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    Issei Sagawa, de 69 años, es conocido como “el caníbal japonés”, debido a su confesa afición por la antropofagia, una práctica que en 1981lo llevó a quitarle la vida a la joven holandesa Renée Hartevelt y, tras abusar sexualmente de su cadáver, la devoró.

    Según La Vanguardia, el hombre había llevado bajo engaño a su casa a quien era su compañera de estudios, para presuntamente hacer una traducción del alemán, idioma que la joven dominaba.

    En medio del encuentro, Sagawa trató de besarla y la chica se resistió. Tras ese rechazo, dijo que iba por una botella de vino para relajarse, pero al regresar portaba un arma calibre 22 que disparó contra ella mientras la mujer estaba de espaldas.

    Hartevelt cayó muerta al recibir una bala en el cuello. Su compañero procedió a violar su cadáver, cortarla en trozos y comérsela. Mientras la devoraba, hacía fotografías. “La carne se deshacía en mi boca, como un sushi. Nunca pude pensar que esto fuera tan exquisito”, recuerda.

    Intentó deshacerse del cadáver mutilado, metiendo sus trozos en maletas. Pidió un taxi y lo lanzó a un lago en el bosque de Bolonia, en las afueras de París, con testigos.

    El testimonio del taxista y de los testigos sirvió para identificarlo. Después, con total tranquilidad, asumió su culpabilidad ante un juez.

    El proceso judicial contra Sagawa estuvo lleno de irregularidades, atribuidas a la alta e influyente posición de su familia. Solo se le dictó una pena de dos años en prisión, tras la intervención de un grupo de psiquiatras que adujo diferentes atenuantes de índole psicológica.

    Al cumplir la pena fue internado en un psiquiátrico. Un año después ya estaba en Japón, debido a que el juez había sentenciado que sufría de una enfermedad terminal, que resultó ser falsa.

    Tras evaluaciones psicológicas, se determinó que no tenía trastorno alguno y que podía estar en libertad.

    Celebridad antropófaga

    Su acto de canibalismo generó morbo y se convirtió en una celebridad. El dramaturgo Juro Kara publicó el libro “La carta de Sagawa” y posteriormente él mismo sacó sus memorias, tituladas “En la niebla”. Ambos con récord de ventas.

    Ha sido contratado para participar en anuncios de televisión donde sale comiendo. Escribe libros sobre antropofagía, ha participado en películas pornográficas y se ha dedicado a la pintura.

    Además, tiene su propio documental, el filme “Caniba”, realizado por los directores Véréna Paravel y Lucien Castaing-Taylor.

    Actualmente, Sagawa está postrado en una silla de ruedas, depende de la asistencia pública y lo cuida su hermano Jun.

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