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  • Como en la primera línea del famoso drama de William Shakespeare, cuyo personaje principal, Hamlet, dice “ser o no ser”, a la coalición de partidos de la derecha venezolana le toca, una vez más, decidir su participación en unas elecciones, en esta oportunidad, las presidenciales convocadas para el próximo 22 de abril.

    Uno de los integrantes de esa alianza, Henri Ramos Allup, el Secretario General de Acción Democrática (AD), uno de los “presidenciables”, declaró en un programa de una televisora de ese país, que este fin de semana la coalición de partidos opositores decidirían finalmente si participan o no en el proceso electoral.

    Allup comentó que “es necesario que la oposición fije una posición de manera unida acerca de concurrir o no al evento electoral. Ningún candidato opositor debería postularse a las presidenciales fuera de la unidad”, dijo el opositor venezolano, publicó el diario derechista El Nacional.

    Afirmó que en caso de que los partidos opositores decidan acudir al evento electoral, AD aceptará la decisión de la mayoría. “O vamos todos juntos sea para participar con un solo candidato o, todos juntos decimos que no están planteadas las condiciones y no podemos participar”, aseveró Allup.

     No sería la primera vez que la alianza de partidos adversos a la revolución bolivariana, dejan de acudir a un proceso electoral.

    En el 2005 estas organizaciones partidistas se retiraron del proceso de votación, en el que se eligió a los diputados de la Asamblea Nacional (AN), máxima instancia del Poder Legislativo venezolano.

    Los partidos opositores se retiraron alegando “falta de confianza” en el árbitro electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE), y el partido de la revolución bolivariana en ese momento, el MVR, Movimiento Quinta República, la organización que lideraba Hugo Chávez, ganó los 165 escaños.

    Los dirigentes de partidos de derecha, también sus analistas, consideraron que fue un error político retirarse de aquel evento electoral.

     Golpearse con la misma piedra

    En las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) del 30 de julio del 2017, en el que se eligieron 545 parlamentarios, encargados de redactar una nueva Constitución Nacional, la oposición tampoco participó.

    Esas elecciones se dieron en un contexto de gran violencia política, actos terroristas sin precedentes en la historia de ese país, que dejó como saldo más de 130 fallecidos y decenas de heridos, en los tres meses que duró este escenario de ensañamiento alentado por opositores y desde el exterior.

    Además, hubo ataques a instituciones públicas y viviendas de personas vinculadas con el chavismo, saqueos a comercios, cierres permanentes de sectores residenciales y vías de algunas ciudades del país.

    En medio este escenario se realizaron esos comicios, en los que votaron más de 8 millones de venezolanos, el 41,53% del padrón electoral, la mayoría a favor de la constituyente.

    En esta oportunidad a la oposición le corresponde decidir, una vez más, si participa o no en el evento electoral, que ellos mismos solicitaron en la mesa de diálogo que se abrió en Santo Domingo, de la que finalmente también se retiraron.

     

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