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    El ex mandatario DC relató- en entrevista exclusiva para El Ciudadano-, cómo vivió hace 18 años el triunfo del No, y los entretelones de la noche más corta de la dilatada dictadura.


    patricio aylwin
    El 5 de octubre de 1988 el país despertó temprano. Los ojos del mundo estaban puestos en Chile y la expectación periodística era enorme. Sin duda, ese era el día más importante para quienes creían en el retorno a la democracia. Se enfrentaban en las urnas, la Concertación de Partidos por la Democracia y la derecha pinochetista.
    Aquella fecha histórica para los demócratas, es recordada en esta edición de El Ciudadano, por uno de los actores principales de aquel momento, Patricio Aylwin; el mismo que un año más tarde se trasformaría en el primer presidente de Chile post –dictadura. En entrevista exclusiva, el ex presidente nos cuenta su visión de aquel día y opina respecto a los temas de contingencia.

    -¿Qué recuerda de ese día 5 de octubre del 1988?
    -Fue una fecha, diría histórica, porque en definitiva con la decisión de los chilenos de decir que no a la prolongación del régimen del general Pinochet, se abrió el camino del retorno a la democracia. La verdad, el país a comienzos de la década del 70 y fines de los 80’s estaba muy dividido y con mucha tensión; y algunos sostuvimos, yo concretamente, que la lucha contra la dictadura tenía que realizarse dentro del marco del derecho, por la vía democrática. Podría parecer una paradoja pero resultó cierto, la dictadura contemplaba en su constitución un plebiscito que se efectuó el 88 y en ese plebiscito recuerdo que dije, si se inscriben seis millones de chilenos va a ganar el No, y se inscribieron siete millones y ganó holgadamente. Eso abrió el camino para el retorno a la democracia sin sangre, sin violencia.

    -¿A qué ahora supo usted que la opción No, ganó? Porque la mayoría nos enteramos bien avanzada la madrugada, al parecer se intentó desconocer el triunfo esa noche.

    -Yo diría que a las 8 de la noche ya teníamos claro que el No ganaba. Lo malo es que el gobierno no lo reconocía, que las informaciones sobre cómputos que daba el gobierno, todavía cerca de media noche, no tenían nada que ver con lo que nosotros teníamos contabilizado y dábamos por seguro; eso nos causó gran preocupación. Recuerdo que fui a las doce de la noche a un programa de televisión con Sergio Onofre Jarpa, y cuando llegué al canal y pasé a la sala de maquillaje donde él estaba, se paró y me dijo, te felicito ganaron. Yo le dije, espero que lo repitas ante las cámaras y efectivamente, ante las cámaras él expresó que de acuerdo a los cómputos que ellos tenían había ganado el No.

    -Mucho se ha especulado que Pinochet quería esa noche sacar soldados a las calles y desconocer los resultados del plebiscito.
    -Así se ha dicho y no cabe duda que tiene que haber habido, al interior del gobierno, un periodo de duda o de vacilación; puesto que los opositores sabíamos que habíamos ganado y el gobierno sólo lo vino a reconocer después de la una de la madrugada. Todo indica que hubo resistencia a reconocer lo que había ocurrido.

    -Otra de las cosas que se especula es que, Pinochet o los militares, impusieron sus condiciones a la Concertación, para lograr su impunidad.
    -Absolutamente falso, nosotros no hemos pactado nada. La constitución vigente establecía que después del plebiscito, si ganaba el No, tendría que haber una elección presidencial un año después y así se hizo. Hubo elección presidencial en diciembre del año siguiente. La Concertación pidió que se hiciera una reforma constitucional y el gobierno aceptó parte de nuestras peticiones, negociamos con representantes del gobierno, pero también negociamos con representantes de Renovación Nacional; y este partido estuvo de acuerdo en ir mucho más lejos de lo que logramos obtener del gobierno. Pero en agosto de 1989 se plebiscitó una reforma constitucional, que fue convenida entre el gobierno con la Concertación; y después se convocó a la elección presidencial.

    -¿Le hubiera gustado que Pinochet hubiera renunciado cuando usted asumió la presidencia?

