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    A juicio del biólogo que conoció por dentro la labor de la industria salmonera en el sur de Chile durante 15 años, el Gobierno y las empresas están orientando el desarrollo científico sólo en beneficio de los capitalistas, sin importar las consecuencias ecológicas y sociales. Además, denuncia que Chile está siendo deliberadamente despedazado por los sostenedores del actual sistema económico. Propone una solución: Acabar con el Estado neoliberal.

    “En Chile a ningún científico le dan la plata por que sí. Para obtener recursos para una investigación científica es necesario ganar un proyecto que necesariamente tiene que traducirse en la generación de un instrumento que se integre al modelo de producción y que permita una mayor acumulación de capital”. Así piensa Héctor Kol, biólogo de la Universidad de Chile, que, luego de trabajar en la industria del salmón, ha dedicado los últimos trece años de su vida a combatirla.
    En entrevista con El Ciudadano, señaló que los motivos de su lucha tienen que ver con su deseo de proteger a la pesca artesanal y al medioambiente de esta industria, que a su entender, “está creando la peor tragedia ambiental en la historia de Chile”. Kol, quien trabaja en la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de Aysén (AGO), estima que actualmente es imposible analizar la ciencia fuera de la variable económica.
    Respecto de los límites éticos de la ciencia, señala que en la biología estos se encuentran determinados por su relación con la vida. “Allí está el debate sobre las células madres, la clonación, el aborto”.
    A su entender el ideal de la Ciencia clásica ha sido desvirtuado por la hegemonía de la visión capitalista. “Antes, la ciencia pretendía demostrar que Dios no existe y que todas las respuestas se encuentran en la naturaleza. La ley de Lavoisier dice que en la naturaleza nada se crea ni se destruye, sólo se transforma, entonces ¿dónde está el principio y el final? No hay principio ni final. Esa aparentemente era la obsesión de los científicos en términos morales: demostrar que todo se puede hacer, todo puede surgir de manera natural”.
    ¿Cuál es la situación de la ciencia hoy en día?
    – La idea asumida socialmente es que lo que hace el científico es ir en busca de la verdad, que esa es su pega. Pero otra cosa es lo que estamos viviendo ahora en que, en la medida en que fueron desapareciendo los mecenas, la ciencia se ha hecho dependiente del sistema político, económico, social y religioso existente. Porque la ciencia no puede financiarse por sí misma, ni siquiera lo hizo Leonardo Da Vinci. El científico de hoy tiene que empezar a convencer al patrón, al dueño del capital, de un laboratorio, o al propio Estado que le financie los trabajos. Y al capital: ¿Qué le va a interesar financiar? Algo que le genere ganancia, como una investigación que permita que una semilla que se demora dos semanas en germinar, lo haga en una. El capitalista necesita de la ciencia para generar más rentabilidad.
    ¿Qué consecuencias ha tenido esta situación de subordinación de la ciencia?
    – La presión del capital privado o estatal respecto de la ciencia ha hecho que ésta se haya ido convirtiendo en una disciplina dedicada a reducir los costos de producción de las empresas con el fin de aumentar sus ganancias. La función de la ciencia debería apuntar a solucionar los problemas que afligen a la humanidad y al ecosistema que la sustenta. Así, si hay nuevas enfermedades la ciencia debería preocuparse de desarrollar nuevos medicamentos. Pero eso ya no es tan así. El ejercicio libre de la belleza o la búsqueda infinita de la verdad se acabó, le cortaron las alas, y usted señor científico tiene que hacer lo que produce. Usted no se guía por la verdad o la mentira, o por si Dios existe o no. Eso se terminó, a usted ahora lo domina y lo guía en su trabajo científico un estudio costo-beneficio, eso es lo que te manda. Los proyectos FONDEFF no son evaluados por CONICYT sino por el Ministerio de Hacienda. Tu proyecto es viable no por su aporte al conocimiento científico sino por su contribución a la acumulación de capital.
