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    Define su sexualidad como “muy diversa y en un aprendizaje permanente”. Y así mismo parece que construye su cosmovisión: como un continuo entendimiento del mundo, disfrutándolo a concho, al igual que las experiencias que la vida le ha entregado en lo intelectual y en lo espiritual. Participó en la formación y fue director del grupo “Vivo positivo”, entidad que se ha preocupado de mejorar la calidad de vida de las personas que viven y son afectadas con VIH o Sida.


    rodrigo pascal
    -Cuéntanos un poco de tu experiencia de trabajo con la agrupación que dirigiste.
    -Tuve la gran oportunidad de participar en el proceso de formación del movimiento de personas viviendo con VIH/Sida en Chile, en 1997, siendo parte de un grupo de representantes de siete agrupaciones que nos reunimos sin estructura formal. Y nos planteamos la posibilidad de crear una coordinadora nacional de agrupaciones. Para ello partimos con un primer encuentro nacional de personas viviendo con VIH, donde participaron aproximadamente 300 personas de todo el país, vinculadas al tema de manera formal o personal. Allí ratificamos nuestra carta fundamental, principios de nuestra acción, una propuesta de estructura organizacional, líneas de trabajo, etc. Para octubre ya teníamos personería jurídica, con la que hasta el día de hoy funciona ‘Vivo Positivo’. En sus inicios, fui elegido como parte del directorio, posteriormente fui presidente de la organización y después cumplí el rol de coordinador ejecutivo.

    -¿Cuáles consideras que fueron los principales logros?

    -Una ley que protegiera los derechos de las personas viviendo con VIH (PVVIH), con una participación sin precedentes de los/as afectados/as en las discusiones, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Los principales ejes de ésta son la confidencialidad y voluntariedad para la realización del examen y sus resultados; la no discriminación hacia quienes han contraído la enfermedad, tanto en el acceso al trabajo y la educación; a una buena calidad de atención en salud, sin que el status de VIH fuera impedimento para el acceso, promociones y permanencia en el trabajo y la educación. También el acceso universal y gratuito a tratamientos antiretrovirales que salvan las vidas de las PVVIH; su participación en los procesos de diseño e implementación de políticas públicas en salud y VIH. Del mismo modo, me atrevo a decir que se han logrado cambios importantísimos en el contexto cultural de la aproximación de la sociedad chilena hacia el VIH y la percepción respecto de las PVVIH.
    Por otro lado también existieron logros en un ámbito global, con otros lideres mundiales, como la creación del Fondo Global para la Lucha contra el Sida, Tuberculosis y Malaria.

    -¿Cuál fue el momento más difícil que debieron pasar?

    -Los tres primeros años, donde cada vez que hacíamos capacitaciones a nuestros pares, al momento de entregar los diplomas de participación, más del 40% de las personas no los recibían, pues habían muerto en el proceso. Ese dolor, al crear vínculos y afectos con todos y todas, es algo que nos marcó la vida para siempre. Era la pérdida desgarradora en ceremonias con cierta oficialidad donde la sonrisa, la alegría de un logro, había que mantenerlas mientras sonaban los nombres de nuestros compañeros/as y en el silencio cómplice de nuestras miradas, el diploma pasaba al final del montón, para no ser entregado nunca.

    -¿Cómo se enfrenta el llevar una vida con VIH, en la prejuiciosa sociedad chilena?
    -No aceptándola y luchando contra ella, con dientes y uñas, si es necesario. Los prejuicios vienen de la ignorancia, que -en ciertos contextos adversos de acceso a los saberes- es excusable y educable. En otros, ella es estupidez imperdonable y genocidio. Estos últimos están basados en ideologías desesperadas con la conservación del poder. Quizá podremos hacer entender a algunos, los beneficios del bien público versus el bien personal. El Sida no se contagia, se contrae. Requiere de una acción específica y consentida, no llega por el aire o la cañería del agua potable, como un resfrío o una bacteria.

    -¿Qué piensas de las distintas opciones sexuales?
    -Creo en la sexualidad como las expresiones corporales de los afectos, la búsqueda y entrega de placer, en el contexto de los amores intelectuales y espirituales, donde la genitalidad, aparte de no ser muy relevante, son solo caprichos de la naturaleza.

    -¿Qué recomiendas a los jóvenes de nuestro país, para que puedan protegerse de un posible contagio de VIH?
    -Disfruten de sus vidas y de sus sexualidades. Exploren y cuiden sus cuerpos con la misma acuciosidad con que exploran y cuidan sus almas, espiritualidad y sus intelectos. En consecuencia, si van a tener sexo penetrando y siendo penetrados o penetradas, exijan el uso del condón. A los y las pingüinas, en particular, les pregunto ¿Cómo ponderan el valor de sus vidas, en relación con el valor de los pases escolares? ¿Merecen sus propias vidas marchas y protestas y discusiones con ministros y presidentes, mujeres u hombres? La educación en VIH y sexualidad no es un tema transversal, es un tema vital.

    Bruno Sommer

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