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    “Según el último Catastro Nacional de Campamentos, aún existen en Chile 533 indignos, precarios, y estigmatizantes campamentos, donde sobreviven 28.578 familias en medio de cartones, trozos de madera y plástico e incluso, autos chatarra. La Fundación Techo para Chile, creada por jóvenes en 1997, tiene por objetivo erradicar los campamentos antes del 2010. En la presente campaña “Techo a Mil” esperan recaudar 700 millones de pesos en todo el país, por lo cual cerca de 4.000 voluntarios tienen la misión de solicitar el aporte de los ciudadanos que caminamos por las calles, pensando que subió la leche, la bencina, que los sueldos y las pensiones son una pena. Pero como somos solidarios sacamos las monedas de la movilización más la plata para el pan y la sonrisa de alguien más pobre que nosotros nos ilumina el día.


    A estas alturas no sorprende a nadie que la misión estatal se haya transformado en una “casatón” en donde los sencillos ciudadanos que no participamos de la riqueza del país, nos encargamos de que en cada 21 de Mayo, el presidente (a) de turno nos diga “Hemos disminuido los campamentos, a fines de este año quedarán menos” Y nos emocionamos y les aseguramos nuestro voto para la reelección. Y la historia se repite, una y otra vez, año tras año, y la pobreza no es derrotada, al contrario, la pobreza aumenta para transformarse en la bandera de lucha de las campañas de los candidatos, derecha o izquierda o amarillo oro, rojo claro, etc. Las campañas son la tormenta de dólares donde cada foto, cada sonrisa perfecta, cada inserción, cada minuto de tv son una inversión de doble retorno: votos e ingresos y alianzas se multiplican y justifican los millones de dólares. El Servicio Electoral fijó para las presidenciales 2005 un gasto máximo de 4.292.165.204 (no hay error, son cuatro mil millones de pesos!!!) por candidato, en primera y un cuarto de ese valor, en segunda vuelta. Si tanto es el interés de los políticos en erradicar la pobreza, los campamentos y otorgar “viviendas dignas” porqué no lo depositan a modo de Corona de Caridad y dan una entrevista mostrando el depósito en organismos como la Fundación que ahora nos ocupa o mejor, ellos mismos compran los sitios, mandan a construir y entregan las viviendas? No lo hacen y no lo harán porque su verdadero interés radica en la necesidad de PODER. En un sentimiento mezquino que los hace pobres, verdaderamente pobres.

    Por otra parte, oímos repetidamente los discursos sobre acuerdos comerciales, inversiones, alianzas megaempresariales que limitan con el monopolio y los resultados se muestran como tormenta verde, millones de dólares, porque para estas empresas el peso chileno no existe. Empresas como Entel, Cencosud, D&S, CMPC, Antarchile o Copec arrojaron resultados millonarios en el primer trimestre de este año. En esta exposición de recursos, no aparece el concepto Responsabilidad Social Empresarial. Si estos resultados tuvieran algún ítem que humanice a estos verdaderos monstruos, las sociedades serían mas justas y se haría justicia con los grupos menos afortunados. Podrían hacerse cargo de alguna escuela pública, financiando la colaboración de los mejores profesores, ocupándose de la alimentación de los alumnos y de la promoción del cuidado de la salud en las familias.

    Actuar con RSE en tener buenos resultados económicos sin dañar el medioambiente y ocupándose del bienestar de sus trabajadores y el desarrollo de la sociedad. Lejos de avanzar en este campo, nuestros “líderes” económicos actúan sin conciencia ambientalista, sus trabajadores son forzados a trabajar en extenuantes jornadas o subcontratan personal, como manera de evitar compromisos con sindicatos o asociaciones. Otros, prefieren destinar recursos millonarios a pagar multas por prácticas reñidas con la ética en lugar de mostrar que son capaces de crecer con equidad y justicia social.

    Las empresas no pueden olvidar sus inicios, en algún momento de su historia el fundador tuvo la oportunidad, alguien lo ayudó, lo acogió. Llegaron desde algún país extranjero en busca de trabajo y oportunidades, este es un factor común que los debe unir con la pobreza y motivar un cambio en la forma de medir su crecimiento, esta vez, con un rostro humano.”

    Verónica Grünewald

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