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    En la búsqueda al paraíso, para vivir en paz, para ser feliz o como quieran completar la frase, los caminos son diversos y a veces, también, tortuosos. Otra situación mediática que sirve para poner acentos e invitar a debatir es la teleserie “Sin tetas no hay paraíso” que emite la RED TV en Chile y que ha sido un éxito en muchos otros países (en EEUU desarrollaron una versión de más de cien capítulos).

    Aunque el “tiqui tí” sigue en algunos ambientes, y la primavera provoca con florecernos a todos, nadie dijo que la vida en sociedad era fácil. Tal vez por eso, algunos quieren sacar a los jóvenes de sus parques, otros preferirían a los pueblos originarios sólo haciendo artesanías y a las personas en situación de pobreza, bien lejos de sus casas. Por esto mismo no podemos dejar de buscar mejores formas para convivir en armonía.

    “¿Crees que los bancos te roban?” ese el título de la revista Crisis que sus 200 mil ejemplares gratuitos fueron distribuidos en Barcelona por voluntarios que vía Internet se sumaron a la causa. No creo en las casualidades, esto ocurrió solo tres días después de la quiebra de Lehman Brothers. Sincronía, la revista gratuita promete ser una guía para sobrevivir a las turbulencias económicas y una apuesta por desenmascarar la lógica usurera de los bancos. Su autor, un tal Enric Duran de 32 años quien relata cómo ideó la estafa con que la financió este medio. Activista y antisistema, lo han clasificado algunos medios, un Robin Hood moderno le dicen otros por apropiarse de 492.000 euros de 39 entidades bancarias gracias a 68 operaciones de crédito.

    ¿Qué mejor que robar a los que nos roban y repartir el dinero entre los grupos que denuncian esta situación y construyen alternativas?”, escribió Enric en su sitio web. No me parece la mejor de las opciones, pero sí una búsqueda sabrosa por alternativas a la forma actual que tenemos de vivir en sociedad que sabemos excluye a demasiados. Una de las formas claves de excluir es no tener acceso a la información. El investigó el sistema financiero y ahora nos muestra sus vulnerabilidades.

    En la búsqueda al paraíso, para vivir en paz, para ser feliz o como quieran completar la frase, los caminos son diversos y a veces, también, tortuosos. Otra situación mediática que sirve para poner acentos e invitar a debatir es la teleserie “Sin tetas no hay paraíso” que emite la RED TV en Chile y que ha sido un éxito en muchos otros países (en EEUU desarrollaron una versión de más de cien capítulos).

    La historia es la de Catalina, una adolescente de 14 años que con dolorosa ingenuidad y una lógica demoledora, decide que el primer paso hacia la salvación es conseguir senos de un tamaño respetable. Desde el lugar falto de oportunidades en el que se encuentra, tener un volumen deseado de pechos es el camino para una vida mejor. El medio: prostituirse para conseguir el dinero que le permita pagar la operación. Así, la historia se va armando con chicas explotadas sexualmente por los narcos y jóvenes que se vuelven sicarios. La Cata quiere pechugas porque es como se supone una niña pobre en Colombia se puede volver rica. En este contexto, estudiar es un camino demasiado incierto, lento y distante como para ser considerado.

    Gustavo Bolívar Moreno, autor del libro que da origen a la serie afirma que una de las puntas que explican el éxito es la internacionalización de los carteles de la droga, pero principalmente la idea de hacer dinero fácil, de ascender a cualquier costo y del culto a la vanidad. Lamentablemente en Chile, el canal que emite la serie, ha focalizado el debate en las cirugías estetéticas y en quién del mundillo de la farándula le haría falta una operación.

    Concuerdo con el final de la versión original, para el paraíso jamás ha habido atajos. También con que el narcotráfico es uno de los tantos poderes económicos que gobiernan y destruyen el mundo. Si a esto le sumamos unos cuantos poderes legitimados por la hipocresía, la ignorancia y la necedad humana, nuestro desafío común va tomando cuerpo y la canción de la teleserie, que no es una melodía de amor, sino un reclamo social, empieza a sonar: “Quiero salir de este agujero…/ yo solo quiero un poco más.. ./ yo sé que quieres que te diga la verdad/ pues la verdad/ sólo quisiera que te fijaras un poco más en mí”.

    Por Victoria Uranga Harboe

    Directora Cátedra Unesco-UDP

    “Medios de comunicación y participación ciudadana”

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