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    Trabajar en pro de la paz mundial no está dentro de los planes de Estados Unidos. Menos ahora que el presidente Donald Trump ve enemigos en todas partes y actúa contra ellos.

    Por un lado, libra una guerra comercial contra China, por el otro aupa un golpe de Estado en Venezuela y, para colmo, apunta a desbaratar la delicada calma en cuestiones nucleares con Rusia.

    La amenaza estaba en el aire desde octubre de 2018 y este viernes el secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó que el país suspenderá sus obligaciones del tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por su sigla en inglés) que mantiene con Moscú, a partir del sábado 2 de febrero.

    Aunque dijo que Washington “mantiene su disposición a iniciar negociaciones con Rusia sobre control de armas”, el escenario es complejo.

    Mike Pompeo anunció el plazo de seis meses. Foto: Web.

    Estados Unidos comenzará el proceso para retirarse (…), que será completado en seis meses, a menos que Rusia vuelva a cumplirlo destruyendo todos los misiles, lanzamisiles y equipos vinculados que lo violan”, reafirmó Trump mediante un comunicado.

    El Mandatario agregó que avanzarán en el desarrollo de sus “propias opciones de respuesta militar” y trabajarán con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otros aliados y socios para “negarle a Rusia cualquier ventaja que obtenga por su conducta ilegal”. Es decir, lanzó un ataque frontal contra el Kremlin.

    No hay que ahondar mucho para entender la importancia del pacto que Trump se aventura a abandonar. Lo firmaron, el 7 de diciembre de 1987, el presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y su homólogo norteamericano, Ronald Reagan, para ayudar a poner fin a la Guerra Fría y prohibió todos los misiles nucleares y no nucleares de corto y mediano alcance.

    El acuerdo se firmó en diciembre de 1987. Foto: White House Photographic Office.

    “Es un momento muy triste para la seguridad internacional. En Washington, muchos se preguntan cuáles son los beneficios que puede obtener de eso Estados Unidos, siendo conscientes de que, obviamente, estamos avanzando hacia más inestabilidad, teniendo en cuenta su salida del PAIC (Plan de Acción Conjunto y Completo)”, explicó a Sputnik el portavoz de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, Jean-Marie Collin.

    La respuesta de Moscú deja claro que lo que está por venir son más tensiones entre ambos países.

    “Si la Casa Blanca toma una decisión definitiva y abandona el INF, entonces Moscú se reserva el derecho a reaccionar en consecuencia y a tomar medidas de respuesta. Y no hay duda alguna de que así lo haremos”, dijo la portavoz de Exteriores, María Zajárova.

    Agregó que la administración de Trump no ha sido capaz “de presentar ninguna prueba, aparte de algunos tuits, sobre cómo tuvo lugar la violación” al tratado por parte de Moscú. “Ni una sola prueba, ni una sola imagen de satélite”, reiteró.

    “Esta partida ya está terminada. Los estadounidenses, por supuesto, desecharán finalmente el tratado. De esa forma, asestarán un revés brutal al todavía vigente sistema de control de armamento y a la no proliferación de armas de destrucción masiva“, sentenció el viceministro de Exteriores y negociador ruso, Serguéi Riabkov.

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