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    Guerrilleros

    Los Tupamaros en Uruguay, los Maquis en España, el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, todos tienen el reconocimiento de haber hecho valer su derecho a rebelión frente a sistemas de opresión que asolaron sus respectivos países. En Chile están el MIR, el MAPU y el FPMR entre los más destacados grupos que no quisieron sentarse de brazos cruzados a ver cómo la dictadura militar asesinaba, torturaba y desaparecía a ciudadanos desarmados. Sin embargo, nuestra historia, la que nos cuentan en los colegios y la que se encargó de construir la prensa nos enseñaron que estos grupos eran terroristas y, bajo ese epíteto, cuesta articular cualquier defensa respecto del rol que cumplieron en Chile, de forma “masiva”.

    Por esta razón, y antes de seguir escribiendo, quiero señalar que en ningún caso, lo que pretendo es realizar una apología a la violencia pero que, sin embargo, creo que es importante destacar el trabajo de los colegas de CHV, ya que se atrevieron a mostrar imágenes que estuvieron guardadas por años, y que de cierta forma dan un contexto a las acciones del Frente, dejando de manifiesto que no eran acciones terroristas “caprichosas” ni malévolas, sino que tenían un trasfondo político y social más profundo de lo que nuestra educación milica nos señaló en las aulas.

    Por el contrario, después de ver las crudas imágenes de represión, al fin podemos comprender y dimensionar la importancia de la lucha que estas personas libraron, a pesar de la latencia -y en algunos casos la certeza- de la muerte. A pesar del costo de la criminalización de sus actos y de la pérdida del “valor político” de lo que estaban haciendo, a razón de la violencia.

    Pero seamos honestos; el FPMR a través de sus acciones, le demostró a los ciudadanos que los aparatos represivos del Estado no eran infalibles ni tampoco inmortales y con eso contribuyeron  a que la gente encontrara valor y esperanza para salir a protestar, visibilizando así las violaciones a los derechos humanos que estaban sucediendo.

    Uno no puede quedar indiferente a las imágenes de estas primeras protestas. Gente peleando con piedras, palos y hondas en contra de tanquetas y soldados armados hasta los dientes y sabiendo que en esa época no se disparaba al aire sino al cuerpo y con todo el manto de impunidad que Pinochet supo urdir para proteger a “sus soldados”. Los mismos valientes que hoy se suicidan, se esconden y se callan a pesar de ver a las víctimas y sus familiares aún clamando por justicia. A pesar de todo lo que se ha enseñado sobre derechos humanos, lo que deja claramente en evidencia que no estaban defendiendo a la patria en contra del “germen marxista”, sino que estaban cometiendo crímenes para que las familias dinásticas se apropiaran de las empresas del Estado, que eran de todos nosotros, para así volverse más poderosos y perpetuar la desigualdad que hasta el día de hoy nos oprime.

    Duele ver el terror que los militares ejercieron a punta de culatazos en las poblaciones, desnudando a sus habitantes y exponiéndolos en la vía pública, indefensos.

    Luego de todo eso, la dictadura no podía esperar impunidad y apatía de parte de la gente.

    Hay que comprender que quienes participaron del FPMR no eran sólo guerrilleros y profesionales, sino también obreros, campesinos, carpinteros, pobladores, que cansados de los abusos, decidieron hacer algo.

    Tenemos que entender verdaderamente lo que significa el concepto “terrorismo” y que quienes sembraban el terror para que la gente no luchara por sus derechos, fueron, justamente las Fuerzas Armadas y de orden y no aquellos que, en una contienda completamente desigual estuvieron dispuestos a arriesgarlo todo.

    Estas acciones, que fueron posibles gracias a gente que reaccionó frente a un sistema injusto, le enseñaron a la masa que el camino de Chile estaba en la protesta. Protestas que intencionaron y posibilitaron la transición en la que estamos hacia una democracia.

    Finalmente fue gente que luchó, literalmente, por “El derecho de vivir en paz”.  

    #GuerrillerosChv esta noche fue TT en Twitter. Y da mucha pena ver que un programa así, despierte las odiosidades que podemos ver en las redes. Porque no es bien visto mundialmente que existan apologías a Hitler, a Franco, a Mussolini; sin embargo podemos ver en las redes cómo abundan las apologías a Pinochet y a todo lo que hizo. Eso habla del más profundo fracaso respecto de nuestras políticas de memoria y de Derechos Humanos, ya que hemos sido una sociedad tibia en el repudio a los excesos a la dictadura y gustamos mucho del silencio.

    Todavía a las víctimas de la dictadura, cuando piden justicia se les acusa de “incitar al odio” y nuestros políticos, con la condescendencia con la que han tratado a los torturadores y al rol de las FFAA, no hacen más que seguir invitándonos al olvido.

    Sin embargo, gracias a este programa y a la desclasificación de imágenes terribles del accionar de los militares, podemos ver que es posible un cambio en la narrativa de esta, nuestra historia.

    Un aplauso para el equipo periodístico y a esperar el próximo capítulo.

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