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    La explosión de una tubería dañada en un gasoducto ha dejado más de 15 personas calcinadas en el estado de Abia, sureste de Nigeria, hecho acaecido el pasado 12 de octubre, informó el Gobierno estatal

    El suceso ocurrido en la ciudad industrial de Aba, se cree que fue ocasionado por un grupo de presuntos saqueadores que estaban tratando de robar gasolina, según la prensa local.

    Este oleoducto que se usaba para transportar productos derivados del petróleo, conecta las refinerías de Port Harcourt – principal centro de producción de Nigeria en el delta del río Níger- con la urbe de Aba.

    Viviendas también quedaron destruidas

    Muchas de las víctimas mortales sufrieron grave quemaduras quedando irreconocibles, mientras que los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.

    Edificios y viviendas en las comunidades de Umuaduru y Umuimo también quedaron destruidas con la fuerte explosión.

    Las explosiones de gasoductos ocurren con frecuencia en Nigeria, principal productor de petróleo de África y el quinto exportador mundial de la OPEP, con pérdida de vidas y de bienes materiales.

    Miles de personas han muerto a lo largo de los años, principalmente en la región del delta del Níger y en los alrededores de Lagos, la capital comercial del país.

    Los robos de carburante son habituales también son frecuentes los accidentes.

    En el delta del río Níger, grupos armados sabotean regularmente las plantas petrolíferas y secuestran a sus trabajadores, para exigir al Ejecutivo una redistribución más equitativa de los beneficios obtenidos de esta zona rica en yacimientos de crudo. Pero, sus peticiones son rechazadas.

    Los robos de carburante son habituales, al igual que son frecuentes los accidentes. El más grave hasta ahora ocurrió en octubre de 1998, en Jesse, en el Estado del Delta, a unos 300 kilómetros al sureste de Lagos. Murieron cerca de 500 personas, pero pudieron ser más, pues nunca hubo una lista oficial de fallecidos.

    Estos robos son producto del hambre. Las personas que no poseen una fuente de ingreso y que están en este estado, prefiere asumir el riesgo, antes que quedarse en casa. Esto es una actitud desesperada para poder subsistir.

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