Iván Duque se reunirá con Trump para coordinar próximas acciones contra Venezuela

El presidente de Colombia, Iván Duque, se reunirá este miércoles con su homólogo estadounidense, Donald Trump,  con el objetivo de recibir instrucciones sobre el plan desestabilizador e intervencionista en Venezuela. A cambio, Washington no aplicará sanciones al gobierno colombiano por el incumplimiento en las metas de erradicación de cultivos ilícitos.

La Secretaría de Prensa de la Casa Blanca informó que los mandatarios “esperan discutir su compromiso con las políticas de crecimiento favorable, la lucha contra el terrorismo y las redes ilícitas del narcotráfico, las alianzas estratégicas en seguridad regional y los esfuerzos para restaurar la democracia en Venezuela”.

La agenda de Duque en Estados Unidos estará repleta de actividades y se extenderá hasta el 16 de febrero.

Aparte del encuentro con Trump, el mandatario colombiano se reunirá con empresarios en la Cámara de Comercio de EE.UU.; con directivos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); con la presidenta interina del Banco Mundial, Kristalina Georgieva; con estudiantes de la universidad de Georgetown; con con la comunidad colombiana residente en la nación norteamericana  y  visitará la Bolsa de Nueva York.

Sin embargo, en su itinerario figuran reuniones con senadores republicanos; miembros del Comité de Asuntos Extranjeros del Senado y asistirá además a una sesión protocolaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) en donde probablemente se discutan nuevas  acciones para derrocar a Nicolás Maduro.

Cómplices contra Venezuela

El encuentro de este miércoles es el segundo que sostendrán ambos jefes de Estado, luego del que protagonizaron el 25 de septiembre de 2018 y en el que Trump habló abiertamente  sobre un golpe de Estado en contra del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

“ Es un régimen (el de Nicolás Maduro) que francamente, podría ser derrotado muy rápidamente si los militares deciden hacer eso”, dijo a los periodistas.

A casi cinco meses de esa reunión, la presión ejercida por Trump y Duque sobre Venezuela no ha cesado y se ha hecho visible a  través de varios frentes.

Con el patrocinio de la Casa Blanca y la Casa de Nariño, el diputado opositor en desacato, Juan Guaidó, se autoproclamó “presidente interino” para abrir paso a  una  intervención militar estadounidense.

También resultó significativa la aparición en público de John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., quien exhibió una libreta en la que aparecía la leyenda “5.000 soldados para Colombia”.

Muchos interpretaron la escena como un mensaje explícito de guerra psicológica contra Maduro y la confirmación de una posible invasión del ejército norteamericano desde Colombia a Venezuela.

Adicionalmente , el gobierno venezolano logró frustar un intento del golpe de Estado, orquestado por el coronel retirado Oswaldo Valentín García Palomo, con el apoyo de Estados Unidos y Colombia.

De acuerdo con la confesión de García Palomo, la acción golpista estaba prevista para los últimos días de  enero y los primero de febrero.

El coronel de la Fuerza Armada venezolana, que fue capturado el pasado 30 de enero por las autoridades de ese país, ofreció detalles sobre la colaboración que obtuvo de los gobiernos de los Estados Unidos y Colombia para llevar a cabo las acciones golpistas.

En su declaración voluntaria señaló que mantenía conversaciones con un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y con  un coronel de la Policía Nacional de Colombia alias “Alejandro”.

¿Ayuda humanitaria?

Otro de los puntos que Trump y Duque pueden abordar en su encuentro es el de la supuesta ayuda humanitaria hacia Venezuela .

Con la complicidad del “autoproclamado” Juan Guaidó , Washington  lidera el envío de alimentos deshidratados que se encuentran almacenados en centros de acopio en la ciudad de Cúcuta, en Colombia,  para posteriormente  trasladarla a Venezuela. La intención es provocar un incidente fronterizo y justificar la intervención militar.

Sin embargo, esta “ayuda” también representa un negocio para los empresarios colombianos.

“No solo hay alimentos deshidratados y disecados sin un proceso sanitario pertinente, sino que los otros alimentos son comprados en Colombia, es un negocio del gobierno colombiano (…) “Tengo las fotos en vivo y de los productos, esto es una pantomima. Los alimentos son comprados a empresarios colombianos”, denunció Freddy Bernal,  dirigente revolucionario y protector del estado Táchira (fronterizo con Colombia).

