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    El Capital Social, es un término que poco a poco lo hemos ligado a los discursos políticos y programas de los organismos de desarrollo mundial, gubernamental, regional y por supuesto a nivel local, así como también a la gestión empresarial, que han permitido hacer grandes avances en cuanto a la complejidad del proceso del “desarrollo”.

    En términos del aporte de los jóvenes por medio que se materializa en el activo capital social se logra con diferentes elementos esenciales, como son: un ambiente de confianza, una sociedad sustentada en los valores de la asosciatividad que esta de moda, la conciencia cívica (que se ha ido perdiendo en los jóvenes), los valores éticos y el consenso moral, y en un fuerte y amplio tejido social y solidario pueda alcanzar un proceso sostenible de desarrollo con equidad social alcanzable, aunque con gran dificultad debido a la polución partidista que nos atañen por estos tiempos. Es por lo tanto un modelo de desarrollo imposible de sostener en la juventud que se adentra al siglo de la globalización de la Sociedad del Conocimiento, sin que aún hayamos podido definir los chilenos en un Proyecto de País con visión de estratégica de largo plazo, que nos permita concertar los esfuerzos en la creación de una mejor calidad de vida para todos.

    Para dar entendimiento al término que nos convoca se puede afirmar que el Capital Social es más que Capital Humano, el cual se identifica con la capacidad de producción de bienes y servicios, o Capacidad Humana que es la capacidad para escoger o la habilidad para mejorar la calidad de vida individual. En consecuencia se trata de un concepto que sintetiza un conjunto de valores que generan en un conglomerado social, la capacidad de trabajar juntos en grupos y organizaciones para lograr objetivos comunes.

    El Banco Mundial define al Capital Social como la moneda inagotable que permite que una sociedad opere efectivamente.

    Creo que la gran pregunta sería ¿se ha emprendido en nuestro país, la búsqueda de desarrollar políticas que apunten a la enseñanza y práctica del Capital Social, como parte de nuestro modelo educativo y como un Proyecto Tutorial de Capital Social y Liderazgo Juvenil? no soy yo quién va a contestar esta pregunta, sino que podrá desarrollarse un breve pero significativo análisis de la situación, aportando datos que confluyen en conclusiones válidas o no dejando a la reflexión conspicua de quienes se interesen en ahondar de manera más profunda acerca de este tema.

    Como premisa fundamental, se establece que es posible el cambio cultural a través del proceso educativo, mediante la enseñanza de valores y actitudes en el componente académico y a través de la practica de esos valores mediante el voluntariado social, como un compromiso institucional, para ejercitar los valores del capital social y transmitir los mismos mediante alianzas con instituciones de educación media y organizaciones no gubernamentales.

    Otra premisa que soporta es la necesidad de entender que en la democracia somos políticos todos, y no podemos dejar de serlo debido a que es la forma de ser y actuar. Por tanto la educación debe educar para la democracia participativa, la formación cívica, que ya no es materia de estudio en los liceos de nuestro país, dejando de lado la real responsabilidad ciudadana que los jóvenes deberían tener como referente a sus actuaciones en nuestra sociedad, en otras palabras apelo a la afirmación que deberíamos democratizar la democracia por medio de la educación.

    Para acceder a la conciencia cívica, también es fundamental fomentar en la educación superior una actitud en los jóvenes que contribuya al fortalecimiento de la familia y al desarrollo de la sociedad civil, a sus instituciones intermedias, las instancias de gobiernos regionales y locales y el movimiento comunitario, como forma efectiva de promover los valores y raíces de la confianza y el capital social.

    Por lo tanto apelo a que no se bajen los brazos en son de trabajar para contribuir a la reducción de la brecha en educación media entre jóvenes de sectores marginados y jóvenes de hogares bien constituidos, promover la enseñanza teórica-practica del capital social y del liderazgo juvenil; fomentar la cooperación entre la educación superior y establecimientos públicos de educación media; promover la vocación social y fomentar la práctica de la solidaridad, entendida como la forma de aportar para los demás no haciéndole la pega sino que ayudándoles a contribuir a agrandar su circulo, en beneficio de su entorno más próximo para alcanzar la puesta en marcha de sus sueños, convirtiéndolos en metas y objetivos abordables que no están sólo para los elegidos, sino para todos aquellos que se proponen llevarlos a cabo.

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