contestaron que al profesor se le paga en horas aula y que si tenía más dudas me dirigiera por correo al Centro de Perfeccionamiento (CPIP), que al parecer tiene una curiosa forma de proceder: pagan el bono regularmente, aun cuando hay licencias, y después de varios meses lo descuentan todo de una sola vez. Sirva mi propio caso para ilustrarlo: el año pasado entre octubre y noviembre presenté licencias y recibí el pago regular del bono. Este año, sin previo aviso, me descontaron $63.000 en el pago de agosto, situación que afecta severamente a un sueldo de profesora que, bien sabemos, no son para nada altos.

    Como todo funciona con leyes, vale preguntarse: ¿Quién o quiénes determinaron esta irregular medida? ¿Dónde está el sentido común de las personas que participan  en la elaboración de ella?

    Estadísticamente, la natalidad ha disminuido y frente a medidas ilógicas como esta, no es raro empezar a entender por qué.

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