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    FM en Santiago. Fotografía de  Cristóbal Valenzuela Berríos

    FM en Santiago. Fotografía de Cristóbal Valenzuela Berríos

    Rodrigo “Katafú” Rozas (K) tocando en medio del aséptico salón de una tienda de zapatillas en un mega Centro Cultural. Días después,  el mismo personaje, el mismo semblante, iluminado por el aura de alguna deidad hindú que cuelga de los muros del Centro Ganesha. Ambas situaciones en Santiago, un millón de diferencias.

    Así de variadas fueron las experiencias que Katafú, Rodrigo Gomberoff (G) y Alex Farré (A)  -el trío Familea Miranda- tuvieron en Chile, en la gira que los tuvo desde el 12 de noviembre viajando desde Arica a Valdivia, con paradas intermedias en lugares inusuales como Llo Lleo, o Rancagua y Concepción.

    Desde su partida, bienalmente, FM aparece por estas tierras. “Ya no concebimos venir a Chile sin la banda”, dice Katafú. En esta ocasión, la visita sirvió para presentar a Farré en la batería y estrenar varios de los temas que son parte de su próximo disco, “Radiopharm”, en etapa de mezcla y a editarse en vinilo a inicios de 2015.

    Alex Farré es dueño de una notable técnica, pero especialmente de una potencia que ha redefinido el sonido de FM en vivo, cada vez más filoso, sobre composiciones, igualmente, cada vez más intrincadas. Había sido invitado hace varios años a unirse al grupo, pero accedió hace sólo dos, período en el que han rescatado material antiguo y compuesto temas nuevos. También han girado juntos por Francia y República Checa, región europea predilecta para el trío.

    “Mientras haya una cantidad de canciones que queramos grabar y guardar, ya estamos trabajando en un disco. Yo tengo un estudio de grabación, entonces estoy muy metido. Grabar un disco no es sólo grabar lo que salga, es decir, si, pero también uno le da una vuelta que a veces nunca acaba”, explica Gomberoff sobre el proceso detrás de un disco.

    MARCAS

    FM toca en cualquier lado, no importa el espacio, sólo importa que suene bien y que no llegue la policía, dado el alto nivel de volumen de sus presentaciones. “Yo prefiero tocar en lugares pequeños, en la pieza de una casa, más que en un gimnasio”, dice Katafú.

    Sobre la reciente gira por Chile, Gomberoff aclara: “Notamos que hay circuitos para distintas bandas, y que se mueven por locales. Nosotros nunca hemos tenido un circuito en Chile. Lo que veo es que ahora hay más lugares para recibir una banda que toca fuerte como nosotros”.

    En quince años de existencia, FM ha editado cuatro discos a través de su sello Miranada. Los dos primeros con un sonido y estilo similar, taciturno, lento y explosivo; el tercero, “Ensayo≠Error”, aceleró un poco la marcha, tuvo varios invitados y un sonido profesional; “Dramones”, el siguiente, integró elementos nuevos, especialmente encarnados en el estilo e influencias del baterista José Junemann. Ahí temas como ‘Las memorias del olvido’, o los toques de electrónica, mostraron una faceta inédita en el grupo.

    Entremedio cientos de conciertos por Europa (en Sudamérica sólo han girado brevemente por Argentina), tocatas con monstruos como The Ex y con una infinidad de bandas under. Algunos les achacan la paternidad de la autogestión e independencia en Chile, olvidando el trabajo colectivo (incluso previo) de bandas, individualidades, o colectivos como CFA o Masapunk.

    -¿Los bateristas son referentes en su identidad sonora?

    -K: Es un tema sensible, porque si en una banda de rock el baterista es malo, la banda es mala. No es que nosotros cambiemos porque pensamos que tal o cual toca mal; las circunstancias se han dado así. La banda no es sólo ir a ensayar, por eso se espera que quienes estén den un poquito más, eso ha sido un tema con integrantes anteriores.  Me parece que hoy la cosa está bien, está sana, aunque quizás haya gente que prefiera la banda antes y no ahora.

    -Alex, ¿te costó apropiarte de las canciones antiguas?

    -A: Costó un poquito. Son temas complicados, con muchos cambios, tiempos raros, pero con ensayos y unas cuantas horas con Milo (Gomberoff), todo bien. Hemos trabajado muchas canciones nuevas y eso ha hecho que me vaya acostumbrando a ellos, lo que hace más fácil trabajar con material antiguo. Mi estilo es bien distinto al de sus bateristas anteriores.