    Continúa Kol: Es muy decidor, en este sentido, que el último gran desarrollo tecnológico de la ciencia chilena, sean balsas jaula de cobre para los salmones con las que se busca ahorrarles plata a los salmoneros en pinturas anti- fouling, usadas para que no se incrusten algas y moluscos en las redes salmoneras. Para ese desarrollo necesitaron trabajo científico, pero orientado desde su nacimiento hasta el final por el interés del capitalista. No fue a un científico al que se le ocurrió hacer balsas jaula de cobre, fue un empresario salmonero el que dijo: oye, científico, ¿Cómo lo hacemos para ahorrar en pinturas anti-fouling? porque anualmente utilizo 10 millones de litros sólo en la Décima Región, lo que implica costos multimillonarios no sólo en antifouling sino también en transporte a zonas remotas. Fue entonces que apareció el Estado chileno, que es un Estado al servicio de las salmoneras, que puso la plata: 800 millones de pesos que fueron regalados a la industria salmonera para este nuevo avance tecnológico. Por cierto, que el trabajo del científico fue importante para que este logro se alcanzara, pero este logro no tuvo ninguna importancia para la ciencia, para las comunidades afectadas por la salmonicultura como los pescadores artesanales, para el medioambiente que con las balsas de cobre sufrirá otro golpe brutal. Pero lo es para las salmoneras y el Gobierno de la Concertación.
    ¿Cuáles son los costos ambientales de las balsas jaula de cobre?
    El cobre es un biocida. Por algo las mujeres usan la T de cobre y no por casualidad: es porque mata el óvulo, o sea, es capaz de matar una célula, con eso respondo todo.
    USO DE ANTIBIÓTICOS
    ¿Cuáles son los costos ambientales del uso indiscriminado de antibióticos?
    – El problema es que en la salmonicultura chilena se utilizan antibióticos de última generación como son las quinolonas. Peor aún: estos antibióticos son suministrados por vía oral, a través de los alimentos (pellets) los que se tiran a las balsas jaulas situadas en el agua. Entre el 70 y 90 por ciento de estos antibióticos se inyectan en el medio acuático. Estos antibióticos están disponibles para la fauna acuática silvestre. Y al depositarse en el fondo marino liquidan las bacterias que participan en el proceso de descomposición de la materia orgánica. Esto disminuye las posibilidades de reciclamiento de las materias orgánicas arrojadas desde las mismas balsas jaulas. Esto acelera el colapso del sistema. Por ejemplo, los fiordos Pillán y Reñihué, son hoy zonas muertas como resultado de las operaciones salmoneras.
    Por otra parte, los peces silvestres ubicados en zonas invadidas por las salmoneras, muchos de los cuales son destinados para consumo humano, también están contaminados con antibióticos. Oceana constató el 2006 la presencia de pellets de alimentos para salmones con antibióticos en el tracto digestivo de peces silvestres en el Estuario de Reloncaví. Esto abre un paréntesis de duda con respecto al acceso a los mercados nacionales e internacionales que tendrá en el futuro la pesca artesanal. Es importante considerar que esta tradicional e importante actividad se está viendo muy afectada por la contaminación generada por la salmonicultura, por la depredación de los recursos pesqueros  y por la destrucción de bancos naturales de moluscos y algas, que son otros de los efectos provocados por esta industria.
    En este instante está toda la comunidad científica en contra del uso del antibiótico en la salmonicultura por el peligro que su uso indiscriminado conlleva, pero está por verse si se van a prohibir, por que prohibir los antibióticos en salmonicultura significa acabar con la industria salmonera.
    ¿Qué cantidad de antibióticos se utilizan en Chile?
    – Según mis estudios, que se basan en Declaraciones de Impacto Ambiental presentadas por las propias empresas salmoneras, en Chile se ocupa más de un kilo de antibiótico por tonelada de salmón producido. Esta cifra, que es simplemente aterradora, es un verdadero riesgo para la salud mundial. Cabe tener presente que la industria salmonera noruega, por cada tonelada de salmón producido, usa un gramo de antibiótico. O sea en Chile se utilizan mil veces más.


