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    Después de seis meses del viaje a Chile, el Papa Francisco aceptó la renuncia de tres obispos chilenos tras los escándalos de encubrimiento de abusos sexuales por parte de algunos eclesiásticos.

    La Santa Sede publicó en un comunicado que los obispos de Osorno, Juan Barrosarzobispo de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero; y de Valparaíso, Gonzalo Duarte García De Cortázar, presentaron su dimisión en mayo pasado.

    Varios miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica chilena están acusados de haber ignorado o encubierto los abusos del cura chileno Fernando Karadima en entre 1980 y 1990.

    En un comunicado aparecido en la web de la archidiócesis de Puerto Montt, el obispo Cristián Caro, hasta hoy arzobispo de la citada diócesis, dice que presentó la renuncia en febrero de 2018 “por por razones de límite de edad”.

    También dice que acepta con fe “la decisión del Pastor universal, la cual llega en un momento crítico de la Iglesia en Chile, por la pérdida de la fuerza profética de la evangelización y la “cultura del abuso y el encubrimiento” (palabras del Papa) que ha causado daños a muchas personas y ha debilitado la credibilidad de la Iglesia”.

    Obispo Juan Barros

    Luego de su viaje a Chile, el Papa Francisco encargó un informe a dos expertos – el español Jordi Bertomeu, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta-, quienes entrevistaron a las víctimas y a todos los obispos.

    El Sumo Pontífice recibió a principios de mayo en el Vaticano a tres víctimas del padre Karadima, reconocido culpable en 2011 por un tribunal de la Santa Sede de haber cometido actos de pedofilia en los años 1980 y 1990.

    Uno de los entrevistados fue Juan Carlos Cruz, funcionario de una multinacional estadounidense, quien detalló que el obispo Juan Barros se encontraba a su lado cuando Karadima abusaba de él.

    Poco después de escuchar la respuesta de Francisco —“tráiganme pruebas”, dijo—, respondió en Twitter: “Como si uno hubiese podido sacarse una selfie mientras Karadima me abusaba con Juan Barros parado al lado viéndolo todo”.

    Después de una profunda investigación y decenas de entrevistas para la redacción del informe final, el Pontífice pidió perdón a las víctimas. “En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”, señaló Francisco.

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