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    Al mejor estilo del films “volver al futuro” Stephen Hawking, a partir de su teoría de la conjetura de protección de la cronología infirió que nada parece impedir que se pueda viajar en el tiempo.

    Hawking afirmó que debería haber una ley que hacía imposible el viaje en el tiempo. Propuso una conjetura de protección de la cronología que excluía el viaje en el tiempo de las leyes de la física, para hacer la historia segura para los historiadores. Incapaz de encontrar una ley física que haga imposible el viaje en el tiempo, Hawking cambió de opinión:  “Quizá el viaje en el tiempo sea posible, pero no es práctico” dijo.

    Ir al futuro

    Hawking, sugirió entonces  las tres formas que él encontraba más asequibles para viajar en el tiempo en un futuro no muy lejano.
    La primera son los  “Agujeros de gusanos” en la que se aprovecha una grieta en el espacio-tiempo cuya composición, según la teoría de la relatividad general, formaría una distorsión en dos puntos del Universo que estarían comunicados a través del túnel.

    Para Hawking, el uso de estos agujeros presenta complicaciones serias para la ciencia,  que convierte a los agujeros de gusano en un viaje hipotético unidireccional de ida hacia el futuro.

    Los “Hoyos negros” son la  segunda forma para realizar un viaje que permita llegar a un punto tan masivo en el espacio que la fuerza de gravedad genere una distorsión en el entramado del espacio-tiempo, impidiendo escapar a cualquier partícula de su campo gravitatorio como sucede con los agujeros negros.

    “Hawking propone el enorme agujero negro que se encuentra en el centro de la Vía Láctea, a 26 mil años luz de la Tierra, y que es el objeto más pesado que se conoce en la galaxia, capaz de disminuir la velocidad del tiempo tanto como ningún otro agujero conocido.

    Utilizar una velocidad inferior a la de la luz que permita acercarse lo suficiente como para ser “tragado” por un agujero negro, puede ser viajar a una velocidad un poco menor que la de la luz por la imposibilidad física de alcanzar los 300 mil kilómetros por segundo.

    El autor de “Breve historia del tiempo” pone a prueba los principios relativistas de los viajes a grandes velocidades que se cumplen en una medida infinitesimal en todas las misiones espaciales, cuyo reloj es alterado de forma ínfima cuando se compara con otro idéntico en la Tierra.

    Con información de Cultura Colectiva

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