Desde la semana pasada hasta la quincena de agosto 20 fotos de 8 creadores se alojarán en la sede del Instituto Arcos de Viña del Mar para invitar a una reflexión con garantía de verosimilitud gracias a la fotografía periodística.

La calle Viana 177 recibirá una exposición que no apela al ego de los fotógrafos sino al compromiso personal de entregar un mensaje con exactitud en torno a la verdad, demostrando que la responsabilidad social puede ser una actitud frente a la vida, sin cuestionamientos.

Gracias a la propuesta, se intenta entregar una realidad lo más veraz posible- sin intervención fotográfica- la cual se puede manipular de acuerdo a los mensajes que se quiera dar con ellas. El espectador puede ir cambiando absolutamente el sentido, transmutando la veracidad incluso del mismo autor. He allí el truco: como la foto es un espacio potente, poderoso y maravilloso pero hay que hacerse cargo cuando se vincula con ella a través de las redes sociales. Por ello, el interés de los gestores de la iniciativa es proponer un instante de comunicación, amparado en el anonimato.

El ejercicio es simple. Se debe leer una imagen al comienzo de la muestra con un lector de códigos QR, para luego abrir un sencillo formulario que contiene las mismas 20 fotos con 3 alternativas de descripción: una de ellas es lo que el reportero vio cuando hizo la foto, las otras son posibilidades que podrían ser. Y como el arte es democrático -todos somos artistas y animales curiosos- es un deber detenerse y pensar acerca del impacto de nuestro quehacer.

“Los temas son urgentes, las imágenes se paran con una postura política y tienen una opinión respecto a problemáticas sociales. Es allí cuando el arte hace lo que tiene que hacer”, señala Daniela Bertolini, coordinadora de carrera de la escuela de fotografía. “Cuestionarnos a nosotros mismos como espectadores y reflexionar sobre lo que consumimos visualmente es el motivo de la exposición”, afirma.

De esta forma, Anderson Azúa, Francisco Castro, Sebastián Cisternas, Rodrigo Garrido, Tomás Fernández, Felipe Madrid, Dedvi Misenne y César Pincheira pretenden cuestionarnos sobre cómo la manipulación deliberada ha conseguido un control social, persuadido la interpretación del espectador e instalado un comportamiento hipnótico. Cuestionar la ética y la responsabilidad de la labor del fotógrafo periodístico es un factor colateral que tiene como objetivo visibilizar cómo las plataformas sociales y el impacto de las imágenes digitales que circulan en internet han logrado viralizar mentiras, instalando el engaño y la confusión en el espectador.

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