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    Río Bueno.- Nuestra comuna ha ido experimentando cambios notables en diversos ámbitos, producto del “desarrollo sin equidad” propio del sistema económico que hoy -y desde hace 32 años-, se aplica en Chile. Y la tendencia al incremento de los cesantes y marginados, de la pobreza y la delincuencia es, también, notable aquí como en el resto del país, aunque paralelamente se hagan esfuerzos por minimizar o “invisibilizar” estos aspectos.
    Entrando en materia, una “evolución” (de signo negativo) es la que se aprecia entre algunos grupos de jóvenes que, del alcohol y la marihuana, han pasado al consumo de drogas mucho más destructivas, como la cocaína, en los sectores más pudientes y la pasta base, entre los más pobres. De la coca se sabe hace ya tiempo y hemos tenido en la ciudad connotados traficantes que han actuado -y aún lo hacen- a vista y paciencia de todos. Lo nuevo –y preocupante- es la llegada en forma más sistemática de la pasta base que, como se sabe, es un residuo de la elaboración de cocaína con elementos muy tóxicos, como ácido sulfúrico y parafina, entre otros.


    Los mundos de la Plaza “21”
    La plaza 21 de mayo es para algunos la más bonita de las (dos) que posee Río Bueno. Y paseo obligado para los niños, que acuden entusiasmados a los juegos infantiles que se instalaron hace unos años allí (y que –tema aparte- ya requieren de una urgente restauración). En este tiempo, cuando mejora nuestro clima, es característico ver a familias, parejas y paseantes disfrutando de la sombra y belleza de esta antigua plaza, con sus grandes araucarias, variedad de árboles nativos, su sencilla pileta, todo resguardado por el siempre atento busto de Arturo Prat y sus cañones. Pero el héroe de la Esmeralda no trabaja horas extras. Llegada la noche, el escenario se modifica drásticamente. Niños, parejas y familias abandonan rápidamente el lugar y comienzan a llegar los siguientes actores: grupos de jóvenes que se juntan a conversar, pololear, tomarse un “copete”…y otros menos inofensivos, que ya tienen a su haber una serie de agresiones y robos a transeúntes desprevenidos. Entre ellos, aparecen también los nuevos “consumidores” para fumarse un “mono” o un “marciano” (el primero es pasta mezclada con tabaco; el segundo, con marihuana). Obviamente no es fácil acercarse a ellos, menos aún en calidad de periodistas. Pero vencidos –o aplazados- los mutuos temores, el Carlitos (nombre que inventa para la ocasión) nos dice: “Na, puh. Aquí nos juntamos pa relajarnos y compartir una ‘bazuka’ (pasta base). Es que es rica y más bacán que la yerba. Altiro te deja terrible’e loco.”. La pasta es un polvo granuloso, blanquecino o amarillento, que se vende en ”papelillos”. Existen distintos tipos: “palo de rosa”, “blanca” y “café”. Carlitos dice que la compran en La Unión o que “de repente vienen locos de otros lados, que ya nos conocen. Si les asegurai una buena venta, se pegan el pique. No, puh, no sé cómo ubicarlos…O a lo mejor sé, puh, pero no pasa na’ con la prensa”- se ríe. No queda del todo claro si existe microtráfico en la ciudad. Según nuestro amigo, es poca la pasta que se ve en Río Bueno. Pero ya hay “locos pegaos (adictos) que transmiten en esa pura onda”. Consultado al respecto, el jefe de Investigaciones de La Unión, subprefecto Carlos Camino, señaló que su unidad no tiene como función específica el combate al narcotráfico, labor que corresponde a la Brigada Antinarcóticos de Valdivia. Agregó que en la labor que desarrollan, no han encontrado evidencias de microtráfico ni de consumo habitual de esta droga en Río Bueno. Sin embargo, recientemente la policía civil unionina colaboró en un decomiso realizado por los efectivos valdivianos en el cruce Los Tambores, requisando una camioneta con cocaína y pasta base destinada a la venta entre consumidores de esta ciudad y de La Unión.
    La aparición del alcaloide en nuestras comunas resulta especialmente preocupante. La pasta base produce daño irreversible en el cerebro, es muy adictiva y tiene un efecto breve, seguido de un estado de intensa angustia que exige a sus consumidores adquirir nuevas dosis con gran frecuencia. Llega un momento en que son capaces de vender todo o de las acciones más desesperadas para juntar las “monedas” necesarias. Si bien en Chile, el consumo de pasta base alcanza a cerca del tres por ciento de la población mayor de 12 años (unas 200 mil personas), la estadística no nos sirve de gran consuelo si en Río Bueno ya tenemos jóvenes consumiendo esta basura, cuyos dañinos efectos se dejan sentir rápidamente tanto entre quienes la consumen, como en el conjunto de la comunidad.

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