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  • Nadie dice que va a jugar, ni menos que será figura. Pero su caso es único y esperanzador. Asier de la Iglesia verá este domingo desde la banca de su equipo un partido de la ACB, la principal liga de básquetbol profesional de España donde juegan clubes de primer nivel en Europa y desde donde incluso salen jugadores que llegan a la NBA.

    El alero guipuzcoano Asier De la Iglesia, alero de 35 años, llegará al equipo de su ciudad para jugar la última jornada del campeonato. Una noticia que no tiene repercusión debido a su condición. El jugador vasco padece esclerosis múltiple.

    De la Iglesia es uno de los mejores jugadores de esta temporada en la Liga EBA, tendrá la ocasión de debutar en la máxima categoría de España en el encuentro que el Gipuzkoa Basket, que se medirá ante Illunbe el domingo a las 12.30 horas frente al Joventut.

    Con 35 años, 1,99 metros de altura y 95 kilos, Asier juega al básquetbol desde los 16 años, después de probar con el fútbol y el balonmano. Tras muchas temporadas en diferentes equipos de Liga EBA (liga amateur de España) le diagnosticaron esclerosis múltiple cuando tenía 29 años, justo un día en que se dio cuenta que no podía cambiar la televisión con el control remoto.

    Pero no se rindió. Siguió jugando con la idea de demostrar que este mal no podía truncar el sueño de nadie. “Tengo un 40% de discapacidad y podría jugar en una liga adaptada a ello, pero mientras aguante como ahora, no tengo intención de hacerlo”, confidencióa Asier, emocionado por la ocasión que le brindan la vida y el GBC.

    El jugador no esconde su conocimiento de las probablidades que le esperan. “Con el tipo de esclerosis que tengo yo hay un 30-40% de probabilidades de que vaya bien, pero un 60% de que vaya mal. Yo quiero que dentro de diez, quince años, cuando a una persona le diagnostiquen esta enfermedad, llegue un médico y le diga: “Con esta pastilla vas a poder vivir muy, muy bien”. Esa es mi idea, recaudar todo el apoyo que se pueda para la investigación y ayudar a la gente”, expresó.

    Y finaliza su mensaje esperanzador con una frase que alienta al aplauso. “Tengo las mismas ganas de jugar al basket que cuando era un niño. Así que ahora estoy igual de nervioso que cuando me convocaron con quince años para la selección de Guipúzcoa”. Puro espíritu deportivo…

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