    -Otro tema fuerte en su identidad son las voces. Siempre se dice que Katafú tiene algo “muy chileno” en su forma de cantar…

    K: Gomberoff me decía que cantaba como Pancho Sazo, y yo nunca he escuchado Congreso. Quizás cuando viejo uno se vuelve más folk… Metallica parecen vaqueros.

    La Familia en El Ciudadano

    La Familia en El Ciudadano

    VISIONES

    -Ustedes dedican mucho tiempo a la banda, pero sobreviven trabajando en el rubro de los restaurantes. ¿De qué manera vivir de la música puede generar ciertas cortapisas a la creación libre y sin prisa?

    G: Vivir de la música, es decir, vender lo que haces, te mete en el mercado, una cosa totalmente destructiva para la creación.  Ahí la música se convierte en la basura musical de las radios, un total desmedro de la creación y la poesía. Nosotros vivimos de la música, y quizás morimos de las otras cosas que hacemos.

    K: En España vivir de la música es entrar en el circuito de festivales. Nosotros no hemos tomado la opción de negar ese ámbito, pero el trabajo que hacemos nos tiene donde estamos. Quizás sería interesante girar un año en festivales, porque las tocatas y la venta de discos no permiten vivir de la música.

    -Katafú, en un concierto dijiste que preferías a (la banda) Marcel Duchamp más que a Gepe. Ustedes editaron en Miranada el disco de Taller Dejao. ¿Han seguido el éxito de Gepe? Yo siento que su masividad ha ido en relación inversa a su propuesta artística.

    -K: A mí me sigue gustando Taller Dejao. Lo que hacía Daniel en esa banda demostraba que en algún momento iba a reventar.  Su manera de cantar, cómo tocaba la batería… lamentablemente ya no la toca como lo hacía. Siendo folk igual era punk. Cuando se largó solo, los dos primeros discos me gustan, después no sé. Yo también creo que la masividad afectó a su música.

    G: Mi hija es fan de él. La música que hace no la entiendo. Sin duda, no tiene nada que ver con lo que hacemos nosotros.

    -Otro amigo suyo, Quemasucabeza (QSC), el más exitoso sello independiente chileno, luego de haber editado varias cosas interesantes se volcó de lleno al pop…

    K: Yo puedo entender que hayan derivado hacia el pop, de alguna manera tenían que capitalizar. Pero me hubiese gustado escuchar otro disco de Mostro o cosas más raras. No todo puede ser Gepe, Pedro Piedra y Fakuta. Aunque el disco que sacó Congelador el año pasado es el mejor disco de Congelador, porque tiene buenas canciones y buen sonido, no como los anteriores.  Pero, bueno, hay amigos a los queremos un montón… no nos gusta los que están haciendo, pero igual los queremos.

    -No es algo personal. Intento una crítica de su parte el estado actual de estas cosas, bien neoliberal, buena onda….

    G: El poco compromiso social es global. Yo hoy no critico al sistema, critico a la gente. Siempre hay que tratar de proponer otras cosas, prefiero que mis amigos estén más cómodos que pasándolo mal. Nosotros podemos decir que no participamos de nada, con los colegas nada más, organizamos cosas, ayudamos a bandas que quieren venir a Chile. No queremos que nuestros amigos sigan luchando por cosas que los van a matar. Hoy nosotros luchamos solos. La gente con la que compartíamos acá se ha ido por vertientes completamente distintas. Yo no lo hubiera hecho, pero ese soy yo.

    K: El fenómeno de las marcas en la música chilena… eso es nuevo para mí. El otro día tocamos para una y fue raro,  fue frio. Hay bandas que si no les ponen plata las marcas no tocan.

    -¿Cómo han vivido los cambios en la industria musical? ¿Están en contra de bajar música?

    -G: Ahora nos interesa el vinilo como objeto, el CD no. Es la única diferencia.

    K: No tenemos problemas con que alguien baje los discos. Además si alguien sube el disco, al final nos beneficia. Y en el concierto tendremos el vinilo.

    A: Yo subiría yo mismo los discos, en la mejor calidad, para no tener mp3 que se escuchen mal (…) Los que están en contra de bajar música son los que chupan de ese bote; luchan en contra de las descargas para seguir viviendo como reyes. Nada más. Lo que cobran los músicos es una miseria. Sólo los hijos de putas se enriquecen, desangrando a los músicos y a los comercios pequeños.

     Por Cristóbal Cornejo

    Publicado en “Onda Corta: sonidos locales”, El Ciudadano diciembre 2014

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