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    Durante la jornada del miércoles los menores residentes en la Comunidad Mapuche Autónoma de Temucuicui fueron atacados mientras se encontraban en la Escuela G-816 por Fuerzas Especiales de Carabineros, quienes lanzaron gases lacrimógenos en el marco de un supuesto allanamiento.

    Debido al irracional acto, 56 niños, 46 lactantes y casi 70 personas –fuera de los habitantes del territorio- sufrieron intoxicaciones y otros malestares, que de no mediar el trabajo de una ronda médica que afortunadamente se encontraba en el lugar y el CESFAM de Ercilla, podrían haber desembocado en graves consecuencias.

    “Entraron carros blindados por todos lados, la comunidad fue cercada completamente, nadie podía entrar ni salir. Carabineros no tenía idea dónde venían, andaban sumamente extraviados. Se amotinaron -como siempre lo hacen- para luego atemorizar a los niños en la escuela. Esto no fue un allanamiento. Es una provocación preparada para intimidar a la gente”, denunció el Werkén Mijael Carbone Queipul en conversación con El Ciudadano.

    Disparos y gases

    Los ánimos en territorio mapuche no estaban buenos. Pocos días antes habían sido asesinados dos jóvenes en la comuna de Los Sauces. Organizaciones ligadas a la gente de la tierra denunciaban la inexplicable presencia de buses y vehículos blindados en las afueras de las casas de dirigentes. En la Comunidad Autónoma de Temucuicui estaban los doctores y auxiliares de un operativo médico enviado por la Municipalidad de Ercilla, profesores y educadoras parvularias del colegio, y personal externo abocado a la construcción de mejoras en la escuela.

    Mijael Carbone

    De un momento a otro, el “allanamiento”. Nadie se entrevista con nadie, no hay tiempo para nada. “Aquí corres, te refugias, intentas defenderte o recibes la golpiza de parte de Carabineros”, señala otro miembro de la comunidad. “La gente buscó donde esconderse, un lugar seguro. Muchos se metieron dentro del mismo establecimiento”, complementa un joven representante del pueblo originario.

    Por suerte no pasó nada más allá del gas. Superada la preocupación por el estado de los niños y ancianos que se encontraban en el lugar, se buscó la forma de comunicar. Videos y audios comenzaron rápidamente a viralizarse. Pero más allá de la difusión, no queda mucho por hacer.

    “Siempre hemos querido hablar, tenemos voluntad de diálogo. Hemos interpuesto varios recursos, que han sido favorables a la comunidad. Pero esto sigue ocurriendo. ¿Qué más tenemos que hacer?”, se pregunta Mijael Carbone, y agrega: “A nosotros nos allanan, nos violentan, pero aquí no ocurre nada”.

    El Werkén profundiza en su denuncia planteando que “acá hay un Estado, un Gobierno que legisla para proteger las grandes inversiones en territorio mapuche. Somos la piedra de tope para seguir destruyendo el territorio. Ese es el tema. Como Temucuicui y otras comunidades que están en procesos reivindicativos y de control territorial, somos un obstáculo para estas grandes inversiones”.

    Desde la institucionalidad no hubo referencias al hecho. Sólo el senador Alejandro Navarro (País) aprovechó de denunciar el hecho durante la sesión Nº23 de la legislatura. Mientras, Carabineros sigue apostado en la localidad de Pailahueque, en lo que alguna vez fue un liceo intercultural mapuche -donde estudiaron los mártires Alex Lemún y Luis Marileo- y que hoy es una base del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE).

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