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    Mirada a fondo a conflictos socioambientales de Pascua Lama, Pelambres,Celco y las Represas de Aysén



    Muchas veces, la discusión es un diálogo de sordos. Porque en el fondo, en Pascua Lama, Pelambres y Celco hay visiones distintas sobre cómo construir sociedad. Una basada en el modelo de desarrollo actual, donde todo es cuantificable en dinero y donde el crecimiento económico es un fin en sí mismo. Otra, donde se estima que el fin es mejorar la calidad de vida de la gente, para lo cual hay varias líneas de acción, una de ellas la económica.
    Este último punto es cuestionado por Sara Larraín, quien explica: “Varios estudios actuales y enfoques señalan que no necesariamente el crecimiento económico es un medio para mejorar la calidad de vida, depende de cuánto recupera el Estado de ese crecimiento económico logrado en base a sus recursos naturales, en qué áreas se distribuye, si es capaz de soportar la economía nacional o simplemente se convierte en un vaciamiento de recursos naturales que es insustentable en el mediano y en el largo plazo”, llegándose hoy a hablar de mercados imperfectos que han sido mantenidos internalizando las ganancias en los privados y externalizando los costos en la sociedad.
    Un caso de cómo no se ponen de acuerdo sobre la visión común es en Valdivia. Para algunos la gran oportunidad es la industrialización. “Éste era el proyecto que faltaba. 10 mil 184 trabajadores en dependencia directa de Celulosa Arauco (Celco) y Valdivia”, dice Hugo Ceballos, representante de los forestales que prestan servicios a la firma del sucumbido Anacleto Angelini. Se organizaron espontáneamente cuando el año 2005 se vio la posibilidad del cierre de la fábrica, realizando tres manifestaciones donde llevaron a más de 12 mil personas, todas vinculadas a los servicios prestados a las empresas.
    Pero en términos de impacto laboral local hay dudas, considerando que la compañía se alzó como la gran solución para terminar con la cesantía de la comuna de San José de la Mariquina (donde se emplaza), esperanza no cumplida a la luz del clamor de las autoridades locales cuando la Presidenta Michelle Bachelet firmó el decreto de creación de la Región de Los Ríos: “Mariquina quiere derrotar el desempleo”, dijo la prensa.
    Para otros el tema de fondo es mejorar la calidad de vida de la gente. Ximena Rosales, vocera de Acción por los Cisnes explica: “Acá está involucrado el bien común. Porque cuánto tiene de duración una planta de celulosa, ¿20 años?
    O sea, con todo el impacto que tienen asociadas
    las plantaciones exóticas para los suelos, los cursos de aguas, etc. Acá estamos hablando de algo de muy corto plazo en términos de desarrollo. El terremoto nos quiso decir algo, cambio de giro… uno ve Valdivia y es una ciudad bonita, y sabe que tiene otras posibilidades, no de las chimeneas humeando”.

    MEDIOAMBIENTE ES TODO!

    La discusión que hay detrás de todos estos conflictos, que generan posturas viscerales, se relaciona con el tipo de sociedad que queremos construir. Aunque el origen puede verse en la defensa del mundo natural, en ellos hay mucho más que pajaritos más, pajaritos menos, como muchas veces consignan los medios. Muy pocos de los entrevistados se consideran ambientalistas aunque reconocen que les preocupa la naturaleza, fundamentalmente por su efecto en el mundo social. El propio SEIA señala claramente que medioambiente es “el sistema global constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza física, química o biológica, socioculturales y sus interacciones, en permanente modificación por la acción humana o natural y que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus múltiples manifestaciones”. En el fondo, todo. Pero difícil ha sido incorporar la variable humana en las evaluaciones, que es en la práctica la más compleja de medir, por lo interpretable de las ciencias sociales. Incluso hace algunos años la Conama debió editar una “Guía de Criterios para la Evaluación de la Alteración Significativa de los Sistemas de Vida y Costumbres de Grupos Humanos”, en el SEIA para dar luces sobre el tema.

    FREI Y ROMANO

    También, varios de los consultados hablaron de cambiar el sistema económico. En Pascua Lama, en El Mauro, en Celco se siente que es el modelo de desarrollo el que genera los problemas. Una vez más, se confunden los fines con los medios. “Esto no es anti-empresa. Conozco empresas que lo hacen bien, como algunas forestales. Independiente que me gusten o no las plantaciones forestales hay empresas que hacen plantaciones y que dentro del contexto chileno están a años luz de Arauco”, manifiesta Claudia Sepúlveda, vocera de Acción por los Cisnes.
    Para otros, hay que progresar. “Sin duda la empresa privada es el motor del desarrollo del país, y el 80 por ciento del empleo lo genera el sector privado. Y lo que nosotros estamos haciendo aportando más de 35 mil empleos a nivel nacional y en Valdivia unos 5 mil puestos de trabajo, genera un desarrollo súper importante”, señala el gerente de asuntos públicos de la fábrica Valdivia de Celco, Angelo Romano.
    Hace poco Eduardo Frei, hoy presidente del Senado, lo dio a entender claramente, resumiendo esta visión: “El interés superior del país nos exige aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestra disposición para proveernos de energía bajo el estricto cumplimiento de nuestra normativa ambiental. El agua es una de ellas y por lo tanto, actuemos en consecuencia y no sigamos poniendo obstáculos a las inversiones y superemos la cultura del no dejar hacer”.