    ¿Cuáles son los efectos para la salud humana del uso indiscriminado de antibióticos?

    – El efecto más grave es que se generan resistencia a esos antibióticos por el consumo de productos contaminados con medicamentos. Esta ingesta continua de antibióticos hace que las bacterias que tenemos en nuestro organismo, como la Escherichia coli, y que pueden producir el SHU (Síndrome Hemolítico Urético), no puedan ser combatidas porque se han hecho resistentes a los antibióticos. Igual es la situación con las bacterias del género de las Salmonellas y muchas otras.
    Hay casos en Chile de bacterias del sedimento marino bajo las balsas-jaulas salmoneras con genes de multi-resistencia, que son inmunes a 11 antibióticos diferentes que se utilizan en salmonicultura.
    ¿Cómo se explica que en Noruega hayan reducido casi a cero el uso de antibióticos en salmonicultura y en Chile su uso esté descontrolado?
    – En Noruega les importa mucho lo que pasa en su país, pero les importa un comino lo que pasa en nuestro país, pese a que la salmonicultura chilena está dominada por capitales noruegos. Con la compra de Cultivos Marinos Chiloé, por parte de Mainstream, el 50% de la producción chilena de salmones es noruega. Y estos capitales  hacen cosas acá por las que allá los meterían a la cárcel, como provocar muertes de trabajadores; como tener sobreproducciones mayores a las autorizadas; instalar centros de cultivos en posiciones diferentes a las autorizadas; torpedear a los sindicatos.
    Noruega redujo dramáticamente el consumo de antibióticos porque hubo una decisión de Estado en este sentido y porque las empresas adoptaron mejores procedimientos de producción.
    En Noruega el último trabajador que se les murió fue en el año 2001, nunca más ha muerto otro trabajador, afortunadamente. Acá, en los  tres últimos años llevamos 60 muertos, de los que 5 ó 6 son de Marine Harvest. Esta es una empresa noruega absolutamente exitosa, líder en el mundo, pero que en Chile acumula además de varias muertes completamente evitables, que tiene sus producciones llena de piojos de mar y de virus ISA. ¡Y ellos son los más exitosos del mundo!.
    Los noruegos dicen lo siguiente: ‘nosotros en Noruega nos comportamos como noruegos, y en Chile nos comportamos como chilenos’, como señaló a los autores del documental Ovas de oro, un ejecutivo noruego de la empresa Cermaq. La última delicatessen salmonera es ¡Noruegos a la chilena!
    LA REVOLUCIÓN
    ¿Cómo piensa que se podría poner coto a actividades tan nocivas como la salmonicultura, cuya forma de actuar se reproduce en casi todo el sistema económico y social existente en Chile?
    – Los problemas ambientales son problemas políticos, están originados por decisiones políticas que toma el Estado. Todo lo que se está viendo, el hecho que se está haciendo pedazos Chile, es por que se tomó la decisión de hacerlo pedazos. Tienes Pascua Lama, las represas en Aysén, Celco-Valdivia, Ralco, Pangue, todo eso está haciendo pedazos el país. Es como los caminos arriba de los glaciares hechos, según Barrick, para no dañar los glaciares. Eso es impresentable.
    El Estado no es capaz de dar respuesta a los problemas “ecológicos” que el mismo Estado crea. El problema es que por algún artilugio, hasta ahora, un grupo de frescos que no son ecologista sino son eco-oportunistas, se hicieron cargo del tema.
    Entonces tu ves a los “verdes” en las cuatro elecciones de la Concertación haciendo un pacto ambiental con la Concertación. Dos años después dicen “nos engañaron”, se separan de la Concertación y tratan de armar de nuevo el Partido Ecologista para vender la misma pomada, agarrar los votos “verdes”.
    Lo que hay que hacer ahora es sacar el tema de las manos de estos frescos, pero no tienes con quién hacerlo, por que la izquierda no tiene respuesta para el tema ecológico, no hay ningún movimiento ni partido de izquierda que tenga un solo planteamiento referente al tema ecológico. Acá no hay nada como el MAS (Movimiento al Socialismo) un movimiento antes que nada ecologista, ahora en el poder en Bolivia.
    En un discurso, Evo Morales fue bastante claro: no hay manera de solucionar los problemas ecológicos si no se acaba con el sistema capitalista. Yo coincido con eso totalmente. En Chile, plantear eso es impensable en estos tiempos, la izquierda no tiene interés en hacerlo y a la derecha no le interesa responder a esta problemática, pues ellos viven de la destrucción ambiental, ellos son el aparato político del modelo depredador chileno.
    ¿Cómo se solucionan los problemas ecológicos?
    – Eso es bastante fácil: hay que echar abajo el Estado capitalista neo-liberal, a este Estado que no ofrece soluciones para nada, ni para la Salud, ni para la educación, ni para la vivienda y mucho menos para el tema ecológico. Este no es un problema de gobierno, es un problema de Estado, al que hay que cambiarlo o,  como dicen los anarquistas, al que hay que disolver, para dejarlo así, disuelto, o para armar un nuevo Estado.
    Si a un estudiante universitario le dan solamente dos oportunidades para rendir un ramo y debe elevar solicitud para rendirlo por tercera vez, como es posible que quienes nos gobiernan hayan estado 70 semestres seguidos reprobando el ramo. Tienen que irse para la casa, o para  adentro de las cárceles que ellos  mismos concesionaron.
    Qué pasa con los secundarios…
    – Pienso que con este movimiento pingüino, este sistema neoliberal se cayó, eso está muy claro para mí. Cuando los más chicos entre los chicos, que tienen menos voz que nadie, que son los hijos de uno, te dicen que no quieren ir más al colegio porque la educación vale hongo, te ponen en problemas, porque no hay como demostrar que es mentira lo que están diciendo. Y la mala educación (académicamente hablando) es uno de los pilares de este sistema, que necesita ignorantes.
    Fueron los estudiantes quienes destruyeron la LOCE, tanto así que tuvieron que cambiarla, y no son ellos los que han decidido que la nueva Ley sea peor, eso fue una decisión de Estado: poner algo peor de lo que había… y eso corre igualmente para el cambio de Ministra de Educación. Este sistema siempre se las arregla para reemplazar lo malo por algo peor.
    Fueron los niños los que botaron la LOCE, y nosotros no hemos sido capaces ni de cambiar el Decreto Ley 600, de 1974, que entrega el país a las transnacionales. Nosotros no hemos cambiado nada de nada, la Constitución de Pinochet sigue vigente, pero ahora firmada por Ricardo Lagos.
    Estamos ante un fenómeno nuevo, estos pingüinos van a crecer. Lo veo en el desarrollo personal que ha tenido mi hija después de ser vocera en el Liceo Mirasol de Puerto Montt. Yo la veía dirigiendo reuniones cuando los cabros chicos se hicieron  cargo del gobierno del liceo, ellos decidían todo, ellos se hicieron cargo del Estado chico: los liceos. Y ahí está: se acabó la LOCE. No es casual que este fenómeno ande por el mundo dando vueltas.

    Por Francisco Marín / Camila Zapata

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