El Tribunal de Derechos Humanos emitió una condena sobre España por los malos tratos policiales que recibieron Igor Portu y Mattin Sarasola, miembros de ETA y autores del atentado contra la terminal 4 del aeropuerto de Barajas en 2006. En esa ocasión perdieron la vida dos personas.

Desde Estrasburgo, sede del tribunal, sostienen que España vulneró el artículo 3 de la Convención Europea de Libertades Fundamentales, en el cual se prohíbe la tortura. Esto debido a que no estimó la denuncia hecha por los condenados, al ser detenidos por la Guardia Civil en 2008.

El organismo europeo considera que existió “trato inhumano y degradante” en contra de Portu y Sarasola, pero no puede considerarse tortura a falta de pruebas suficientes. Además de ello, ambos “etarras” no alegaron consecuencias a largo plazo de esas lesiones.

La sentencia en contra de España se refiere a la lesiones sufridas, pero también repasan todo el procedimiento del caso. El Estado español deberá pagar 30 mil y 20 mil euros, respectivamente, a modo de indemnización por daños morales.

Este es un hecho que no deja de llamar la atención, ya que independiente de la gravedad del delito cometido por Sarasola y Portu y el peso de una condena de 1.040 años de cárcel , el tribunal europeo mantiene su posición respecto al respeto y protección de los detenidos.

Podría convertirse este en un punto de referencia para los procedimientos policiales y el respeto a los derechos humanos, mientras vemos en Chile, por ejemplo, la exposición injustificada de detenidos por parte de la policía.

Las agresiones a los miembros de ETA ocurrieron luego de su detención el 6 de enero de 2008. En esa ocasión, tras ser aprehendidos, fueron llevados a una pista forestal, donde cuatro guardias civiles, parte del Grupo de Acción Rápida, insultaron, amenazaron y golpearon a los detenidos.

 El Ciudadano

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