    El mercado, el mercado. A veces hablamos de éste como si fuera un sistema impuesto, un dogma, inmodificable, en circunstancias que está compuesto por seres humanos. Por eso, en el mundo hay mercados y mercados. Es la sociedad que estamos construyendo. Para algunos el consumo, la producción, los negocios, son actos amorales, neutros. Para otros, son morales, tienen que ver con seres humanos y deben relacionarse con su ética. Sólo así podremos avanzar. Ése es el dilema hoy.

    RESERVA DE VIDA

    Regreso a Aysén, donde vivo y territorio en el cual la guerra por el agua se está iniciando, aunque desde siempre ha estado latente. Leo en El Mercurio del 7 de mayo de 1977: “ENERGÍA. Expertos franceses emitieron informe sobre las posibilidades energéticas de la región de Aysén, sobre todo con centrales hidroeléctricas en los ríos Baker, Pascua y Bravo”. Voy más atrás y hojeo La Prensa de Santiago en 1972: “La opinión pública local está empeñada en defender hasta las últimas consecuencias el territorio del Baker, donde se encuentra el 50 % de la potencialidad hidroeléctrica del país, según estudio de Endesa (…) Echeverría Blanco (alcalde de Coyhaique) informa que existen posibilidades de instalar en Aysén una industria de aluminio que produciría ese metal para el mercado latinoamericano, daría trabajo permanente a miles en la construcción de las obras vitales para esa zona tan apartada”.
    A pesar de la instalación masiva de salmoneras en el litoral, un proceso de deforestación masivo por los incendios ocasionados durante la primera mitad del siglo XX, nunca este territorio patagónico (reconocido mundialmente por su alto valor en términos de biodiversidad) se había visto amenazado por megaproyectos que pretenden su industrialización a gran escala. Cuatro represas en los ríos Baker y Pascua (HidroAysén) , tres en los alrededores del fiordo Aysén (Energía Austral) más una que planea AES Gener gracias a sus derechos en el río Chacabuco, y una serie de solicitudes que buscan aprovechar los caudales hídricos de la región en todo su potencial. Más de 8.340 MW según los últimos estudios, incluidas la tramitación actual de solicitudes de AES Gener en las cuencas del río Palena (y también Endesa), Cisnes, Aysén, Baker, Pascua y Bravo. Como dicen los críticos, una idea espeluznante. Peter Hartmann, director de CODEFF lo explica: “Aysén desde hace muchos años tiene asociado el concepto de reserva de vida y todos los esfuerzos del Gobierno, del sector privado, de la ciudadanía, han sido dirigidos a concretar esta visión. Y obviamente convertir a la región en la despensa energética no es coherente con ella, como nada tienen de naturales las represas y las líneas de alta tensión”.
    Para Rodrigo Weisner no hay cuestionamiento sobre la validez del acaparamiento de las empresas: “Si fue legítimo o no que gran parte de los caudales quedaran en manos de empresas eléctricas, como el caso de Aysén, es un juicio de valor. Hay que tener claro que la mayor obtención de aprovechamientos de agua fue de Endesa pero también están otras empresas como AES Gener o Alumysa (…) En fin, varias obtuvieron sus derechos de acuerdo a las normas que establecía el Código de Aguas, por lo tanto desde el punto de vista de la legitimidad de la jurisdicción no hay ninguna duda”. Pregunta de fondo: ¿Es legítima –no así legal- una norma promulgada en Dictadura, sin ejercicio de soberanía popular?
    En un Cochrane que no tiene potestad sobre sus aguas, se han acostumbrado a las parkas azules de los trabajadores de Endesa y las empresas contratistas que realizan los estudios. Ampliación de construcciones como el Hotel Wellman, movimiento comercial y turístico, además de contratación de pobladores en los trabajos, forman parte de los impactos positivos palpables de la activación económica. Pero tanto su actuar como
    el de las consultoras y universidades contratadas para los estudios no ha estado exento de críticas. Como la entrega de cuadernos universitarios, imagen corporativa mediante, por parte de Endesa a niños y jóvenes de enseñanza básica y media de la escuela y el liceo local. Para los críticos este hecho, que fue patrocinado por el alcalde Christian Núñez, es una forma de querer ganar conciencias mediante prácticas poco éticas. El edil opina: “Económicamente hablando las represas podrían traer grandes beneficios”, como ha reconocido en la prensa, apuntando fundamentalmente al mejoramiento del empleo y la infraestructura.
    El sistema político está dividido. Núñez y su colega de O’Higgins, José Fica, quieren aprovechar la oportunidad de beneficios económicos para sus comunas, en tanto que Bernardo López, de Tortelestá a la espera y se muestra crítico. El alcalde Luperciano Muñoz, de la comuna de Chile Chico, y que se ubica en la cabecera de la cuenca del Baker ya expresó su completo rechazo a estos proyectos, con el apoyo del concejo municipal.

