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    Un ciudadano mexicano fue ejecutado en Texas, Estados Unidos, luego de que un juez descartara las solicitudes diplomáticas del gobierno de México para evitar la muerte de quien fuera declarado culpable por ser el responsable del fallecimiento de su esposa y dos hijos, en un hecho ocurrido hace 26 años.

    Se trata de Robert Moreno Ramos, nacido en el estado mexicano de Oaxaca hace 64 años, autor material e intelectual en el asesinato a martillazos de su familia y enterrarlos bajo su vivienda en el año 1992. Luego de haber recibido una inyección letal, fue declarado muerto a las 21.36 hora local (03.36 del jueves GMT) en la prisión de Huntsville (cercana a Houston), informó el Departamento de Justicia Criminal.

    Preguntado por sus últimas palabras, Moreno agradeció las peticiones de la diplomacia mexicana en la “lucha” librada contra su condena a muerte, “merecida o no”. “Recibo el reloj de oro que el gobernador ha tardado 30 años en forjar. Señor, envíame un carro”, dijo en lo que pudiese ser una alusión a la tradición del reloj de oro como regalo de jubilación y al carro de fuego que el profeta Elías utilizó para subir al cielo, publica La Vanguardia.

    El hombre fue condenado a muerte en el año 1993 por asesinar a martillazos un año antes, el 7 de febrero de 1992, a su entonces esposa –Leticia, que tenía 42 años- y a sus dos hijos menores: Abigail, de 7, y Jonathan, de 3, para casarse con otra mujer tres días después. Durante cerca de dos meses evadió preguntas sobre el paradero de sus familiares, asegurando que habían muerto en un accidente de tráfico sin ofrecer más detalles.

    La hermana de Leticia fue la encargada de denunciar su desaparición. Durante un posterior registro a la vivienda familiar en la ciudad de Progreso (fronteriza con México), la Policía halló rastros de sangre, y tras un nuevo interrogatorio Moreno Ramos confesó el 7 de abril que había enterrado los cuerpos bajo el baño.

    Los fiscales contaron durante el juicio de 1993 con dos testigos: el hijo mayor de Moreno Ramos, que declaró en su contra, y el de una mujer que le acusó de haber matado a su hija, con la que aparentemente se casó en 1988 en Reynosa (México) y meses después desapareció.

    A.L.

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    Ejecutado hombre en la silla eléctrica y sus últimas palabras fueron: “¡A roquear!”

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