El presidente  constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro ha catalogado como un “show” la supuesta ayuda humanitaria de EE.UU. y señaló que si la nación norteamericana deseara el bien de Venezuela devolvería el dinero que le tiene retenido y levantaría el bloqueo  financiero y las sanciones unilaterales que afectan su economía.

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Oportunidad de negocio para Duque

Para sumar adeptos al plan para invadir militarmente a Venezuela, Iván Duque le ha prometido a los empresarios neogranadinos que se les abrirá  un mercado de más de 7.000 millones de dólares en la nación vecina.                               

“Si logramos entre todos los países del continente el fin de la dictadura de Venezuela, y si permitimos que Venezuela recupere las libertades y recupere la vocación empresarial y recupere el consumo, ahí tendremos también una gran oportunidad para Colombia. Se abrirá un mercado de más de 7 mil millones de dólares”, reseñó el Espectador.

Cultivos ilícictos por las nubes

Un punto que será incómodo para Duque será presentarle a Trump  el fracaso de sus políticas contra el narcotráfico, sobretodo con el crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos.

En los últimos cinco años estos cultivos de droga pasaron de 43 mil hectáreas a más de 200 mil, según los informes de la Casa Blanca.

Asimismo, la capacidad de exportación de cocaína colombiana aumentó a 900 toneladas al año, de las cuales la gran mayoría se dirige a Estados Unidos.

Incluso, durante su reciente intervención en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció que la siembra de cultivos “se han convertido en combustible y aliciente para que surjan peligrosos grupos armados organizados”.

Por tal motivo, a Duque le urge contar con el beneplácito  de Donald Trump, para librarse de la imposición de sanciones,  e incluso contar con apoyo financiero, teniendo en cuenta que desde el año 2000, Estados Unidos le ha dado más de 10.500 millones de dólares a Colombia para impulsar la lucha contra el narcotráfico.

Según los analistas, el presidente colombiano tratará de adjudicarle el incremento de las hectáreas de cultivos ilícitos a la falta de mano dura de su  antecesor Juan Manuel Santos.

“Al sanedrín republicano que rodea a Trump le preocupa el aumento de los cultivos de coca en Colombia. Señalar al Gobierno de Juan Manuel Santos, por haber facilitado esa realidad, y mostrar que heredó una situación fuera de control, le permitiría a Duque evitar una controversia inmediata. La parte colombiana planteará que necesita tiempo para cambiar la tendencia heredada y que los resultados llegarán en 2020”, reseña el portal del diario Semana.

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Rito de iniciación

La prensa colombiana destaca que el encuentro con Donald Trump  es de vital importancia para Iván Duque, ya que debe mostrar que su gobierno está alineado con los objetivos de Washington.

Según Sandra Borda, doctora en Ciencia política de la Universidad de Minnesota y  profesora de la Universidad de los Andes, para todos los presidentes colombianos la gran prueba de fuego ha sido siempre la visita oficial a la Casa Blanca, porque es la forma de demostrar que la política exterior con Estados Unidos está en orden.

La analista indicó en una entrevista con el diario Semana que Colombia, a diferencia de lo que ha pasado en otros países latinoamericanos, siempre ha tenido gobiernos que han insistido en mantener una relación clave con la nación norteamericana.

“Si miramos otros contextos históricos, por ejemplo el de hace quince años, había muchos países latinoamericanos de izquierda que aumentaron los márgenes de autonomía frente a Estados Unidos y que tuvieron una política exterior hacia Washington más precavida. Colombia nunca entró  en ese grupo. Siempre hemos entendido que la parte clave de nuestra política exterior tiene que estar cerca de Estados Unidos, mientras que el resto de latinoamericanos han ido y han vuelto en esa relación”, explicó.

La analista planteó que la visita a la Casa Blanco constituye un acto para demostrar lealtad.

“Es como un “rito de iniciación”. Hay que ir a Washington para demostrarle a Estados Unidos y a la opinión pública colombiana que estamos en buenos términos. Entonces ahí hay un componente simbólico”, sostuvo.

De hecho ese elemento simbólico está contemplado, ya que Duque presentará una ofrenda en el monumento dedicado a la guerra de Corea de 1951, en la que Colombia envió un batallón que luchó al lado de Estados Unidos.

De este modo enviará el mensaje de que su gobierno es el aliado más incondicional que tiene Trump en Suramérica, incluso para sus planes injerencistas.

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