    -Bueno, en su momento, antes de asumir y después de elegido; yo le pedí que dejara la comandancia en jefe, me dijo que creía que era un error, que debía cumplir con la Constitución que le daba ocho años de comandancia en jefe. Y yo que soy hombre de derecho y que conozco lo que es cumplir la Constitución, no tenía ningún instrumento para forzarlo.

    -El ejercicio de enlace y el boinazo fueron un acto de presión a su gobierno ¿Pensó que la novel democracia se terminaba?

    -Yo no pensé que se terminaba y tenía confianza que era una bravuconeada, que con firmeza se debía contener y no iba a pasar nada grave. Estaba en Dinamarca, hablé con Enrique Krauss, que era el vice-presidente de la República en ese momento; le dije mantente firme, conversa, pero mantente firme con respecto al estado de derecho y estuvimos en comunicación permanente durante el boinazo.

    -Pareciera que en Chile todos se quedaron callados, sabiendo que Pinochet no sólo violó los derechos humanos, sino que además se enriqueció ilícitamente.

    -Bueno, lo que el común de los chilenos, o gran parte de los chilenos supimos fueron las violaciones a los derechos humanos. Esto otro yo lo he venido a saber ahora, que se ha denunciado a través de los procesos que se ventilan en los tribunales, pero para mí fue una sorpresa y creo que para los propios colaboradores de su gobierno fue una sorpresa, porque no creo que ellos se hayan comprometido en este enriquecimiento ilícito.

    -El juez Juan Guzmán ha dicho en varias ocasiones que recibió presiones de gente de la Concertación para no condenar a Pinochet.
    -Mire, no he conversado con el juez Guzmán, a quien respeto mucho, acerca de cuáles son los antecedentes o presiones que sufrió. Yo creo que la justicia, en definitiva, demuestra que es capaz de sobreponerse a las presiones y creo que así ha ocurrido en nuestro país. Creo que por eso la verdad, aunque tarde, se ha esclarecido.

    -Muchos jóvenes de hoy no conocen todo lo que pasó en la dictadura ¿Cree que ese fue el peor gobierno en la historia de Chile?
    -Es el gobierno donde más se violaron los derechos humanos. Un gobierno que destruyó la democracia y estableció un sistema dictatorial y de violación sistemática de derechos humanos, eso es evidente. Creo que esa es la causa principal, a pesar de la presión de la dictadura, por la que la gente terminó por preferir el No a la reelección de Pinochet en el plebiscito del 88. Nuestro país tiene una tradición histórica de respeto al estado de derecho, de respeto al orden constitucional y la dictadura fue una excepción triste, dolorosa y penosa en la historia del país.

    -¿Qué opinión le merece el actual gobierno de la presidenta Bachelet?
    -El actual gobierno está en su etapa inicial, creo que ha demostrado capacidad de enfrentar los problemas fundamentales del país y hay que tener un poco de paciencia para que los proyectos que están en camino puedan concretarse.

    -¿Usted ve a Soledad Alvear como candidata el 2009 o ve el retorno de Ricardo Lagos?
    -Soy demócrata cristiano y creo que legítimamente, en concertación, los demócrata cristianos tenemos derecho a reclamar que la próxima candidatura de la concertación sea para un camarada; y dentro de la Democracia Cristiana creo que la figura con más títulos para aspirar a ello es Soledad Alvear.
    -En el caso del sistema binominal ¿Usted es partidario de cambiarlo?

    -Indudablemente el sistema requiere rectificaciones, no soy un técnico en materia electoral, pero si existe una comisión que estudia esto, espero que se llegue a alguna fórmula para democratizarlo más; porque el sistema binominal mayoritario simplemente deja excluido de participación electoral, en el congreso, a las minorías y es bueno que el parlamento sea lo suficientemente representativo.

    -Pronto tendremos nuevas regiones, ¿Podríamos elegir las autoridades de éstas a través del voto popular?

    -Ese es un debate de mayor complejidad, queremos ser un país federal y dejar de ser un país unitario. Dividimos Chile en Estados, como Argentina, independientes unos de otros con su propio presupuesto, que cada cual se rasque con sus uñas. Yo creo que en la historia de Chile, la geografía, aconseja que siga siendo un país unitario; que en consecuencia el presidente de la república ejerza sus funciones sobre todo el país y que los gobiernos regionales tengan un grado importante de autonomía, pero no se desvinculen del gobierno central.

    Leonardo Hernández

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