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  • El Atlético de Madrid conquistó la Europa League con una superioridad absoluta sobre el Marsella. Antoine Griezmann ejerció de estrella y marcó los dos primeros goles. El veterano capitán Gabi hizo el tercero en los instantes finales. Luego hasta pudo entrar unos minutos Fernando Torres, que se despide esta semana del club y lo hará por fin con un título. Los 10.500 aficionados que se desplazaron vivieron una noche inolvidable.

    El título rompe una sequía de cuatro años donde el Atlético perdió dos finales de la Champions League y no tuvo opciones de pelear el título de Liga o de la Copa del Rey. Asimismo, es el tercer título en esta competición para la entidad rojiblanca tras los del 2010 y 2012. Aparte, ganó la Supercopa de Europa en el 2012 y la Recopa en un lejano 1962. Incluso pudo quitarse la espina de la final de la Recopa perdida en esta misma Lyon en 1986 por un Atlético que quedó en la memoria de sus seguidores.

    También conviene resaltar que es el quinto trofeo que gana en los seis años y medio con Diego Simeone en el banquillo. Este último lo tuvo que vivir desde un lejano palco por estar sancionado. Una vez más el Atlético tuvo la habilidad de adelantarse en el marcador en un partido importante y luego su habitual solidez defensiva le permitió sobrevivir sin apuros hasta la recta final.


    Cuando no lo logró, contra el Qarabag en aquel doble enfrentamiento en la Champions League frente al débil equipo azerbayano obtuvo dos empates y quedó eliminado en la principal competición continental. Aterrizó así en la Europa League y ha ido ganando en casa y fuera en tres eliminatorias menos en Lisboa contra el Sporting. En semifinales, el empate en Londres jugando con 10 frente al Arsenal durante 81 minutos le sirvió para encauzar el pase a la final.

    Contra el Marsella, el equipo rojiblanco empezó tímido. Durante 15 minutos mando el equipo francés, pero poco a poco se fue asentando el Atlético y su primer directo golpeó en un costado al rival y le tumbó en la lona. Saque del portero arriesgado a un defensa que controló mal la pelota y se la dejó a Griezmann, muy atento para cogerla y encarar a Mandanda. El delantero no perdonó en el mano a mano engañando al meta y batiéndole por bajo.

    El Marsella se fue a los vestuarios sin recuperarse del derechazo, como esos boxeadores que cogen la silla tras un asalto en el que han sido vapuleados y la sangre sobre sus ojos no les deja ver bien y la cabeza no les da para escuchar instrucciones. Para colmo, a la media hora pidió el cambio Payet, uno de sus atacantes más brillantes y recibieron la noticia como otro jarro de agua fría.

    El Atlético se adueñó de la parcela central y buscó algún contragolpe para seguir hurgando en la herida. No pudo completar ninguno pero se fue al descanso con el 1-0 y sensación de ser superior. El segundo cayó en el minuto 49, de nuevo con Griezmann de autor. Gran acción personal para picar el cuero ante el portero marsellés.

    El goleador se fue corriendo como loco a la zona de los aficionados del Atlético para dedicárselo. El mensaje, pensando en el futuro inmediato del club y suyo propio, pareció muy claro. Si se va, se habrá ganado el perdón de muchos con este título. Lopez salió del banquillo y tiró del Marsella en los veinte minutos finales. Oblak no tuvo trabajo hasta el minuto 80, un remate al poste y luego una intervención del meta, que no tuvo el trabajo esperado. Gabi acabó con cualquier posible agonía marcando el tercer

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