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    Me encanta que se esté volviendo cotidiano escuchar que la gente quiere participar más. Y que esas ganas están presionando a muchos, y asustando a otros. Y que los espacios tradicionales para canalizar esas voces no son suficientes, por lo tanto, se requieren nuevas y más formas para acoger esas “otras voces”. Claro, además de trabajadores y consumidores, somos ciudadanos-personas y desde todos estos roles, hay muchas conversaciones y debates en los cuales nos interesa ser parte.

    Como decía Naomi Klein en el encuentro con sociedad civil que se hizo en La Morada, “el neoliberalismo ha etiquetado todo los procesos como técnicos, donde no cabe la opinión de la gente”. Pero mucha de esa gente ya no quiere el silencio o sólo las conversaciones privadas. Tiene cosas que decir y no sólo en los temas inevitables e ineludibles como el rechazo a la prohibición de píldora del día después, los problemas de la calidad de la educación o las condiciones laborales. Seamos claros, hay conversaciones pendientes en todos los temas que son parte de nuestras vidas.

    No sólo porque el tiempo de elecciones está próximo, sino porque nuestra democracia ya tiene mayoría de edad y es natural que le pidamos más: que se renueve, se flexibilice y se acerque aún más a todos y todas. Lo más interesante, es que no es una exigencia desde las galerías, sino desde la responsabilidad de hacer cosas en conjunto.

    Por lo tanto, de paso debemos vencer el temor a organizarnos, el terror a explicitar nuestras diferencias, la apatía que nos aletarga en nuestro individualismo y al cansancio después de muchas horas de trabajo. Así, de a poco, y con diversas agendas abrimos caminos en la toma conciencia y el ejercicio de nuestros derechos laborales, civiles, políticos, culturales y también, digitales.

    El desafío tiene múltiples dimensiones. Para la sociedad civil, re-pensar sus estrategias para permitir que además de salir a la calle a protestar podamos seguir movilizados, informados y atentos permanentemente. Para el gobierno, vencer el miedo. Es cierto, la sociedad civil es profundamente diversa y tiene serios cuestionamientos que realizar, pero al mismo tiempo tenemos propuestas, trabajo honesto y muchos temas en los que debemos trabajar coordinados para fortalecer nuestra democracia. Para los medios de comunicación, volver a la esencia: informar para que las personas puedan tomar decisiones con libertad.

    Tal vez algo está cambiando en esa tradicional foto de sociedad civil disgregada, silenciada o retratada desde la criminalización. Claro, el cambio es lo permanente. La actual web 2.0 es un buen ejemplo con sus redes sociales y el potencial que nos ofrece de pasar de ser receptores a productores de contenido. En este contexto, el periodismo ciudadano con sus distintos niveles de participación, tiene un importante oportunidad.

    Para algunos, al ver los espacios que han abierto los grandes medios en que permiten participación a sus audiencias, son simplemente una válvula de escape, una nueva estrategia comercial o mano de obra barata. Claro, que si esa participación ciudadana se concentra en sacar fotos a los hoyos, parece que nos estamos perdiendo la posibilidad de hablar del “bosque”.

    Me inclino por un forado mayor, la apertura y la nueva dinámica pueden ser más radicales. Como Gillmor y la gente del Media Center vienen desde hace unos años promulgando: “Nosotros podemos ser el medio”. Este nuevo vínculo con las audiencias, requiere de un rol importantísimo de nosotros como periodistas, que investigamos más que nunca y ayudamos a descomplejizar las realidades contextualizando y vinculando temas que parecen disgregados.

    Pero esta nueva forma de colaboración, también implica una dinámica comunicacional que asume la responsabilidad de un “control” compartido. Un ejemplo muy interesante a observar es lo que CNN está haciendo con su sitio sin censura y sin edición www.ireport.com desde donde se nutre constantemente. En Chile, hay tres medios que desde sus diferencias se disputan el ser “los primeros” diarios ciudadanos: www.elmorrocotudo.cl, www.recoletaciudadana.cl y www.lanalhuenoticias.cl. Ojalá que la competencia se traslade a cómo están contribuyendo con nuevos temas a las agendas, al debate y a la construcción de opinión pública.

    Así como un grupo de facebook busca adherentes para que el metro funcione toda la noche, también tenemos sociedad civil en movimiento para rato. Por lo menos, All night long, porque la fiesta recién comienza.

    Victoria Uranga Harboe
    Directora Cátedra Unesco-UDP
    “Medios de comunicación y Participación ciudadana”

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