    ESPÍRITU DE LA PATAGONIA

    Llego a Cochrane.
    Marco Antonio Díaz lidera la Agrupación de Defensores del Espíritu de la Patagonia, que cuenta con el respaldo de más de 500 personas. “Se están realizando proyectos, grandes cosas y la gente no está informada y tienen derecho a opinar, más aún hoy que todos consideran que son proyectos negativos para Cochrane. El perjuicio mayor es creer en este asunto, le estamos informando a la gente que no crea porque se vería afectado el turismo, la calidad de vida… (En Ralco) no se ven personas felices, alegres, todo lo contrario se ve mucha tristeza, melancolía, por la confianza que ellos (Endesa) generaron y todos están arrepentidos y por supuesto no queremos que eso ocurra en la Patagonia”, señala al regresar de un viaje por Alto Bío Bío.
    Volvamos al agua. La historia de cómo se fueron entregando los derechos de agua en esta zona es paradigmática. Y en la región la califican como un proceso viciado, porque más allá de las necesidades energéticas de Chile (“o de la gran minería como lo reconocieron ejecutivos de Endesa en su primera reunión en Coyhaique” dicen en las organizaciones) la aplicación del Código de Aguas fue nefasta para Chile y particularmente para Aysén.
    La cara chilena visible del proyecto HidroAysén es Bernardo Matte, presidente del directorio de Colbún. Reconocido por su sensibilidad especial con el mundo natural, no le entran balas con el proyecto en Aysén. “Me duele hacer una represa en el Baker, pero soy realista y quiero hacerlo de la mejor forma posible y si no lo hago yo lo hará otra empresa”, dijo a la prensa.
    La ciudadanía en la zona se ha organizado pero irremediablemente choca con las mismas murallas que en Pascua Lama, El Mauro, Celco. Una legislación que ve el agua como un recurso económico y no como el sustento de biodiversidad y comunidades, desiguales condiciones para la participación a la luz de los recursos que maneja la empresa y un modelo de desarrollo (sustentado por los medios de comunicación, la educación, el Gobierno) que potencia el individualismo, lo no colectivo, y donde todo tiene su precio. Decir lo contrario es ser ecoterrorista, fundamentalista ambiental y, lo más suave, verde e ingenuo.
    “Además, debemos luchar contra el fatalismo instalado, en el cual la gente dice que está en desacuerdo pero que estas represas se van a hacer igual. El sistema económico socavó en ciertas personas sus ganas de participar, de luchar por el tipo de sociedad en la que quieren vivir ellos y sus hijos. Contra eso también estamos luchando”, dice Hartmann.
    Hernán Salazar, gerente general de Hidroaysén, no cree que hoy existan problemas con las comunidades. “En Aysén actualmente no hay conflictos”, responde en una reunión durante la visita de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, precisamente para conocer los proyectos.
    La frase “en el futuro las guerras serán por el agua” hoy no tiene sentido. En cada rincón de
    Chile (y también en Latinoamérica) se están dando pequeñas y grandes batallas donde se replican esquemas, patrones, matices más, matices menos, siempre con las mismas razones de fondo.
    Es aquí donde a pesar de lo complejo, a pesar de lo difícil, para muchos siguen resonando las palabras que el cineasta argentino Fernando Birri lanzara ante un auditorio universitario en Buenos Aires, anécdota recordada por Eduardo Galeano en el Foro Social Mundial de Porto Alegre de 2005: “La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: Para caminar, que en el fondo es avanzar”.
    Los empeños no son neutros. Tampoco la ciencia ni la técnica. Aunque nunca se pueda terminar con la pobreza, nunca se desbanque la injusticia, nunca se venza la inequidad, el odio, la violencia -como ejemplos de un consenso al que todos queremos avanzar- eso no es justificación alguna para sentarse a la orilla del camino sin hacer nada.
    Este reportaje es simplemente parte de ello.

    Patricio Segura

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